Sur de la Florida

La enfermedad silenciosa y el trasplante de riñón de Brittany Calispa

Brittany Calispa, de 19 años, con su familia. De izquierda a derecha su hermano Kevin Calispa, de 21 años; Reyna Espinoza, la madre; y Manuel Calispa, el padre, posando en la sala de su casa.
Brittany Calispa, de 19 años, con su familia. De izquierda a derecha su hermano Kevin Calispa, de 21 años; Reyna Espinoza, la madre; y Manuel Calispa, el padre, posando en la sala de su casa.

A los 17 años Brittany Calispa era una adolescente sana y deportista. Ella jugaba al fútbol y se preparaba para graduarse de su último año de secundaria en Ecuador. Nunca imaginó que sus riñones le estaban fallando silenciosamente.

Todo empezó con algo que parecía inofensivo: un orzuelo en uno de sus ojos, que no se curaba. Los médicos en Ecuador le recetaron medicamentos y le aseguraron que mejoraría. Pero al tercer día de tomar antibióticos, Brittany comenzó a tener náuseas y no podía respirar bien. Su madre la llevó de urgencias al hospital, donde los exámenes revelaron que necesitaba diálisis de emergencia.

“Hubo una noche en la que no pude dormir porque sentía que me ahogaba. Cuando estaba acostada me faltaba el aire y me dolía mucho la espalda”, recordó Brittany.

Allí descubrieron la verdadera causa: Brittany necesitaba diálisis porque sus riñones habían colapsado.

Los médicos recomendaron trasladarla a un hospital de tercer nivel para iniciar su tratamiento de diálisis. Al llegar al Hospital del Seguro Social IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social), la joven pasó 15 días en terapia intensiva, entubada y sometida a diálisis tres veces al día. Aun así, no mostraba mejoría. Finalmente, el equipo médico le informó a la familia que no podían seguir realizando más diálisis porque debían priorizar a pacientes con mayores posibilidades de recuperación y que la joven ya no tenía posibilidades de sobrevivencia.

Fue ahí cuando el tío de la madre de Brittany les sugirió que buscaran otras alternativas, que se vinieran a Estados Unidos. Los padres de la joven vendieron lo poco que tenían en Ecuador.

Es así como un 15 de noviembre del 2023, Brittany junto a su familia llegaron a Hollywood, Florida. Apenas aterrizaron y la llevaron de inmediato al Joe DiMaggio Children ‘s Hospital.

A su ingreso los médicos realizaron exámenes de sangre y radiografías. Ellos descubrieron que los riñones de la joven eran hipoplásicos, ya que no habían crecido al ritmo de su cuerpo y no se explicaban cómo ella había sobrevivido 17 años de su vida con unos riñones tan pequeños.

“De pequeña nunca me dijeron que tenía problemas con los riñones. Siempre me dijeron que era asma, crecí pensando que ese era mi único diagnóstico, porque a veces no podía respirar bien. Nunca tuve infecciones urinarias ni inflamaciones, nada que llamara la atención. Por eso nadie imaginó que tenía un problema renal”, contó Brittany.

En el hospital los especialistas le colocaron un nuevo catéter para iniciar su tratamiento y lograr estabilizarla. Sin embargo, la única solución definitiva era un trasplante de riñón. Los médicos discutieron dos opciones: un riñón de donante cadavérico o uno de donante vivo. La primera opción era riesgosa, la segunda ofrecía mejores garantías.

Los padres y los hermanos de Brittany se ofrecieron como posibles donantes. Las pruebas de compatibilidad revelaron que la madre de Brittany y su hermano menor, Kevin, eran los candidatos más adecuados. Fue entonces cuando Kevin, con solo 19 años, tomó una decisión que cambiaría sus vidas: ser él quien donaría su riñón para salvar a su hermana.

La familia tuvo que comprar dos seguros médicos para cubrir la cirugía de ambos hijos. A pesar de la incertidumbre económica y emocional, siguieron adelante.

Brittany Calispa y su hermano Kevin se despiden antes de ser llevados a cirugía en el Memorial Regional Hospital. El hermano le donó un riñón.
Brittany Calispa y su hermano Kevin se despiden antes de ser llevados a cirugía en el Memorial Regional Hospital. El hermano le donó un riñón. / Cortesía de la familia

“Es duro tener que arriesgar a un hijo por otro porque uno no sabe qué puede pasar, pero gracias a Dios ambos están bien”, dijo Reyna Espinoza, madre de Brittany y Kevin.

Finalmente, la operación se realizó el 28 de abril del 2025, la cirugía fue un éxito y ambos hermanos pasaron meses en recuperación, aislados para evitar infecciones.

Hoy, siete meses después, Brittany ya no necesita más diálisis, asiste a controles médicos regulares como parte del protocolo para pacientes trasplantados y poco a poco ha retomado actividades que dejó en pausa durante su enfermedad.

Brittany Calispa y su hermano Kevin, quien la visita después de la cirugía en la que le donó su riñón.
Brittany Calispa y su hermano Kevin, quien la visita después de la cirugía en la que le donó su riñón. / Cortesía de la familia

Una de las personas que más la marcó durante su tratamiento fue Alexa, una enfermera a la que Brittany apodó “Barbie”, por ser alta y rubia.

“Me inspiré a ser enfermera por Alexa, ya que siempre estaba pendiente de mí y su dedicación me hizo pensar: yo también quiero ayudar así algún día”, contó Brittany.

Actualmente Brittany toma clases de inglés en el programa de ESOL del Sheridan Technical College. Una vez que complete todos los niveles del idioma, por fin podrá inscribirse en los cursos correspondientes de College y así poder llegar a la meta de estudiar enfermería, el futuro que ella sueña.

Sin embargo, la vida de la familia Calispa sigue siendo un desafío ya que para salvar a la joven tuvieron que empezar desde cero en un nuevo país. Aún enfrentan barreras migratorias como el idioma y buscar las becas para Brittany. Su familia hace todo lo posible para sostenerse con permisos de trabajo.

Brittany Calispa en la sala de su casa, en Hollywood, seis meses después de la cirugía.
Brittany Calispa en la sala de su casa, en Hollywood, seis meses después de la cirugía. / Patricia Varas/FIU

Adilia Ortega, trabajadora social del programa de trasplante de órganos del Hospital Memorial Pembroke fue quien nominó a Brittany para el Wish Book.

“La historia de Brittany es un testimonio de resiliencia, de la fuerza de la familia y del impacto transformador de la donación de órganos en vida. El amor y el apoyo de su familia fueron esenciales en todo su proceso y el acto desinteresado de su hermano al donarle un riñón realmente le cambió la vida”, dijo Ortega.

Brittany espera que Wish Book le ayude con donaciones monetarias para poder estudiar su carrera de enfermería además una laptop para hacer sus tareas, de preferencia una MacBook.

Wish Book es la campaña anual del Miami Herald y el Nuevo Herald que comparte las historias de las familias más necesitadas para pedir ayuda a la comunidad.
Wish Book es la campaña anual del Miami Herald y el Nuevo Herald que comparte las historias de las familias más necesitadas para pedir ayuda a la comunidad.

Cómo ayudar

Para ayudar a esta persona nominada al Wish Book y a más de otras 150 familias e individuos que necesitan apoyo este año:

▪ Para donar, use el cupón que se encuentra en el periódico impreso o pague de forma segura en línea a través de www.MiamiHerald.com/wishbook

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Esta historia es producto de una colaboración entre el Miami Herald y la Lee Caplin School of Journalism & Media de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

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