‘Vamos a reconstruir nuestro país’: Exilio venezolano celebra en Doral la captura de Maduro
Los venezolanos en el sur de la Florida se despertaron el sábado con una noticia esperada y bienvenida: Nicolás Maduro había sido capturado en medio de la noche por las fuerzas estadounidenses tras una operación militar en Caracas. La detención del líder venezolano, anunciada por el presidente Donald Trump, despertó esperanza e incertidumbre sobre lo que depara el futuro para una nación azotada durante mucho tiempo por la represión, el colapso económico y el exilio.
Incluso antes del amanecer, cientos de personas, ondeando un mar de banderas venezolanas, se reunieron frente a El Arepazo, un conocido restaurante venezolano en Doral, el corazón de la comunidad venezolana en el sur de la Florida y en Estados Unidos.
Muchos vitorearon, bailaron, lloraron y se abrazaron mientras celebraban la captura de Maduro, algo que, según dijeron, traerá el cambio tan necesario y, con suerte, la liberación de su país.
Jennifer Santillán, de 48 años, quien dejó Venezuela hace cinco años, abandonando su carrera como abogada y su trabajo en Foro Penal —una organización de derechos humanos que defiende a presos políticos—, dijo sentir una felicidad inimaginable porque el pueblo venezolano “finalmente tendrá libertad”.
“Nuestros jóvenes conocerán un tipo de gobierno diferente”, dijo, y agregó que quiere ver libres a “todas las personas inocentes que están injustamente encarceladas”.
Kirvin Suárez, de 49 años, dijo que ha estado esperando este día durante años. Su hermano, Yormi Suárez, fue asesinado en 2004 mientras protestaba contra el entonces régimen de Hugo Chávez en Venezuela, dijo. Fue abatido por un francotirador, según Suárez. Su hermano tenía 22 años. “Nos quitaron un hermano, un hijo, un tío”, dijo Suárez. “Nos quitaron todo”.
Suárez describió a los venezolanos como luchadores y trabajadores que desean regresar a su país. “Sé que todos los venezolanos vamos a reconstruir nuestro país”, afirmó.
Para Esther Zalchendler, celebrar en El Arepazo valió la pena perder su vuelo del sábado por la mañana de regreso a Carolina del Norte. Se encontraba en el sur de la Florida visitando a su familia.
Zalchendler, de 47 años, vive en Estados Unidos desde hace cuatro años y se emocionó al hablar de la vida que dejó atrás en Venezuela en busca de un futuro mejor y más estable. Describió a Venezuela como un país hermoso, pero dijo que la vida diaria se había vuelto cada vez más difícil a medida que desaparecían los empleos y que incluso las necesidades básicas, como los alimentos, se volvían escasas.
Recordó haber sido voluntaria en un hospital durante tres años, donde fue testigo de la lucha de los pacientes contra el hambre y la escasez de medicamentos.
Si bien Zalchendler dijo estar agradecida con Estados Unidos por haberla acogido y brindarle la oportunidad de trabajar y construir una vida, nunca perdió la esperanza de regresar algún día a su patria.
“Este es solo el primer paso”, dijo.
¿Qué sucederá después?
Aunque el futuro de Venezuela sigue siendo incierto, muchos de los presentes el sábado compartían una esperanza común: la oportunidad de reconstruir su país.
Irasel Carpavirez, de 55 años, ha vivido en Estados Unidos durante unos 10 años y ahora es residente permanente en proceso de obtener la ciudadanía. Aun así, dijo estar lista para regresar a su país lo antes posible, calificando este momento como el fin de las muertes, los encarcelamientos políticos y las separaciones familiares.
“Creo que este es el momento de regresar a Venezuela y reconstruir”, dijo la exabogada en español. “Necesitamos mucha gente para trabajar, mucha gente para reconstruirlo todo. Todo nuestro talento se ha ido y está disperso por el país y el mundo. Así que todo ese talento —médicos, ingenieros, abogados, maestros— tiene que regresar, porque Venezuela tiene que resurgir de las cenizas”.
Lo que sucederá después sigue sin estar claro. Según la Constitución venezolana, el vicepresidente asumiría el poder en caso de renuncia, muerte o destitución del presidente. La vicepresidenta Delcy Rodríguez permanece en el país y ha exigido públicamente pruebas de vida de Maduro y de su esposa. Mientras tanto, Edmundo González Urrutia, el ganador de las elecciones presidenciales de julio de 2024, se encuentra en el exilio en España, y la líder de la oposición, María Corina Machado, está en Europa tras haber recibido el Premio Nobel de la Paz, lo que deja sin resolver la cuestión de quién lideraría una posible transición política.
La acción militar se produce en medio de meses de operaciones navales en el Caribe destinadas a combatir el narcotráfico y de acusaciones de que Maduro lidera el “Cártel de los Soles”. Las elecciones presidenciales del año pasado fueron ampliamente criticadas por grupos de oposición y observadores internacionales como fraudulentas. El candidato opositor González Urrutia, reconocido internacionalmente como presidente electo, y sus partidarios afirman que los comicios fueron manipulados, lo que obligó a miles de venezolanos más al exilio.
Pero tras las declaraciones de Trump al mediodía en su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach, luego de la captura de Maduro —en las que afirmó que Estados Unidos “va a gobernar (Venezuela) esencialmente hasta que se produzca una transición adecuada”—, la alegría dio paso a la preocupación.
“Ha anunciado la ocupación de Venezuela sin eufemismos; lo dijo clara y directamente: ‘Vamos a vender su petróleo’”, dijo Jorge Landaeta, residente de Doral desde hace mucho tiempo. “Es una indignación que un gobierno extranjero retome políticas de colonialismo. Esto es una amenaza para el mundo”.
A pesar de sus preocupaciones, Landaeta, de 50 años, dijo que tiene motivos para celebrar la destitución de Maduro. “Venezuela cambió de carcelero, de Cuba y Rusia a Estados Unidos. Esta es una política de invasión y ocupación, pero hoy, al menos, es un día para celebrar: el fin de una dictadura”.
Un camino hacia la libertad
Rafael Piñeyro, concejal venezolano-estadounidense de Doral, dijo que este momento representa una postura decisiva a favor de la democracia y la dignidad humana.
“Después de décadas de represión y de la destrucción sistemática de las libertades bajo el régimen de Maduro, el pueblo venezolano merece verdadera justicia y un camino claro hacia la libertad”, dijo Piñeyro en un comunicado enviado al Herald. “Apoyo la acción confirmada de Estados Unidos como un paso mesurado para enfrentar la tiranía, proteger la estabilidad regional y apoyar a quienes han sufrido en silencio durante demasiado tiempo”.
Piñeyro agregó que, en su papel como concejal de Doral, la ciudad se solidariza con Venezuela y con todos aquellos que continúan luchando por la libertad y el estado de derecho.
La alegría y la esperanza entre la diáspora contrastan fuertemente con la situación dentro de Venezuela, donde muchos ciudadanos siguen temiendo celebrar abiertamente. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos, mientras que figuras clave del régimen, entre ellas la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, permanecen en el país.
Para los defensores venezolanos en Estados Unidos, el anuncio trajo una sensación de justicia largamente esperada. Adelys Ferro, directora ejecutiva del Caucus Venezolano Americano y defensora de los inmigrantes venezolanos desde hace mucho tiempo, dijo que este momento tiene un profundo significado para quienes han sufrido persecución, hambre y exilio forzado.
“Hoy mis pensamientos están con los inocentes: con las familias que vivieron aterrorizadas, con quienes fueron perseguidos por alzar la voz y con los inmigrantes que cargan años de dolor, separación y esperanza”, dijo Ferro. “Que este momento abra la puerta a la verdad, la rendición de cuentas y una transición democrática que proteja la vida y la dignidad humana”.