Sur de la Florida

Bomberos, maestros y policías trabajan en Miami, pero no pueden permitirse vivir allí

The Miami Herald

Michael Henry, nacido y criado en el Condado Miami-Dade, ha recibido un salario y beneficios competitivos por su trabajo como bombero en South Broward durante los últimos dos años. Sin embargo, debe vivir a más de 100 millas del lugar al que se desplaza a diario para salvar vidas.

“Hace unos años, pensé en comprar una casa en Miami, pero simplemente no pude”, dice Henry. “No quería endeudarme más solo para decir que era dueño de una casa”.

El bombero explica que, aunque su trabajo le garantiza un ingreso regular, “menos del 10 por ciento de mis compañeros viven en la ciudad. La mayoría alquila o se muda a zonas más lejanas. Es frustrante porque trabajas aquí, pero no puedes permitirte quedarte”.

En el Condado Miami-Dade, el precio medio de una vivienda aumentó en más del 80 por ciento, de 370,000 a 675,000 dólares, entre el verano de 2019 y el verano de 2025, según los informes mensuales de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Miami.

Henry y su familia terminaron mudándose a Port St. Lucie, a casi dos horas de distancia. “Encontramos algo más asequible allí y un ambiente más tranquilo para nuestra hija. El costo de vida es más razonable, aunque ahora conduzco una distancia mayor”.

Según datos de noviembre y octubre de Ziprecruiter, los salarios anuales medios para bomberos y policías en Miami-Dade rondan los 60,000 dólares, mientras que para los maestros no alcanzan los 50,000 dólares al año.

“No es que no ganemos bien, es que el mercado está fuera de control”, comenta.

En un escenario óptimo, para comprar una casa de 675,000 dólares, un maestro, policía o bombero de Miami-Dade necesitaría haber ahorrado al menos 60,000 dólares. Podrían pagar el 6.5 por ciento inicial e invertir el resto, unos 20,000 dólares, en gastos de cierre. Les quedaría un préstamo de 634,500 dólares, a 30 años con una tasa de interés del 6.5 por ciento. Eso significaría un pago mensual de 4,000 dólares.

Un agente de policía o un bombero, con un salario anual de 60,000 dólares, invertiría el 80 por ciento de sus ingresos mensuales en vivienda. Eso les dejaría con 1,000 dólares al mes para todos los demás gastos. El maestro, con un salario de 50,000 dólares, dedicaría casi la totalidad de su salario, el 96 por ciento, a pagar la casa, quedándole solo 167 dólares al mes para cubrir impuestos, seguridad social y otros gastos.

“Estoy cansada de mudarme todos los años”, confesó una maestra de primaria en Hialeah que solicitó el anonimato. “No tengo familia aquí, no puedo comprar una casa y los alquileres suben más rápido que mi salario. Estoy considerando seriamente mudarme a otro estado”.

Incluso los proyectos de vivienda “asequible” diseñados para estos sectores, como el proyecto de vivienda para trabajadores en Miami Beach, han sido criticados por no ser realmente asequibles. Un apartamento de una habitación se alquila por alrededor de 2,554 dólares al mes, un precio aún inalcanzable para la mayoría de los maestros y empleados públicos. Para los maestros, este costo significaría invertir más del 60 por ciento de su salario en vivienda, y para los policías y bomberos, el 50 por ciento.

Estos cálculos se basan en salarios brutos, antes de las deducciones por impuestos, seguridad social y planes de salud.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD) establece un límite del 30 por ciento del ingreso bruto para los gastos de vivienda. Hasta ese punto se considera el umbral para una vivienda asequible. Cuando el costo de vida en un lugar supera el 50 por ciento del ingreso bruto, se considera que el residente está gravemente endeudado o con estrés financiero. Esos son niveles de gasto que no son sostenibles para la mayoría de las familias.

El éxodo de trabajadores esenciales plantea desafíos a largo plazo. Muchos empleados públicos deben viajar largas distancias para llegar a sus trabajos, lo que afecta su calidad de vida, el tiempo con sus familias y la estabilidad laboral.

“Miami te da una razón para querer levantarte, ir a la escuela, ir a trabajar, para hacer más porque Miami ofrece mucho. Es mi hogar, conocí a mi esposa aquí, tuve a mi hija aquí. Cuando decidimos que teníamos que irnos, dolió mucho”, explica Henry. Sin embargo, él tiene muy clara su vocación: “Mi trabajo es servir, sin importar el nivel económico de la persona que me llama. Pero sé que para muchos colegas, vivir cerca del trabajo se ha convertido en un lujo”.

A pesar de esto, reconoce que existen alternativas. “Hay programas para ayudar a comprar una casa, pero siempre hay restricciones. No se puede aceptar la primera oferta sin más, porque no es viable a largo plazo. Eso nos obliga a buscar opciones más lejos”, afirma.

Expertos de UBS, en el Índice Global de Burbuja Inmobiliaria 2025, advierten que el sur de la Florida se enfrenta a una crisis estructural de vivienda: los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios, y la oferta de viviendas asequibles sigue siendo limitada.

“Miami es mi versión de Estados Unidos, lo significa todo para mí”, dice Henry.

Entretanto, los trabajadores cuyos empleos se consideran esenciales continúan sirviendo a una comunidad en la que ya no pueden permitirse vivir.

El Miami Herald está asociado con FIU Caplin News, junto con otros medios de comunicación locales, para producir una serie de reportajes que ponen de relieve la crisis de vivienda en el sur de la Florida.

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