El juicio contra George Pino llega a su recta final por el accidente de barco que le costó la vida a una adolescente
Los fiscales y los abogados defensores presentarán el lunes por la mañana sus argumentos finales ante el jurado que deberá decidir si el corredor inmobiliario de Doral, George Pino, es culpable de los cargos penales derivados del accidente de embarcación que causó la muerte de una adolescente.
Tras los alegatos finales, el jurado de seis personas, compuesto por cinco hombres y una mujer, determinará si Pino, de 54 años, debe ser declarado culpable de homicidio involuntario y homicidio por embarcación por el accidente ocurrido el 4 de septiembre de 2022 en la Bahía de Biscayne.
Luciana “Lucy” Fernández, de 17 años, murió y Katerina “Katy” Puig, ahora de 21 años, quedó con discapacidades físicas y neurológicas permanentes que cambiaron su vida. Ambas eran estudiantes de la Academia Our Lady of Lourdes.
El accidente ocurrió alrededor de las 6 p.m. del domingo del fin de semana del Día del Trabajo de 2022. Pino llevaba a su esposa, Cecilia; a su hija, Cecilia; y a 11 amigas de esta de regreso al Ocean Reef Club, en el norte de Cayo Largo, después de una salida a Elliott Key para celebrar el próximo cumpleaños número 18 de su hija. Esa noche tenían previsto cenar en el club junto a las jóvenes.
El juicio estuvo marcado por ocho días de testimonios difíciles de escuchar, estallidos emocionales y más de un momento tenso entre Pino y la fiscal principal, Laura Adams.
Durante el juicio, el jurado vio imágenes captadas por drones y cámaras que mostraban una embarcación de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) navegando aproximadamente a la misma velocidad que llevaba Pino en el momento del accidente. Los videos de recreación buscaban demostrar que Pino tenía una trayectoria despejada en la vía acuática durante los nueve segundos previos a impactar contra la baliza del canal número 15, la última antes de llegar a los muelles de Ocean Reef.
Pino había afirmado anteriormente que giró su embarcación hacia la derecha para evitar la estela de otro bote. Ningún testigo, incluidos los pasajeros de su embarcación Robalo de 29 pies ni quienes iban en otras embarcaciones detrás de él en el canal, vio lo que Adams ha denominado el “bote fantasma”.
Los datos del GPS mostraron que Pino no realizó ningún giro antes de impactar la baliza. Un experto en accidentes marítimos testificó que, en los nueve segundos previos al choque, Pino recorrió una distancia equivalente a dos campos de fútbol mientras navegaba a 47 millas por hora, una velocidad elevada para una embarcación.
Durante varios días de testimonios, los jurados escucharon a cuatro de las adolescentes que iban a bordo cuando ocurrió el accidente. Ellas admitieron haber consumido bebidas alcohólicas que estaban guardadas en una nevera de la embarcación, pese a ser menores de la edad legal para beber, que es de 21 años.
Cuando los investigadores de la FWC sacaron la embarcación de la bahía al día siguiente del accidente, encontraron 61 botellas y latas de bebidas alcohólicas vacías o parcialmente vacías a bordo. El abogado de Pino sostuvo que esas botellas y latas provenían de otras embarcaciones que estuvieron amarradas junto a ellos ese día frente a Elliott Key.
El primer día del juicio, Pino atrajo la atención nacional cuando rompió en llanto y comenzó a respirar con dificultad aproximadamente una hora después de iniciados los alegatos de apertura. La jueza del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Marisa Tinkler Mendez, ordenó que el jurado saliera de la sala y posteriormente suspendió temporalmente la audiencia.