Líderes de Miami-Dade cancelaron viaje para asistir al anuncio de acusación contra Raúl Castro
El día que la administración Trump anunció la acusación formal contra Raúl Castro ante una sala repleta de líderes políticos locales en Miami, la alcaldesa de Miami-Dade y la mayoría de los comisionados del condado tenían previsto estar en Washington, D.C., para gestionar fondos de transporte y otras prioridades del condado.
Sin embargo, la alcaldesa y los comisionados terminaron asistiendo al evento del 20 de mayo en la Freedom Tower, gracias a la cancelación de último momento del viaje de dos noches a Washington para unas 30 personas.
El personal de contabilidad del condado informó que el cambio repentino en los planes de viaje provino de la oficina de Anthony Rodríguez, presidente de la Junta de Comisionados del Condado (BCC). Esto costó a los contribuyentes unos $32,000 en reservas de hotel no reembolsables, gastos de catering y transporte para un viaje que no llegó a realizarse.
“La Oficina del Presidente me acaba de informar que, debido a posibles disturbios políticos asociados con un anuncio sobre Cuba, la BCC ha cancelado su viaje programado a Washington, D.C.”, escribió Barbara Gálvez, directora administrativa de la Oficina del Secretario y Contralor, en un correo electrónico enviado al personal el 19 de mayo, obtenido por el Miami Herald mediante una solicitud de registros públicos. “El costo de los pasajes aéreos será acreditado, pero las habitaciones reservadas mediante un bloque hotelero no serán elegibles para reembolso”.
¿Por qué cancelar un viaje del condado a Washington? Se citaron preocupaciones sobre “disturbios civiles”
No hubo disturbios civiles relacionados con el anuncio, realizado al día siguiente, de una acusación federal contra el líder cubano de 95 años; noticia que ya había acaparado titulares días antes en el Herald y otros medios a medida que la administración Trump comenzaba a presentar un caso penal de especial resonancia en Miami, bastión de la comunidad cubanoamericana.
Rodríguez supervisa la oficina de cabildeo del condado que organiza el viaje anual a Washington, donde funcionarios electos y personal se reúnen con miembros del Congreso y funcionarios federales para gestionar subvenciones que Miami-Dade espera obtener de la Casa Blanca y el Capitolio.
Un portavoz de Rodríguez restó importancia al papel del presidente en la cancela1ción del viaje, señalando que cada funcionario electo era libre de seguir adelante con sus planes de viaje, incluso después de que Rodríguez decidiera anular la agenda en Washington para sí mismo y su personal. “Él tomó la decisión por su cuenta”, dijo Roberto Rodríguez, subdirector de la oficina de prensa de la comisión, quien comparte apellido con el presidente de la comisión pero no tiene parentesco con él. “Todos, desde la oficina de la alcaldesa hasta los comisionados, tomaron esa decisión por sí mismos”.
Rodríguez, portavoz de la Comisión del Condado, señaló que un factor importante para cancelar el viaje fue la creencia de que muchos miembros del Congreso del sur de la Florida también estarían en Miami para el evento de la administración Trump. Al final, los tres miembros republicanos de la zona —todos ellos cubanoestadounidenses— permanecieron en Washington D. C. y celebraron su propio acto de prensa en el Capitolio. Una de las dos senadoras de Florida, Ashley Moody, sí viajó a Miami.
Comisionados y alcaldesa de Miami-Dade asistieron al anuncio de la acusación formal contra Castro
El viaje anual a Washington —conocido como “DC Fly-In”—, que finalmente se canceló, habría permitido a los comisionados y a la alcaldesa Daniella Levine Cava ocupar sus asientos en un evento exclusivo (solo por invitación) en la Freedom Tower del centro de Miami; allí, el fiscal general interino de EEUU, Todd Blanche, anunció la acusación formal contra Castro por cargos de asesinato rela-cionados con el derribo, en 1996, de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate. Entre los asistentes se encontraban familiares de los hombres que perdieron la vida en el ataque aéreo perpetrado por cazas cubanos.
Para ese día, estaba previsto que Levine Cava y los comisionados asistieran a un desayuno de trabajo con cabilderos del condado a las 8:30 a.m. —tras haber llegado a Washington la noche anterior— y que luego participaran en cinco horas de reuniones con miembros y personal de la Cámara de Representantes y del Senado.
A la mañana siguiente, la agenda reservaba dos horas para reuniones con representantes de la Casa Blanca y de agencias federales.
Los planes de Miami-Dade para ampliar la red ferroviaria solo pueden prosperar si se cuentan con importantes subvenciones de Washington, lo que convierte al transporte en una prioridad absoluta para los cabilderos del condado. Los fondos federales también son cruciales para las iniciativas del condado destinadas a prevenir la erosión de las playas, mejorar el Aeropuerto Internacional de Miami, restaurar los arrecifes de coral, reducir las inundaciones y atender otras necesidades de infraestructura y medio ambiente.
Para alojar a su delegación durante el viaje de cabildeo de mayo, la oficina de Asuntos Intergubernamentales de la comisión reservó en febrero unas 30 habitaciones en el hotel Royal Sonesta, cerca del Capitolio, para las noches del 19 y 20 de mayo. La tarifa era de 485 dólares por noche, según la documentación de gastos facilitada al Herald tras una solicitud de acceso a registros públicos. Una lis-ta de reservas que incluía habitaciones por un valor de casi 28,000 dólares —registradas en los informes de gastos— mostraba reservas canceladas a nombre de nueve comisionados: Rodríguez y los comisionados Marleine Bastien, Danielle Cohen Higgins, Oliver Gilbert, Roberto González, Vicki López, Kionne McGhee, Natalie Milian Orbis y Raquel Regalado.
En la lista de habitaciones canceladas también figuraban Levine Cava y otros dos funcionarios electos: la supervisora de elecciones Alina García y el recaudador de impuestos Dariel Fernández. Los representantes de Fernández y García afirmaron que a sus oficinas nunca se les cobró por las habitaciones en Washington D.C. para el viaje, por lo que no se solicitaron reembolsos.
Pérdidas por cancelación de viaje
La cancelación del viaje del condado a Washington D.C. supuso la pérdida de reembolsos por hoteles, servicios de catering y furgonetas.
Documentación de un miembro de la oficina de Asuntos Intergubernamentales reveló que el hotel Sonesta cobró $27,692 por las habitaciones en los días posteriores a la cancelación del viaje. La Secretaría del Condado informó que tampoco fue reembolsable una factura de catering de 1,414 dólares por café, dulces y refrescos servidos en una sala de descanso del edificio Cannon del Capitolio. Asimismo, hubo que asumir como pérdida unos $3,000 en gastos de trans-porte, que incluían furgonetas de pasajeros y conductores. La suma total asciende a $32,000.
Los informes de gastos presentados por los empleados del condado por los costos no reembolsables del viaje incluían la misma justificación para los gastos incurridos: “A la luz de las noticias recientes sobre Cuba y la posibilidad de disturbios políticos relacionados, el viaje previsto a Washington D.C. se canceló como medida de precaución”.
Al preguntársele por qué no viajó ella misma a Washington para defender la solicitud de ayuda federal para el condado, Levine Cava declaró a través de un portavoz que no tenía mucho sentido hacerlo una vez que la Comisión del Condado había descartado el viaje.
“Una vez canceladas sus reuniones en el Capitolio, realmente no había motivo para ir”, afirmó el portavoz Carlos Suárez. “La alcaldesa optó por permanecer en Miami-Dade para estar presente en un momento histórico para nuestra comunidad cubanoamericana”.