Sur de la Florida

Conflicto por doble jefe de policía en Coral Gables


Frank Fernández
Frank Fernández el Nuevo Herald

Cuando los comisionados de Coral Gables contrataron el pasado noviembre a Cathy Swanson-Rivenbark como administradora de la Ciudad, su puesto vino con una lista de cosas que hacer. A la cabeza de la lista estaba seleccionar un jefe de policía permanente.

Unos nueve meses más tarde, Swanson-Rivenbark se ocupó de su lista. Les informó en privado a los comisionados de su plan para designar, no un jefe de policía, sino dos, repartiendo las responsabilidades.

La medida reestructuraría la jerarquía ejecutiva interna del departamento, y el plan de Swanson-Rivenbark sacudió a la comunidad.

Las presiones comenzaron a crecer luego de que se corrió la voz. De pronto, numerosos funcionarios de alto rango opinaron en contra, algunos comisionados se quejaron, y los residentes del área inundaron el Ayuntamiento de la Ciudad con llamadas y correos electrónicos.

El entonces abogado de la Ciudad, Craig Leen, pasó revista al código de Coral Gables y descubrió que el plan de Swanson-Rivenbark podría violarlo. “El código exige un solo jefe de policía”, dijo Leen al Miami Herald, y agregó que había hecho su análisis a petición del alcalde de Coral Gables Jim Cason.

La administradora de la Ciudad se echó atrás rápidamente con respecto a su visión de designar al jefe interino Ed Hudak como jefe de operaciones y al major Raúl Pedroso como jefe de investigaciones criminales. Ambos jefes de igual rango responderían a Frank Fernández, recién nombrado por Swanson-Rivenbark como viceadministrador de la Ciudad y director de seguridad pública.

Swanson-Rivenbark reconsideró su plan y nombró a Hudak como jefe único, pero con algunas condiciones.

“La administradora de la Ciudad planea reunirse con el jefe interino Hudak esta semana para discutir varios puntos de preocupación que ella necesita que él cubra”, dijo Leen en un comunicado dado a conocer tarde en la noche del martes. “Si estos puntos son resueltos de modo satisfactorio para la administradora de la Ciudad, ella designará al señor Hudak como jefe de policía con la autoridad que le brinda la Sección 21 de los Estatutos de la Ciudad. Llegado ese momento, la administradora de la Ciudad y el jefe de policía se ocuparían del alineamiento de personal necesario para mejorar la eficiencia y efectividad del departamento”.

Swanson-Rivenbark dijo que su propuesta de restructuración no era infundada, sino que había sido diseñada para mejorar un departamento que ella describió como “disfuncional”.

“Hay demasiadas facciones, demasiadas piñas, y todo eso es contraproducente”, dijo el martes a la junta editorial del Miami Herald Editorial.

Swanson-Rivenbark no divulgó para el público detalles ante el Herald, pero sí lo hizo en privado con funcionarios electos.

“Cathy tiene algunas grandes preocupaciones sobre lo que está pasando allí”, dijo la comisionada de Coral Gables Patricia Keon. “El reporte de los delitos no está supervisado; no ha sido muy claro ni muy preciso; no ha sido una exposición honesta de los hechos. Eso ha sido un problema: la manera en que se da a conocer la información al público. La información al público no ha reflejado realmente la seriedad de algunos de los incidentes que han tenido lugar. Eso es un problema grande en la protección de la comunidad: la divulgación plena de información precisa”.

Keon considera que el departamento de policía debe tener solo un jefe, pero no está contenta con el modo en que se resolvieron las cosas. Ella piensa que se debería escuchar la fundamentación de Swanson-Rivenbark para los cambios, y se le debería dar una oportunidad.

“El público considera que Ed cuenta con el apoyo de la policía en pleno, pero en la realidad el departamento de policía está muy dividido internamente”, dijo Keon. “Distintos grupos quieren ver personas distintas como su jefe. No es ningún secreto que Ed Hudak y Raúl Pedroso no se llevan”.

Keon dijo que la administradora “todavía tenía algunas preocupaciones con relación a la habilidad real de alguien allí para dirigir realmente ese departamento de policía y estabilizarlo y unificarlo como una comunidad para bien del público”.

“Parte de la jefatura es la habilidad de acercarte a otros y colaborar con personas con las que no siempre te has llevado bien”, dijo Keon.

Por otra parte, el comisionado Vince Lago cree que el problema tiene una sola respuesta: Hudak, a quien él atribuye la gran alza del delito luego de que una oleada de robos de vivienda tuvo lugar el año pasado en la ciudad.

De acuerdo con el Departamento de Policía de la Florida, el crimen contra la propiedad en Coral Gables ha bajado en alrededor de un 20 por ciento, si se comparan los primeros seis meses del 2014 con los del 2015.

En semanas recientes, el Herald habló con casi 50 policías veteranos, quienes pidieron conservar el anonimato.

Algunos policías dan crédito por este declive en el delito a Hudak, y otros se lo dan a Pedroso, quien dirige la división de patrulla uniformada, mientras que otros opinan que el delito es difícil de medir porque fluctúa muy frecuentemente.

“No hay modo de saber realmente por qué ha disminuido supuestamente el delito”, dijo un policía de alto rango al Herald. “Esta no es una conversación sobre cifras y estadísticas, sino más bien sobre egos y un problema de poder”.

El tema del jefe de policía, y de quién debería ocupar el puesto, ha sido complicado, y ha dividido no solo a la comunidad sino al departamento de policía en su centro.

Hudak, quien era entonces mayor de la policía de Gables, fue hecho jefe interino por una votación de 5 a 0 el 11 de septiembre del 2014, en medio de una ola de robos a domicilio y de la abrupta renuncia del entonces jefe de policía de la Ciudad, Dennis Weiner. En ese momento, Coral Gables contrató a una firma de búsqueda para buscar un administrador permanente de la Ciudad que sucediera a Pat Salerno. Unos dos meses más tarde, los comisionados escogieron a Swanson-Rivenbark, quien era entonces administradora de la Ciudad de Hollywood. En ella se delegó a su vez la responsabilidad de nombrar a un nuevo jefe de policía.

Desde entonces, hace ya casi un año, la Ciudad no ha tenido un jefe de policía permanente, y el misterio de quién sería nombrado para el puesto siguió siendo un misterio, creando grandes tensiones a puertas cerradas en las oficinas centrales.

Pero esas tensiones no son recientes, opinan agentes, quienes afirman que el puesto ha estado bajo "mucha discordia durante mucho tiempo".

"Este departamento ha estado dividido durante 20 años", dijo un veterano policía al Miami Herald. "Si te ven como partidario de un grupo, tomarán represalias en tu contra, no importa a qué ‘equipo’ pertenezcas. Siempre bromeamos que tenemos un ‘Equipo A’ y un ‘Equipo B’. La línea está muy clara: tú sabes con quién puedes hablar y con quién no. No hay un término medio".

La división dentro del departamento proviene de administraciones anteriores. Con el tiempo, según fuentes, los agentes gravitan hacia el líder que les gusta, se intensifica el favoritismo, y se empiezan a crear piñas; piñas que, décadas más tarde, siguen vivas y en plena actividad, sin que importe quién se retire o se vaya.

"Los remanentes se quedan", dijo otro veterano policía al Herald. "Yo lo compararía con la escuela media, donde la gente se vuelven abusadores, empujandose unos a otros en el campo de juegos. Le apuesto a que hay más quejas policiales sobre los mismos agentes de policía que contra cualquier otro".

Un tercer agente dijo al Herald que "si estás tratando de ser transferido, ser promovido, entrenarte, de qué lado de la cerca estés condiciona lo que puedes hacer".

Se dice que Hudak y Pedroso son los polos opuestos de este espectro, por lo cual poner a Hudak y Pedroso como jefes conjuntos fue una decisión muy curiosa por parte de la administradora de la Ciudad, considerando su historia juntos.

Tanto Pedroso como Hudak han presentado numerosos memorándums de recursos humanos quejándose uno del otro, según muestran los archivos.

Recientemente, Pedroso acusó a Hudak de amenazar con despedirlo en diciembre. Hudak negó la acusación y dijo que Pedroso había sacado de contexto lo que él lo había dicho. Una investigación concluyó en privado con Swanson-Rivenbark y fue prontamente olvidada.

Hace pocos meses, Hudak presentó un memo en recursos humanos acusando a Pedroso de insubordinación. Esa acusación está todavía bajo revista.

Nelson Quintana, policía retirado de los Gables que trabaja ahora como investigador federal en Carolina del Sur, afirma que la cultura del departamento "tuvo mucho que ver en mi decisión de irme de ahí".

"Hay una división muy grande. Es como el imperio en contra de los rebeldes, como en la Guerra de las Galaxias", dijo el martes Quintana al Herald. "A mí me encantaba trabajar allí hasta que los enredos se hicieron demasiado. Para los novatos, desafortunadamente ellos tendrán que acabar decidiéndose por una de las facciones. La división ha destruido completamente esa agencia. Esos prejuicios se profundizan con el tiempo".

"Nos llaman la línea azul. Eso representa la hermandad, la camaradería", dijo. "Ese mensaje se ha perdido hace mucho tiempo en la Ciudad de Coral Gables. Todo se vuelve intrigas, puñaladas traperas, habladora de basura. Es terrible, y es vergonzoso".

El lunes, miembros de la Orden Fraternal de Policía (FOP) de Coral Gables enviaron una queja por correo electrónico al presidente de la misma, John Baublitz, quien habló la semana pasada en nombre de la membresía dando su apoyo a Hudak. Agentes han dado un paso al frente para decir que no todos están a favor de Hudak, de Pedroso, o de nadie en particular.

Una foto de Instagram puesta por la FOP de Coral Gables apoyando a Hudak fue quitada después de que Baublitz recibiera un torrente de correos electrónicos.

"Queremos ser representados con igualdad y con justicia", dijo un agente altamente condecorado al Herald.

Algunos agentes dijeron al Herald que planean retirarse temprano, otros están buscando trabajo en otras partes y otros planean cambiar de sindicato, diciendo que la división dentro del departamento se ha vuelto una carga.

"Es un problema que la gente no cree que exista aquí. La gente cree que Coral Gables es un lugar de lujo que está todo muy bien, limpio, y de clase alta", dijo otro agente de alto rango al Herald. "Cuando se escucha hablar de Coral Gables, se piensa en un lugar suave, de primera, pacífico. Lamento decirle que no es así. Al menos la fuerza de policía no es así: es conflictiva, disfuncional y deshecha".

"Yo no sé qué es más gracioso: lo que está pasando en mío departamento o mirar Fox News y oír hablar a Donald Trump".

Aunque un veterano dijo que aún tenía esperanzas.

"En realidad es un excelente departamento que se puede reformar, un lugar con un potencial grande. Son los egos de la gente que lo echan todo a perder, y eso tendría que ser eliminado antes de que este departamento se una y se haga un departamento de éxito".

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2015, 10:16 p. m. with the headline "Conflicto por doble jefe de policía en Coral Gables."

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