Un rincón de Hollywood para recordar a Puerto Rico
Viajar, en muchos casos, trae a cuestas un regalo, el detalle obligado del souvenir. Un llavero para uno, la camiseta para él, el prendedor y un imán para la hermana, la madre o la prima.
Es que el souvenir, como lo define el Diccionario de la Real Academia Española, es un “objeto que sirve como recuerdo de la visita a algún lugar determinado”. Un detalle que encierra una memoria, un símbolo de algo vivido o la curiosidad de ese destino que se quiere compartir con otros o que uno adquiere para sí mismo y así sonreír por el recuerdo de ese lugar por el que se transitó.
Pero en Souveniles de Puerto Rico –que desde 1998 se dedica a vender artículos de nostalgia que recuerdan a Puerto Rico, como pasteles, longaniza, alcapurrias, dulces típicos y maví, entre otros productos–, el concepto de souvenir se redefine. La tienda ubicada en el 5925 de la calle Johnson en Hollywood, recibe a puertorriqueños que residen en la Florida, parte de esa diáspora que busca imágenes para acordarse de la Isla del Encanto.
“Me siento agradecido de poder llevarle un pedacito de Puerto Rico a los clientes”, dice el propietario de la tienda, Ricardo Rivera, sobre la ilusión que le provoca su negocio y la necesidad que suple, ya sea con un artículo de su inventario o, incluso, como plantea, con un “hola” que sepa a la isla o la música que tiene puesta.
Según la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, en la Florida viven alrededor de 900,000 puertorriqueños. Ahora, ante la crisis económica que el país enfrenta, los reportes noticiosos son continuos acerca de los puertorriqueños que emigran a la Florida en busca de un mejor
porvenir.
Para no perder la tradición
La nostalgia, entonces, está sujeta a multiplicarse. Así como la que sienten los clientes de Rivera que se asoman por su tienda por un dulce de coco, morcilla o unas pegatinas con el coquí o aquellos que ordenan una gama de artículos desde distintas partes como Wisconsin o Nueva Jersey a través de su portal cibernético, www.souveniles.com.
“Mi esposa [Yolanda Torres] vendía banderitas y cosas de Puerto Rico en festivales o en las luces. Se paraba aquí en la avenida un sábado o un domingo a ganarse sus chavitos vendiendo souvenirs. Al año de estar aquí, abrí la tienda. El sueño de ella era tener una tienda de Puerto Rico para que vengan los padres con sus hijos para hacer proyectos que los eduquen de dónde venimos nosotros”, explica Rivera, para quien es importante que los niños que han nacido en Estados Unidos conozcan del país que forma parte de sus raíces.
La tienda, como reflexiona Rivera, empezó como un intento “para no perder la tradición”.
Desde antes de entrar, la bandera puertorriqueña anuncia el contenido de Souveniles de Puerto Rico. La música típica de Chuito el de Bayamón recuerda un domingo en casa.
La imaginación se sorprende con cuanto “embeleco” se encuentra aquí desde figuritas Made in China que muestran al coquí de infinitas maneras, artículos decorativos con mensajes de San Juan o Puerto Rico, llaveros de instrumentos musicales como el güiro o las maracas que no faltan en una parranda, vestimenta jíbara –que asegura que clientes procuran durante el Mes de la Hispanidad– o camisetas con los rostros de leyendas de la salsa como Maelo y Héctor Lavoe o un ícono del deporte como Roberto Clemente, y guantes de boxeo con la bandera puertorriqueña.
El inventario va, asimismo, desde lo esperado, como una gorra, figuras de los Reyes Magos o santos –tiene, por ejemplo, una talla de una virgen por la familia Orta– o vasos decorados con referencias puertorriqueñas y postcards con paisajes de la isla. No faltan los trajes de baño con la bandera y otras imágenes que arrancan una sonrisa y, quizás, un caudal de memorias como una mesa de dominó.
Detrás de la caja registradora está el rincón donde Rivera tiene el horno en el que prepara el pan sobao que vende los sábados y domingos. “Empecé con el pan porque la gente me decía que aquí no hay pan puertorriqueño o el que hay en los supermercados no es igual”, sostiene quien afirma que se puso en contacto con el empresario Manuel Cidre, fundador y presidente de la junta de directores de Los Cidrines, exitosa empresa puertorriqueña que se ha dedicado a la venta, distribución y manufactura de productos de panadería.
De ese modo Rivera comenzó a confeccionar el pan usando la masa congelada de Los Cidrines. “Fui experimentando hasta que llegué al punto que la gente le gusta, y ha sido un éxito”, menciona de las aproximadamente 120 libras que vende durante los fines de semana desde las 8:30 a.m. y que ya a las 11 a.m. se le han agotado. Algunos llaman y separan su libra, de acuerdo con Rivera.
Empecé con el pan porque la gente me decía que aquí no hay pan puertorriqueño o el que hay en los supermercados no es igual
Ricardo Rivera
propietario de Souveniles de Puerto RicoEl pan representa esa otra parte de la tienda que, aparte de los souvenirs, vende morcillas, alcapurrias, maví, empanadillas, sorullitos de maíz, almojábanas, galletas Florecitas y pasteles al igual que otros productos característicos de la cocina puertorriqueña como adobo y cubito.
“Aquí hay personas que vienen por un dulce para su abuelo, y se llevan pilones y marrayo”, cuenta Rivera cerca de la esquina donde tiene, entre otros dulces, gofio y polvorones.
Tampoco faltan artículos medicinales o los remedios a los que muchos han recurrido desde aceites, el agua de azahar, manteca de ubre de vaca o emulsión de Escocia.
La idea es, de acuerdo con Rivera, suplir aquello “que recuerde nuestras costumbres”.
Uno de esos clientes que al comprar se acuerda de Puerto Rico es Rey Camacho, nacido en el Bronx pero de familia de Camuy, un pueblo del noroeste de la isla, quien va por pegatinas y otras “boberías”, como dice. Camacho explica que visita Souveniles de Puerto Rico “porque es la única tienda boricua por aquí que tiene de todo”.
Con el tiempo, el cliente de Souveniles de Puerto Rico ha ido cambiando, según Rivera. Si bien los puertorriqueños son sus principales clientes, “mayormente adultos, gente humilde”, dice, también tiene estadounidenses y latinoamericanos casados con boricuas. Asegura que por eso incorporó en una esquina de la tienda artículos como collares y banderas que representan a distintos países de Latinoamérica.
Israel Rosario es cliente de la tienda desde que abrió. Va por las galletas Cuca, y dice, entre risas: “Si no hay Cuca, a ti te voy a echar la culpa”. A los 17 años, Rosario llegó a Nueva York y de allí vino a la Florida donde lleva 28 años.
“Yeah, esto nunca se puede olvidar. Son las raíces. El güiro, la maraca, las cosas del campo”, expresa Rosario al mirar la colección de imágenes que le dibujan a la isla.
Con los años, Rivera ha coleccionado distintas reacciones que Souveniles de Puerto Rico provoca en algunos. Dice que más de un cliente se emociona al entrar.
“Hay gente que hace años no han ido a Puerto Rico que vienen aquí y les da nostalgia porque se acuerdan de Puerto Rico y empiezan a llorar”, comenta Rivera.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2015, 2:24 p. m. with the headline "Un rincón de Hollywood para recordar a Puerto Rico."