Asesinato y misterio en Miami: Las últimas horas de Tanya González
Durante casi una semana en septiembre, la desaparición de Tanya Gonzalez cautivó al sur de la Florida mientras la familia y amigos casi todas las noches suplicaban los ayudaran a hallar a la muchacha de 28 años.
“Sé cómo es el infierno porque estoy en él ahora, y hasta no encontrar a mi hija no voy a salir de él”, dijo su padre, Ramón González.
“Lo único que quiero es que mi hija regrese a su casa”, dijo su madre, Tamara. “Necesitamos toda la ayuda que nos puedan dar”, dijo su padrastro, Steven Buonomo.
La historia de Tanya estremeció a la comunidad porque era la versión miamense de la chica común de al lado de la casa. Joven y bonita, si ella podía desaparecer, entonces ¿quién estaba a salvo?
La familia contrató a sus propios investigadores, para que se enfocaran en su ex novio, Roy Blanco.
Una semana después de haber desaparecido, los peores temores se hicieron realidad: el cuerpo sin vida de Tanya fue hallado en el maletero de un automóvil abandonado. Ya para ese momento el caso había llamado la atención hasta del senador Marco Rubio.
Sin embargo, la historia de Tanya, no se ha dicho en su totalidad.
CBS4 News supo que González murió en la habitación 117 del Starlite West Motel en la Calle Ocho del suroeste entre la 1 a.m. y las 5 a.m. del 10 de septiembre.
Aunque la familia de Tanya creía que ella había cortado todo contacto con su ex novio, resulta ahora evidente que fue al motel para verse con Blanco.
Según una fuente policial familiarizada con la investigación, un video de seguridad del motel muestra la llegada de Blanco cerca de la 1 a.m. Pocos minutos después, Tanya llega al estacionamiento en su BMW azul. Los dos se abrazan y entran juntos a la habitación del motel.
Los resultados finales de la autopsia aún están pendientes, pero la policía sospecha que Blanco estranguló o asfixió a Tanya.
Después cubrió su cadáver con una sábana, lo llevó al baúl del BMW de Tanya y salió del estacionamiento, dejando el auto en una calle a unas cinco cuadras de distancia. En el video de seguridad del motel aparece Blanco regresando al parqueo poco antes del amanecer, subiéndose a su automóvil y yéndose.
“No me puedo imaginar la vida sin ella”, dijo su padre antes que se encontrara el cadáver.
Dos días antes que el cuerpo sin vida de Tanya se encontrara, cuando todavía albergaba alguna esperanza de que su hija estuviera viva, Ramón González contó la turbulenta relación entre Tanya y Blanco, un romance que pareció comenzar con gran promesa.
“Ella conoció a este muchacho alto, trigueño, buen mozo”, recuerda González.
Tanya, que creció en New Jersey, estaba de vacaciones en Miami cuando conoció a Blanco hacía poco más de cinco años, dijo su padre.
Recién llegado de Cuba, Blanco soñaba con convertirse en estrella de telenovela.
“La relación empezó a funcionar, ella se enamoró de él y por primera vez nos dijo que quería mudarse para Miami para estar cerca de él, que fue lo que hizo”, explicó González.
Seis años mayor que Tanya, Blanco era sumamente celoso y controlador. Ella se quejaba de que le leía los mensajes texto de su celular, le escuchaba las llamadas y la seguía al trabajo.
“Esta relación no sólo era mala para ella, sino también peligrosa”, dijo González.
Entonces surgió un patrón: peleaban, ella lo amenazaba con dejarlo, pero él lograba convencerla de que no lo hiciera.
“Cada vez que tenían una pelea o una discusión, él regresaba suplicándole que se reconciliaran, llorando y ella cedía a la larga”, dijo González.
Algunos meses antes, Blanco quería leer sus mensajes de texto y le pegó fuertemente en las costillas para quitarle el teléfono. Esa fue la copa que colmó el vaso. Tanya se mudó con su tía en Miami. Al cabo de unas semanas, Tanya alquiló su propio apartamento, y el 9 de septiembre, salió con su tía al área del Midtown de Miami para comprar algunas decoraciones para la nueva casa.
Registros telefónicos revelan que ese mismo día hubo una serie de llamadas entre Tanya y Blanco.
La obsesión de Blanco con Tanya resulta también evidente en otras acciones. La policía cree que compró dispositivos de rastreo y equipos de vigilancia en una tienda especializada en este tipo de artículos para seguir de cerca todos los movimientos de Tanya. Los detectives creen que hasta contrató a un investigador privado para que la siguiera. Si lo hizo, entonces debió haber sabido que Tanya había empezado a salir con otro hombre.
Cinco días antes de desaparecer —cinco días antes de encontrarse con Blanco en el Starlite Motel— González dijo que le advirtió a su hija que se mantuviera alejada de Blanco. Ella le prometió que lo haría. Y el padre le dijo que la vería pronto.
“Te quiero, mamita, hablo contigo en unos días”, recuerda González haberle dicho. “Nunca más hablé con ella”.
Tal vez no se sepa nunca qué ocurrió dentro de la habitación 117. ¿Acaso Blanco llegó desde un principio con la intención de matarla o sería que perdió el control? El 16 de septiembre, el mismo día que se encontró el cadáver de Tanya en Miami, Blanco se mató con un cuchillo en los Cayos de la Florida.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2014, 1:27 p. m. with the headline "Asesinato y misterio en Miami: Las últimas horas de Tanya González."