La odisea de hacer teatro en Miami
Cuando los actores argentinos Jessica Alvarez Dieguez y Alejandro Vales llegaron a Miami, en el 2001, ignoraban cuán difícil sería continuar con sus carreras en su ciudad de adopción.
Pensaban que al establecerse en una de las urbes de mayor población hispanohablante de Estados Unidos, sus propuestas encontrarían un público receptor a la vuelta de la esquina. Pero no fue así.
Miami todavía no es la plaza cultural que muchos imaginan desde el extranjero. Aquí los artistas tienen que sudar el aplauso, porque la demanda supera la oferta. Y en el caso específico de los teatreros, los costos de producción son elevadísimos, y no resulta fácil seducir al público.
“Empezamos a actuar en las calles, como lo hacíamos en Buenos Aires, sin saber que aquí eso no funcionaba”, recordó Vales, que junto a Alvarez Dieguez, su esposa, “pasaba la gorra” en Bayside y Lincoln Road entre los escasos transeúntes que se detenían a verlos. “Nos dimos cuenta de que en Miami la gente siempre está apurada y no tiene tiempo para seguir un espectáculo callejero. El calor también influye”.
Pero el matrimonio siguió luchando. Creó la compañía Cirko Teatro y, tras probar suerte en otros locales, asumió la dirección del Teatro 8 hace un año. Desde entonces el mayor desafío es mantener la sala abierta.
Curiosamente, Teatro 8 lo inauguró la escritora y directora María Julia Casanova (1916-2004) bajo el nombre de Teatro Casanova, en 1992. Según el testimonio del actor Jorge Ovies, que integró el elenco de Rivales, la obra de apertura, la directora hipotecó su casa para realizar el sueño de tener su propia sala.
¿Cuánto cuesta montar una obra?
“El alquiler del teatro asciende a $6,000 mensuales, sin contar los gastos de electricidad y mantenimiento. El costo de una producción oscila entre los $20,000 y $30,000. Un anuncio en la prensa puede valer $500 al día, y en la radio entre $400 y $750 por minuto. Los actores reciben entre $100 y $150 por función y los autores el 10 por ciento”, explicó Vale.
Las menciones o anuncios en la televisión de 15 a 30 segundos, tres días a la semana, podrían costar entre $1,000 y $4,000.
El boleto promedio de una función es de $35, salvo en Microteatro Miami y El Paseo de las Artes de Doral, que ofrecen un “menú” de obras cortas, y de todos los géneros, por solo $5.
Con algunas variaciones, las cifras coinciden con las de otras compañías del patio.
Para acortar gastos, los profesionales de la escena se valen de las redes sociales para promover el trabajo de su equipo.
La actriz Belkis Proenza, al frente de La Casa del TÉatro, agregó que más de una vez ha tenido que poner dinero de su bolsillo para financiar las temporadas. Sin embargo, en año y medio ha producido más de 20 espectáculos.
“No existe apenas ayuda del gobierno para las artes, porque hay un millón de aspirantes para un grant” agregó la artista, a quien le llama la atención que “en Miami, el público prefiere gastar cientos de dólares en un boleto para un concierto, una cena, o simplemente salir a bailar”, antes que asistir al teatro.
Para recibir un grant del Departamento de Asuntos Culturales del Condado de Miami-Dade, los grupos deben tener el estatus de organización no lucrativa otorgado por el IRS.
“Nuestros programas están diseñados para apoyar tanto a los grupos que recién empiezan, como a las compañías más establecidas”, explicó Roxana Barba, administradora de proyectos del Departamento de Asuntos Culturales del Condado de Miami-Dade. “Tenemos un programa que asiste con fondos para apoyar un proyecto, mas no una temporada, al que se puede aplicar hasta $7,500. “Si [la companía solicita para una temporada] la inversión del Condado será mayor, pero dependerá del presupuesto anual de la organización, el mérito artístico, su capacidad administrativa, su trayectoria y otros factores”.
Las comedias ganan la partida
Alejandro Vales especula sobre el comportamiento del público. Dice que las personas que deciden establecerse en Miami no piensan que será por mucho tiempo, pero al final terminan quedándose más de lo esperado. No quieren nada que les recuerde su tierra y que las entristezca. De ahí su rechazo a los dramas y su preferencia por las comedias. Lo que explica la acogida de Esperando la carroza.
Sin embargo, el público respondió durante las 12 semanas que se mantuvo en cartel El principio de Arquímides –una producción de Big Sur Entertainment que presentó Teatro 8–, pese a que se trataba de un drama sobre la pedofilia.
Desde hace varios años la compañía 727 Productions, al mando de Jesús Rafael, viene repletando el Teatro Bellas Artes con comedias de corte popular al estilo de ¿Qué sería de mi tía si no viviera en Hialeah?, que estuvo año y medio en cartelera. Mi amante de Facebook le sigue los pasos.
Pero la compañía no está boyante. Para cuidar el dinero y seguir haciendo “lo que más le gusta”, el director evita los riesgos.
“En nuestra ciudad no existe una cultura teatral. Como los empresarios no confían en que el teatro arrastra masas, no nos arriesgamos a gastar mucho”, reconoció Jesús Rafael, que no piensa abandonar las comedias “para toda la familia” mientras la taquilla sonría.
No hay que ir muy lejos para comprobar la aceptación de la comedia entre el público variopinto miamense. Monólogos de la Vagina, Taxi y Toc Toc, por solo mencionar tres montajes de Manuel Mendoza, demuestran que la gente no vacila si tiene que pagar lo que sea con tal de divertirse. Como también ocurre con Oficialmente Gay, escrita y dirigida por Alexis Valdés, aplaudida por más 60,000 espectadores en el Teatro Trail.
Desde que reabrió las puertas hace cuatro años, bajo la dirección de la actriz Marisol Correa, el Trail ha presentado 294 montajes y 1,345 funciones para 277,699 espectadores.
¿El teatro está en crisis?
“Todo está en entender el constante cambio de población de esta ciudad y enfocarse en satisfacer sus necesidades”, explicó Correa.
Miami podrá sobrevivir solo con el mar, la discoteca, el deporte y el ‘shopping
Mario Ernesto Sánchez
fundador de Teatro AvanteTeatro Avante ha realizado 75 montajes a lo largo de su trayectoria. Al mérito de mantenerse en pie contra viento y marea representando obras no comerciales, se añade la creación del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, con 30 ediciones a sus espaldas.
Las alianzas con el Adrienne Arsht Center y el Miami-Dade County Auditorium (MDCA) son clave para la labor del grupo.
“Ambas organizaciones facilitan el espacio y ayudan con la publicidad y la asistencia técnica y administrativa”, destacó el actor Mario Ernesto Sánchez, fundador de Avante, que por experiencia sabe que la cruzada puede emprenderse sin recurrir a las coproducciones “siempre que se ajuste mucho más el presupuesto, la obra tenga pocos personajes y los requerimientos técnicos puedan simplicarse”.
“Los gastos de producción no bajan de $15,000, y cuando sumas todos los demás, llegan hasta $30,000. Por eso los apoyos públicos y privados son tan importantes”, señaló Sánchez, que sostiene que “en nuestra comunidad hispana, sobre todo la cubana, no existe tradición teatral”.
“Miami podrá sobrevivir con solo el mar, la arena, el concreto, la discoteca, el deporte y el shopping center. Pero entonces jamás podrá competir con las grandes e importantes metrópolis del mundo, por mucho que crezcamos verticalmente. Necesitamos crecer de otra manera más profunda, más adentro, más sensible, y culturalmente como las demás. ¿Cuántas escuelas ofrecen clases de teatro? ¿Cuántos padres asisten con sus hijos al teatro?”, dijo el director de Alguna cosita que alivie el sufrir.
Ever Chávez, director de FUNDarte, coincide con Sánchez en la necesidad de contar con una entidad poderosa para llevar adelante los proyectos.
“Sin el apoyo del MDCA hubiera sido prácticamente imposible estrenar Escribiendo en la arena o traer desde Chile a la compañía Teatro en Blanco”, destacó Chávez, que ha logrado presentar alrededor de 10 espectáculos al año.
La compañía Arca Images, liderada por el dramaturgo Nilo Cruz, Premio Pulitzer, y la actriz Alexa Kuve, también encontró un asidero en el MDCA cuando llevó a escena Belleza del padre, Hortensia y el Museo de Sueños y una decena de obras de Cruz.
“El teatro no es un negocio rentable, jamás se recupera lo que se invierte por la taquilla, en especial con obras de este nivel”, apuntó Kuve.
Pili de la Rosa, fundadora y alma de La Sociedad Pro Arte Grateli, tampoco descansa en su gestión por impulsar la actividad teatral en Miami, desde hace medio siglo.
“Cuando empezamos estábamos solos. Teníamos el respaldo de bancos y muchos patrocinadores particulares. Pero la vida va cambiando y ahora hay más ofertas”, reconoce la empresaria, quien sale a comerse el mundo cada vez que tiene que llenar las 2,400 butacas del MDCA.
Grateli necesita entre $40,000 y $50,000 para producir una zarzuela u opereta, por tratarse de montajes que requieren cantantes, actores, bailarines y orquesta en vivo.
“El teatro se hace por el amor al arte. El que quiera verlo como negocio está muy mal”, precisó De la Rosa”.
El sacrificio que implica la gestión teatral en Miami no ha impedido que en la última década hayan surgido Akuara Teatro, El Ingenio Teatro, Antiheroes Project, Martí Productions, Miami Factory Theater, La Casa del TÉatro y, entre otras compañías, Artefactus Cultural Project, que no hace mucho abrió su sala en West Kendall.
“Sabíamos que era la primera experiencia de este tipo en la zona y que nos llevaría tiempo y esfuerzo ubicarnos en el mapa cultural de la ciudad y crear nuestro público”, explicó el director Eddy Díaz Souza, que destacó el aporte económico del Departamento de Asuntos Culturales del Condado de Miami-Dade y las “alianzas estratégicas” con el Centro Cultural Español de Miami, la Fundación Cuatrogatos, Nobarte y el Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami.
Los talleres, exposiciones, conciertos y eventos literarios contribuyen a mantener viva la sala.
“Producir teatro en Miami no solo es un riesgo, sino que implica un alto costo. El precio de una puesta en escena será siempre el resultado de la imaginación”, concluyó el director.
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Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2015 a las 3:10 p. m. con el titular "La odisea de hacer teatro en Miami."