Enfermera cubana que estuvo varada en Bogotá llega a Miami
Adriana López Lara recuerda la noche del 27 de octubre como su última noche triste. Minutos antes de acostarse en su habitación en Bogotá, conversó vía Skype con Julio César Alfonso y Ariadna Torreón, de la organización Solidaridad sin Fronteras, en Miami.
“Como todas las noches, me dijeron que no me preocupara, que todo se iba a resolver y pronto me iba a llegar la visa, pero esa noche sentí algo distinto, una interacción diferente, y por fin dormí plácidamente”, dijo López, en entrevista con el Nuevo Herald.
López hacía entonces parte de los cientos de cubanos profesionales de la salud que terminaron varados en Colombia, tras escapar de misiones médicas en países suramericanos.
La mañana del 28 de octubre se conectó al grupo de WhatsApp en el que conversan varios médicos cubanos que pasaron por similar situación, cuando recibió la notificación que esperaba desde el 22 de abril, día que se presentó por primera vez a la embajada de EEUU en Bogotá.
“Sentí un sonido diferente en mi teléfono y sabía que era un correo con algo bonito. Sentí en el esófago algo frío y, efectivamente, era un correo sobre la visa”, agrega López.
Después de más de seis meses de espera, esta enfermera de 45 años de edad pudo acogerse al Cuban Medical Professional Parole (CMPP), un amparo especial del departamento de inmigración de EEUU para profesionales de la salud cubanos que logran desertar de misiones médicas organizadas por La Habana.
“¡Empecé a saltar como un conejo! La primera persona que se enteró fue Ariadna, la esposa de Julio César, quien ha estado muy pendiente de mí y de los cubanos varados en Bogotá”, cuenta López.
LA ESPERA
El Nuevo Herald habló por primera vez con López el pasado mes de agosto, en Bogotá, en una serie de entrevistas sobre el estado de los cubanos que buscaban llegar a EEUU acogiéndose a dicho parole.
López había entregado varios documentos para demostrar su preparación universitaria y su estadía en Venezuela (país al que había sido enviada por el gobierno cubano), pero no constituyeron suficiente evidencia y su visa fue negada los primeros días de julio.
Tras la intervención de los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, se pudieron agilizar los trámites de algunos médicos que llevaban esperando varios meses por una respuesta, que originalmente no debía demorar más de 90 días
“Después de que me negaron la visa hice una reclamación con más pruebas. Expliqué mis estudios, mi salida de Cuba y mi estadía en Venezuela, y presenté los documentos originales de mis títulos. Mi caso estaba en manos de los congresistas Ros-Lehtinen y Díaz-Balart”, agregó.
Según Solidaridad sin Fronteras, desde que comenzaron a interceder por los profesionales de la salud cubanos se ha ayudado a procesar más de 250 visas.
“Nosotros somos un puente entre las oficinas de los congresistas y los médicos cubanos. Ellos nos escriben pidiendo ayuda, nosotros les pedimos los documentos necesarios y ellos nos envían un formulario de consentimiento para que revisen su caso y una copia del pasaporte”, explicó Harold Guzmán, vocero de Solidaridad sin Fronteras.
LA TRAVESÍA
Más de 6,000 cubanos profesionales de la salud se han acogido al programa CMPP, que fue creado en 2006. El régimen cubano sostiene que el programa de amparo promueve la fuga de cerebros. Cuba brinda educación universitaria gratuita, luego envía a los profesionales médicos a misiones en el extranjero y cobra por los servicios.
Por su parte, el gobierno estadounidense es cuidadoso en el otorgamiento de los permisos, pues presuntamente algunos cubanos se han hecho pasar por médicos que desertan de misiones en el extranjero, para acogerse a este tipo de programas.
López aceptó ir a la misión médica en Venezuela para mejorar su hoja de vida, ganar experiencia y salir de Cuba, pero el 20 de abril emprendió rumbo a Colombia, cruzó la frontera por Cúcuta y 24 horas después llegó a Bogotá.
La imposibilidad de trabajar en su profesión la obligó a buscar su sustento de otras formas. Trabajó algunos días en un restaurante, limpiando el salón y los baños, atendiendo las mesas y haciendo entregas a domicilio. Todo por $5 al día.
Después vendió arepas en una esquina de Bogotá, hasta que el 20 de septiembre las condiciones de su oficio le pasaron la factura. Los fuertes cambios de temperatura y el trabajo con el frío de la noche bogotana en la espalda y el carbón ardiente de la parrilla en el pecho le impidieron seguir.
“Me enfermé y estuve dos semanas incapacitada. La señora de la casa en la que vivía me llevaba la comida a la cama. Me enfermé de los riñones por estar ocho horas al día de pie, tuve que automedicarme porque no tenía acceso a salud o dinero, y cuando me recuperé no pude trabajar más, porque al faltar un día te sacaban del trabajo”, dijo López.
Desde entonces, sobrevivió con las ayudas comunitarias y de Solidaridad Sin Fronteras.
UN NUEVO COMIENZO
El miércoles 11 de noviembre, a las 9:30 p.m., López cruzó por primera vez la puerta del Aeropuerto Internacional de Miami. A su arribo a la terminal D pidió recordar a los que quedan en tierras ajenas esperando una respuesta del gobierno estadounidense.
“Las visas para los médicos cubanos varados en Colombia siguen llegando. Solamente hay 12 personas denegadas, y algunos de ellos están esperando un proceso de apelación. Cuatro (incluida Adriana López) han ganado las apelaciones”, agregó Guzmán.
Aunque los tiempos de espera se han reducido y se ha acelerado el procesamiento de las apelaciones, gracias a la gestión de los congresistas del sur de la Florida, las condiciones de los que permanecen varados en Bogotá no han mejorado. No pueden ejercer sus carreras y los únicos empleos que consiguen son informales.
“Aún hay muchos varados y negados, y todos están desesperados. Mi salida de Colombia ha sido un golpe muy duro, pero a la vez esperanzador. Los que están negados se afligieron bastante, como que se iba algo que les daba apoyo. No sabía que me querían tanto”, agregó López.
Por ahora, López celebra su arribo a tierras estadounidenses, mientras su familia en su natal Cuba tiene aún más motivos para festejar.
“En Cuba quedan mis dos hijos”, dijo López. “El mayor, de 21 años, acaba de tener una bebé, que hoy (miércoles) cumple un mes de nacida, y mi hija, que está embarazada, tendrá su bebé este mes”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de noviembre de 2015, 6:19 p. m. with the headline "Enfermera cubana que estuvo varada en Bogotá llega a Miami."