Estancada la investigación a David Rivera
Fiscales federales han estudiado el caso de David Rivera durante tres años, tratando de preparar un caso penal lo suficientemente fuerte como para que pueda probar que el ex legislador estatal por Miami financió a un falso candidato en las elecciones del 2012.
Las autoridades consiguieron que el supuesto candidato, Justin Lamar Sternad, confesara, y lo enviaron a prisión. También persiguieron a la mujer que desvió secretamente más de $81,000 a Sternad –Ana Alliegro, antigua novia de Rivera– hasta el lugar donde se ocultaba en Nicaragua, y también la enviaron a prisión. Incluso consiguieron que Alliegro, una vez que salió de la cárcel, declarara ante un jurado investigador que fue Rivera quien orquestó el plan ilegal de financiación de campaña.
Eso fue hace casi un año. Hasta la fecha, la fiscalía federal de Miami no ha presentado cargos contra Rivera, ni ha cerrado la investigación.
“El juez tenía el nombre de Rivera en calidad de ‘co-confabulado’ y David Rivera no ha sido acusado”, se lamentó el padre de Alliegro, Anselmo Alliegro. “Nada parece estar moviéndose en esa dirección”.
En momentos que el 2015 se acerca a su fin, los fiscales pudieran decidir esperar más tiempo para solucionar el caso.
Tienen hasta el 2017 para presentar cargos, según la ley federal que norma la prescripción. Y si Marco Rubio, amigo de Rivera y ex colega del sospechoso en la Cámara estatal, sigue subiendo en la carrera por la nominación presidencial republicana, es probable que los fiscales quieran alejarse de un caso con fuertes connotaciones políticas, para no dar la impresión de que se están inmiscuyendo en una elección.
El fiscal federal de Miami, Wifredo Ferrer, quien es demócrata, declinó hacer comentarios para este artículo. Rivera no respondió a preguntas que se le enviaron por correo electrónico y la contestadora de su teléfono móvil indicó que estaba fuera del país. Un reportero del Miami Herald le preguntó la semana pasada en una actividad de recaudación de fondos del Partido Republicano de la Florida en Orlando si había tenido alguna noticia de los fiscales. Rivera, quien ha rechazado que sea el objeto de la investigación, se rió de la pregunta y dijo que no.
Pero es la continuación de la participación de Rivera en los márgenes de la política, en momentos que el perfil nacional de Rubio ha aumentado, lo que ha renovado la atención de la prensa sobre el ex legislador. Rubio y Rivera sirvieron juntos en la Cámara de Representantes de la Florida y durante años fueron copropietarios de una casa en Tallahassee, que vendieron en junio.
La presencia de Rivera en dos debates de las primarias republicanas, entre ellas una en Milwaukee hace dos semanas, generaron titulares de prensa y obligaron a la campaña de Rubio a negar las dos veces que le hubiera dado un boleto a Rivera. (Rivera declinó revelar quién le dio el boleto, y se limitó a decir que ha cultivado muchas amistades a lo largo de tres décadas en la política).
Su presencia en la cena Statesman Dinner del Partido Republicano de la Florida, en la que participó Rubio, no pasó inadvertida.
“Ay, allí está David”, dijo Rubio a un partidario cuando Rivera entró. El partidario se dio la vuelta para no tener que saludar a Rivera.
En el 2012, el Miami Herald y el Nuevo Herald vincularon a Rivera con Sternad, un candidato demócrata novato quien durante la primaria envió por correo volantes que atacaban a Joe García, quien se oponía a Rivera, aunque los registros muestran que Sternad apenas había recaudado fondos de campaña. A final de cuentas, García derrotó a Rivera en las elecciones generales.
Sternad se declaró culpable en el 2013 de infringir las leyes federales de elecciones y fue sentenciado a 30 días de prisión y tres meses de arresto domiciliario. Alliegro se declaró culpable en el 2014 y fue condenada a una sentencia de un año, dividida entre prisión y arresto domiciliario, por confabularse para financiar la campaña de Sternad con una persona identificada en los documentos del tribunal como “co-confabulado A”. El juez federal de distrito Robert Scola obligó al fiscal federal adjunto Thomas Mulvihill a identificar a Rivera como el co-confabulado dos veces en la sala del tribunal.
Alliegro, quien fue novia de Rivera en varias etapas desde el 2003, no cooperó inicialmente con los fiscales. Después que la arrestaron por una infracción de tránsito y agentes federales registraron su apartamento en el 2012, Alliegro huyó a Granada, Nicaragua, con un boleto de avión comprado por Rivera, dijo ella posteriormente. Rivera la visitó en Nicaragua por lo menos seis veces, le dijo Alliegro al Herald en febrero, entrando algunas veces por Costa Rica para ocultar su rastro. En la pequeña localidad de Granada lo conocían como “Don David”.
Después que Sternad implicó a Alliegro en el caso, la mujer regresó a Miami en el 2013 para reunirse con los fiscales, quienes le retiraron el pasaporte. Entonces Alliegro se marchó otra vez a Nicaragua, usando esta vez un pasaporte viejo que ella dijo que Rivera le había robado en una visita anterior, en caso que pudiera necesitarlo. Alliegro fue arrestada en Nicaragua a solicitud del gobierno de Estados Unidos en marzo del 2014.
Todo esto provocó entre los fiscales fuertes dudas sobre la credibilidad y fiabilidad de Alliegro como su testigo principal, dijo Sloman, ex fiscal federal del Distrito Sur de la Florida, quien no tiene ninguna relación con el caso. ¿Es posible que el testimonio y la compostura de Alliegro pueda superar un contrainterrogatorio en el juicio?
“Si están preocupados por ella en calidad de testigo, pero no muy presionados en materia de tiempo con la prescripción, ¿qué se hace?”, dijo Sloman, quien ahora es un abogado privado. “Lo que se hace es tratar de fortalecer el caso de alguna manera, a ella o a otras personas en calidad de testigo”.
“La interrogante es si pueden verificarla a ella como testigo”, dijo. “Se puede tener al peor testigo del mundo, pero si se puede verificar a ese testigo, entonces existe la probabilidad de ganar”.
Los suministradores de la campaña han dicho que cooperaron al máximo con las autoridades federales. y Alliegro, quien testificó ante el jurado investigador el 18 de diciembre del 2014, ha dicho que los fiscales tienen muchas otras evidencias, como correos electrónicos, registros de tarjetas de crédito y una nota manuscrita de Rivera.
En vez de acusar a Rivera a raíz del testimonio de Alliegro, los fiscales decidieron esperar. Al preguntársele si pensaba que la fiscalía federal ha habría decidido encausar a Rivera para esta fecha, el abogado defensor de Alliegro, John Bergendahl, se limitó a decir: “Esa es la decisión del fiscal”, dijo el jueves. “Nadie sabe si lo hará o no”.
El abogado defensor Rick Yabor, quien representó a Sternad, dijo que no ha escuchado nada del fiscal Mulvihill desde el verano del 2014.
Desde entonces, otro fiscal concluyó un caso similar que comenzó después de la investigación a Rivera. Jeffrey García, ex alto asesor político de Joe García (con quien no tiene ningún parentesco), se declaró culpable en junio de financiar a un falso candidato, José Rolando “Roly” Arrojo, para que se postulara contra Rivera en el 2010. García fue sentenciado a ocho meses de arresto domiciliario, a dos años de probatoria y a pagar una multa. Arrojo recibió una condena menos severa.
Sin embargo, la investigación a Rivera se ha demorado a pesar de la aseveración de Rivera el año pasado de que pudiera postularse a la Cámara estatal nuevamente en el 2016.
En un giro extraño, Rivera alegó en un memorando hecho público hace unos meses que Mulvihill tenía un conflicto personal. Según Rivera, Mulvihill había tratado de usar su relación con el entonces legislador, al que investigaba por una supuesta evasión de impuestos en el 2012, para tratar de que lo nombraran fiscal federal. Dos hombres mencionados en el memorando dijeron al Herald que las alegaciones de Rivera eran inciertas. La fiscalía federal las ha calificado de “completamente falsas”.
La investigación de Mulvihill a Rivera por burlar el fisco resultó infructuosa. Y Rivera nunca enfrentó cargos en un caso estatal separado sobre sus finanzas personales y de campaña como representante de la Florida. La Comisión de Ética de la Florida lo multó con $58,000, decisión que Rivera ha apelado.
Pero Mulvihill no ha concluido su investigación más reciente a Rivera. Y después de perder dos casos importantes de corrupción pública en los últimos 18 meses, contra el ex alcalde de Hialeah y el alcalde de Miami Lakes, la fiscalía federal parece nerviosa, sin importar cualquier preocupación política de cara al 2016, algo que tanto Sloman como Yabor desestimaron de plano.
“(La fiscalía federal) siempre tiene cuidado en encausar a un funcionario electo en el momento de las elecciones, pero él ya no es un funcionario electo”, dijo Sloman. “Yo descartaría cualquier sugerencia de que estén preocupados sobre la amistad de Rivera con Rubio”-
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2015, 9:41 p. m. with the headline "Estancada la investigación a David Rivera."