Sur de la Florida

Congresista Curbelo arremete contra el arreglo de Obama con Castro


Carlos Curbelo, recién elegido al Congreso de EEUU, comenta sobre el restablecimiento de las relaciones diplomaticas de Cuba y Estados Unidos desde su oficina en Coral Gables el viernes.
Carlos Curbelo, recién elegido al Congreso de EEUU, comenta sobre el restablecimiento de las relaciones diplomaticas de Cuba y Estados Unidos desde su oficina en Coral Gables el viernes. El Nuevo Herald

El republicano Carlos Curbelo, quien en 10 días juramentará en Washington D.C. como nuevo parlamentario estadounidense, dijo el viernes que se enfocará de manera prioritaria en frenar el uso de fondos públicos para restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba.

Curbelo indicó que su esfuerzo formará parte de la estrategia trazada por el grupo de ocho parlamentarios cubanoamericanos, tanto demócratas como republicanos, en “hacer todo lo posible” para bloquear el plan de la administración del presidente Barack Obama para normalizar las relaciones con Cuba.

“Negaremos los fondos para implementar las medidas que ha anunciado el presidente [Obama], como el establecimiento de una embajada [de Estados Unidos] en Cuba, el nombramiento de un embajador, o la expansión de relaciones diplomáticas quizás a través de consulados”, dijo Curbelo a el Nuevo Herald durante una entrevista en su oficina de Coral Gables.

Curbelo, de 34 años y de padres cubanos, dijo que el bloque parlamentario cubanoamericano “hará un frente unido” que, aseguró, cuenta con el respaldo de varios aliados en el Congreso.

El grupo está integrado por los parlamentarios republicanos del sur de la Florida: el senador Marco Rubio, y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz Balart y Curbelo. A ellos se suman el senador Bob Menéndez y el congresista Albio Sires, ambos demócratas de Nueva Jersey; así como Alex Mooney y Ted Cruz, republicanos de West Virginia y Texas, respectivamente.

“Los congresistas cubanoamericanos, independientemente de los partidos, vamos a hablar con una sola voz”, dijo Curbelo. “Vamos a trabajar en equipo a favor de que se respeten los intereses de Estados Unidos y el derecho del pueblo cubano a ser libre. Vamos a hacer un frente unido a la acción que ha tomado la administración [de Obama] y sabemos que tenemos muchos aliados en el Congreso, en ambos partidos”.

Curbelo no pudo estimar la cifra presupuestal que solicitará la administración de Obama para implementar una embajada estadounidense en Cuba. Ambos países rompieron relaciones en 1961, dos años después de que Fidel Castro iniciara su revolución en la isla. Pero en 1977, bajo la administración de Jimmy Carter, Estados Unidos instaló su Sección de Intereses en La Habana.

“Por ahora no sabemos nada [de los detalles presupuestales]”, dijo Curbelo, quien tiene previsto ser juramentado el martes 6 de enero.

“Cuando vengan a comparecer los oficiales [de la administración de Obama] al Congreso tendrán que explicar bien no solo cuáles son su planes sino cómo llegaron a este punto estas negociaciones secretas”, agregó.

Curbelo rechazó que la oposición del grupo de congresistas cubanoamericanos al plan de Obama refleje una actitud intransigente de un sector del exilio cubano en Estados Unidos para promover cambios en la isla.

“El intransigente es el presidente [Obama] que ha actuado unilateralmente”, dijo Curbelo. “Yo entiendo que algunas personas quieran tener la esperanza de que esto conduzca a un tipo de cambio en Cuba. Pero el gobierno cubano es el que tiene que cambiar”.

Curbelo agregó que el paso dado por la administración de Obama debilita la Ley de Ajuste Cubano al reconocer al régimen de Raúl Castro como un gobierno legítimo.

“De acuerdo a las acciones del presidente, la Ley de Ajuste Cubano ya no es válida”, dijo Curbelo. “La Ley de ajuste Cubano existe porque en Cuba hay un gobierno ilegítimo que abusa de los derechos humanos [...] Para mí es una pena, porque yo creo que esa ley debe existir, beneficiando a perseguidos políticos y no a refugiados que huyen de Cuba por razones económicas”.

Respecto a la liberación del espía Gerardo Hernández, integrante de la “Red Avispa” de la inteligencia cubana en Estados Unidos, Curbelo dijo que ese era el tema más álgido de las negociaciones secretas realizadas por la administración de Obama con el régimen cubano. Hernández fue liberado con otros dos espías cubanos, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, a cambio de la liberación del empresario estadounidense Alan Gross y otro agente cubano que espiaba para el gobierno estadounidense.

Sin embargo, para la justicia estadounidense, Hernández estuvo involucrado en la conspiración para derribar dos avionetas en las que se encontraban cuatro miembros de Hermanos al Rescate, organización dedicada a rescatar balseros que huían de la isla. Las avionetas fueron derribadas por cazas MIG cubanos en aguas internacionales en 1996.

Dos años después, Hernández fue detenido y condenado a dos cadenas perpetuas. A él se le prohibió recibir visitas de su esposa Adriana Pérez, de 44 años y también oficial de la inteligencia cubana, en la cárcel de California donde se encontraba recluido.

A pesar de las restricciones, la administración de Obama permitió que Hernández enviara esperma a Pérez para que fuese inseminada artificialmente.

“Con la entrega de Gerardo Hernández básicamente los perdedores son las familias de los jóvenes que fueron asesinados”, consideró Curbelo. “Estados Unidos ha quedado disminuido producto de esta irresponsabilidad. Y cada día nos sorprende conocer más detalles, como saber cómo le facilitaron a Hernández concebir a un hijo”.

Siga a Enrique Flor a través de Twitter: @kikeflor

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de diciembre de 2014, 9:02 p. m. with the headline "Congresista Curbelo arremete contra el arreglo de Obama con Castro."

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