Desaparecerá famoso motel en Hallandale Beach
Cuando el Motel Fredola abrió sus puertas en 1952, U.S. 1 era una carretera de dos vías, en Gulfstream Park se hacían carreras de caballos y los cuartos costaban $5 la noche.
El achaparrado edificio en Hallandale Beach nunca fue una joya del Art Deco ni un clásico del MiMo. Más bien se parece a una fila de cabañitas de acampar apretadas al costado de una concurrida carretera.
Pero el Fredola es una reliquia de la vieja Florida, cuando había pequeños moteles por todas partes, ofreciendo un oasis para los viajeros cansados, apostadores que venían a las carreras o aquellos que no podían pagar por un alojamiento más caro en Miami Beach.
Los huéspedes ya no vienen. Los viejos muebles están amontonados al frente, puestos a la venta. Las bulldozers no tardarán en llegar.
El Motel Fredola ha cerrado al mismo tiempo que el área que lo rodea ha florecido. Gulfstream Park, del otro lado de la calle, es ahora un concurrido casino y centro comercial con tiendas y restaurantes. Rascacielos se alzan al este y al sur. Nuevos moteles han aparecido.
En otra época, en una Florida diferente, el sencillo Fredola — que no tuvo aire acondicionado por muchos años — era todo un punto de referencia. Ahora, el tiempo finalmente lo ha dejado atrás.
Durante inundaciones, huracanes y la urbanización, el Motel Fredola — el nombre es una combinación de los nombres de los dueños originales, Fred y Viola — se mantuvo firme. Pero ahora dejará su puesto a algo nuevo, tal vez un lujoso edificio de oficinas, o quizá otro motel. Los propietarios no quisieron decir qué pasará con el lugar.
El ex propietario — quien vendió la propiedad en el 2001 a Hallandale Offices, pero administró el motel hasta su cierre — dijo que era hora de dedicarse a otra cosa.
“Han cambiado muchascosas con los años”, dijo Jerry Biller. “Yo sabía que el momento llegaría”.
Biller dijo que él había vendido el motel justo antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. El inversionistas decidió posponer la construcción del centro de oficinas que tenía pensado y mantener funcionando el motel hasta que el mercado mejorara.
Biller dijo que su padre, Fred, constructor de Ohio, vino a vivir a Hallandale Beach en 1951 luego de que su médico le recomendó vivir en un clima más cálido.
El probó en Arizona, pero no le gustó el desierto. Cuando llegó a Hallandale Beach, le gustó lo que vio y compró la propiedad de 40,000 pies cuadrados para construir un motel. En la semana de las Navidades de 1952, se inauguró el Motel Fredola.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2014, 8:33 p. m. with the headline "Desaparecerá famoso motel en Hallandale Beach."