Sur de la Florida

La rehabilitación política de Marco Rubio

El senador Marco Rubio quiere “terminar fuerte” su término.
El senador Marco Rubio quiere “terminar fuerte” su término. AP

Con una rapidez inesperada, sólo 24 horas después de perder por amplio margen la primaria republicana en la Florida, Marco Rubio regresó al Senado federal. Su personal le dio la bienvenida en el pasillo con un cálido aplauso, que un asistente grabó en video y subió a la internet. Los reporteros que cubren el Capitolio esperaron por él a la salida de una reunión de la Comisión de Inteligencia, deseosos de echar un vistazo a un ex candidato del duelo político.

Pero resulta que Rubio lucía aliviado.

Perdió en grande, pero de repente se sintió liberado del ritmo implacable de la campaña, y se le notaba.

Su candidatura duró 11 meses, pero la atención sobre cada uno de sus pasos comenzó cuando lo eligieron al Senado cinco años antes, a quien la revista Time llamó ‘el salvador republicano’. Rubio pasó poco tiempo en el Senado cuando no era candidato, algo que reconoce ahora.

“Tenemos más tiempo que dedicarle a todo esto”, admitió Rubio en una entrevista reciente con el Miami Herald. “Ya no estamos en la campaña electoral, ni preparándonos para entrar en campaña. Tampoco estamos en campaña para la reelección. Estamos centrados completamente en hacer lo más posible y dar a la gente la mayor atención. Es algo que disfruto”.

Cuando le quedan siete meses de su período, Rubio se ha dedicado por entero a su trabajo de senador.

“Está respondiendo como debe hacerlo un senador por la Florida”, dijo su contraparte demócrata, el senador Bill Nelson.

Cuando era precandidato republicano, Rubio desestimó repetidas críticas de sus rivales de que no prestaba atención a sus deberes como senador, porque dejó de participar en más votaciones que cualquiera de sus colegas. Insistió en que nunca faltó a una votación en que su presencia hubiera significado una diferencia, y mantuvo que lo realmente importante era que su despacho seguía prestando servicios a sus electores.

Pero la razón que otras candidatos siguen mencionando es que el comportamiento del senador le ganó críticas de al menos algunos electores. Su derrota en la primaria de la Florida, donde sólo ganó en su condado de residencia, Miami-Dade, sugiere que el senador quizás pensó que sus electores lo apoyarían en todo, y lo castigaron.

Una encuesta de Morning Consult dada a conocer el mes pasado concluyó que la popularidad de Rubio en la Florida bajó durante su postulación presidencial, y más que la de cualquier otro senador postulado. Sin embargo, su apoyo en Miami-Dade se mantiene fuerte, según una encuesta local reciente realizada por un amigo y cliente privado de Rubio.

Ahora Rubio trata de recuperar el tiempo perdido, aunque él mismo no lo explica así.

“Mi meta después de la campaña era terminar mi período de senador con fuerza. Le dije a mi personal: ‘Nos queda el mismo tiempo en el cargo que a Barack Obama’ ”, dijo. “Me eligieron por un período de seis años, no cinco y medio”.

Al preguntársele si la misma lógica debe aplicarse a Obama —dado que Rubio se niega a reunirse con Merrick Garland, nominado del Presidente a la Corte Suprema— Rubio dijo que no es una comparación justa: “El propone a personas para cargos vitalicios”, dijo. “Para mi, eso es un estándar completamente diferente”.

Siete semanas después de retirarse de la candidatura a la nominación republicana, Rubio ha mostrado un renovado interés en asuntos clave de la Florida: la restauración de los Everglades, el virus del Zika, las prestaciones sociales a los refugiados cubanos, la crisis de la deuda en Puerto Rico. Ha visitado varias agencias locales de gobierno. En las últimas dos semanas ha dado entrevistas a reporteros de la Florida con más rapidez que cuando cuando era candidato, y los titulares lo han beneficiado: ha aprendido a querer el Senado. Y ahora se dedica a trabajar por el pueblo de su estado.

“Yo sé que él quiere que estos últimos meses sean especiales”, dijo Norman Braman, el magnate miamense de concesionarios de automóviles quien fue uno de los que más apoyó la campaña de Rubio. “Sin dudas, no se ha arrinconado, ni llora por su fallida postulación”.

Esa vuelta a su trabajo de senador es parecida a lo que hizo Rubio durante el punto más bajo de su campaña por la presidencia. Después de trastabillar en el debate de Nueva Hampshire contra su entonces oponente Chris Christie, Rubio voló a Carolina del Sur, seguido por numerosos reporteros, y habló más abiertamente de lo que había hecho en meses. Recuperó la energía, aunque a final de cuentas no fue suficiente para salvar su postulación.

En Carolina del Sur, la meta de Rubio era clara: recuperarse de una dolorosa derrota electoral a tiempo para la próxima primaria. En el Senado, su motivación es menos obvia. ¿Por qué se empeña Rubio ahora en aprobar nuevas leyes?

“No creo que hay que citar motivos”, dijo el ex senador estatal Dan Gelber, demócrata por Miami Beach amigo de Rubio en la Legislatura estatal. “No es que tenga un cargo que no le exija atención”.

Inevitablemente, la especulación ahora es si Rubio, de 44 años, volverá a postularse a un cargo público. ¿Pudiera cambiar de opinión y postularse a la reelección al Senado? (El período de calificación no concluye hasta junio). ¿Pudiera postularse a gobernador en el 2018? (El favorito republicano en este momento es Adam Putnam, comisionado estatal de Agricultura). ¿Y a la presidencia en el 2020?

Rubio ha dicho que no se postulará a la reelección como senador ni aspirará a la gobernación. Y hablando del 2020… bueno, todavía falta mucho para eso. (“Eso espero”, dijo Braman).

“Me limito a hacer mi trabajo. Digo, ¿qué iba a decir si no no estuviera haciendo esto? ¿Que me retiré de la campaña y me dediqué a pasar tranquilo los últimos meses del cargo?”, dijo Rubio. “Obviamente, fuera de la campaña, tengo más tiempo para dedicarme a las cosas en las que trabajamos, pero nada que ver con la política o el futuro. ¿Qué voy a hacer todo el día mientras estoy en Washington, excepto trabajar y solucionar cosas? Esto no se trata de reconstruir nada”.

Quizás no. Pero el caso es que se trata de Rubio, una de las mentes políticas más precoces de la Florida, un hombre que vio oportunidades durante su carrera, incluso cuando otros no las vieron. Estuvo sólo un año en la Comisión de West Miami antes de saltar a la Cámara de Representantes de la Florida, donde pronto trazó un camino que a final de cuentas lo llevó a la presidencia de ese foro. Y llegó al Senado federal después de jugárselo todo contra el entonces gobernador Charlie Crist.

Sin embargo, Rubio siente que este período es un momento para tomarse un respiro.

“No ando por ahí dando entrevistas sobre las elecciones”, dijo. “No ando por ahí dándomelas de experto en los canales de televisión por cable, sobre quién va a ganar y qué va a suceder”.

Dijo que se siente como en un nuevo comienzo, como cuando juró como senador en el 2011 y se aseguró de concentrarse en la formulación de políticas y mantenerse alejado de la palabra “salvador”, y que ahora tiene cinco años más de experiencia para encontrar soluciones. A finales del mes pasado, eso significó un plan complejo para prorrogar las sanciones a Venezuela a cambio de permitir el nombramiento de la nueva embajadora de Estados Unidos en México.

El mes pasado fracasó en su intento de someter a voto un proyecto de ley que elimina la entrega automática de asistencia de bienestar a todos los inmigrantes cubanos, aunque Rubio dijo que espera que el plan gane fuerza en la Cámara. Rubio dijo que aún “no está preparado” para confirmar a Mary Barzee Flores, la abogada local nominada a juez federal el año pasado, pero no explica las razones de su negativa.

Durante el otoño, Rubio dijo que haría campaña a favor de republicanos en campañas ajustadas. “En algún momento en el futuro cercano”, dice, tendrá algo más que decir sobre la candidatura al Senado de su amigo Carlos López Cantera, a quien Rubio básicamente ya ha apoyado.

¿Y entonces qué?

Rubio no dijo nada. Las normas de ética del Senado le prohíben profundizar mucho en entrevistas de trabajo, en caso que un empleador potencial pueda tratar de influir en la política federal. Si no quiere convertirse en cabildero –algo problemático en caso que decida postularse a un cargo en el futuro– o regresar a su antiguo y poco atractivo empleo de abogado especializado en uso de tierras, hay directorios de empresas, grupos de estudio, cargos académicos y empleos en los medios que pudiera tomar en cuenta.

“Quiere mantenerse activo”, dijo Bernie Navarro, amigo cercano y recaudador de fondos de Rubio. “No es que se vaya a retirar”.

Hasta hace unos días, antes de que Donald Trump se convirtiera en el presunto nominado republicano, Rubio dijo que planeaba asistir a la convención de nominación en julio en Cleveland. “No hay ninguna razón para no hacerlo, a menos que suceda algo en esos días que necesite mi atención. He ido a las últimas dos”, dijo.

Pero eso fue antes de que todos los antiguos nominados, excepto Bob Dole, dijeron que no irían, ni, por ahora, apoyarían a Trump.

Cuando un reportero contactó el despacho de Rubio para dar seguimiento a una noticia, no fue posible contactarlo. Estaba en un viaje oficial de una semana al Medio Oriente.

Michael Auslen, reportero del Herald/Times, contribuyó a esta información.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2016, 5:12 p. m. with the headline "La rehabilitación política de Marco Rubio."

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