Inversionistas apoyan cambios en La Pequeña Habana
Una propuesta de zonificación de la parte este de La Pequeña Habana ha despertado el interés de algunos inversionistas que quieren desarrollar en el área.
El plan busca cambiar los usos designados a terrenos de varias calles y avenidas de la zona, para permitir la construcción de edificios más altos y de usos comerciales mixtos. Los terrenos están ubicados entre las calles 2 y 6 del suroeste, y las avenidas 11 y 4 del suroeste, y la carretera Interestatal 95.
De acuerdo con Carlos Fausto Miranda, presidente de Fausto Commercial and Realty Consultants, el cambio permitiría construcciones más rentables en terrenos vacíos, e incentivaría a sustituir edificios antiguos que están en malas condiciones. Pero la propuesta ha generado oposición de algunos residentes y activistas que argumentan que las medidas podrían desplazar a los vecinos más pobres, aumentar la demanda por servicios municipales en el sector, y cambiar la cultura del vecindario.
El plan será presentado ante la Comisión de Miami el jueves por la tarde y podría ir a una votación preliminar. Tanto aquellos que están a favor del plan, como los que se oponen han iniciado campañas en medios sociales como causes.com y Facebook.com para conseguir apoyo.
“Las regulaciones actuales no permiten un desarrollo viable”, opinó Miranda, quien es propietario de varios edificios y terrenos en La Pequeña Habana. “Esto no se va a convertir en West Brickell, como dicen algunos, porque no se trata de viviendas lujosas, sino de construir para el mercado [de la zona]”.
Miranda sostiene que las cantidades de apartamentos que las regulaciones actuales permiten construir no justifican una inversión en nuevos edificios, ya que no retornarían ganancias de las rentas. Al mismo tiempo, los dueños de edificios en malas condiciones no tienen un incentivo para derrumbar y levantar nuevas edificaciones, ya que en muchos casos tendrían que construir menos unidades.
Los reglamentos – establecidos por Miami 21, el plan maestro de desarrollo urbano de la Ciudad – permiten edificios residenciales de hasta tres pisos y 36 unidades por acre. La zonificación propuesta permitiría hasta cinco pisos y 65 unidades por acre. Además permitiría edificios cuyo primer piso sea comercial, y los demás residenciales, según explicó el viernes, Francisco García, director del Departamento de Planificación municipal.
Varios edificios de gran parte del área ya están construidos de acuerdo con los cambios propuestos, como era permitido en el antiguo código de zonificación de Miami, dijo García.
Pero aquellos que se oponen a la propuesta sostienen que nuevas edificaciones causarían un aumento en las rentas del barrio de gente de clase trabajadora, en su mayoría inquilinos, que eventualmente tendrían que irse a otro lado.
“La gente de este vecindario simplemente no puede pagar más, muchas veces ni un mínimo aumento. Y mucho menos pagar por tiendas y negocios”, opinó Marta Zayas, una maestra de primaria que vive en el área oeste de La Pequeña Habana. “Si la gente se va, se iría con ellos la autenticidad del barrio”.
Samira Torrealba, quien ha vivido en la calle 2 del suroeste por casi 30 años, dijo que está de acuerdo con que haya mejoras en el vecindario y opinó que nuevos edificios y comercios tendrían un impacto positivo. Pero Torrealba admitió que no podría pagar más renta de la que actualmente paga – $700 por un cuarto.
“Si sube la renta yo me voy a tener que mudar”, dijo el viernes por la tarde.
Por otra parte, algunos dueños de casas y pequeños locales comerciales, como bodegas, dijeron que ven de manera positiva que el valor de sus propiedades aumente, porque así podrían venderlas por un precio más alto en el futuro.
Miranda estuvo de acuerdo en que nuevas construcciones podrían causar un incremento en la renta, pero dijo que el aumento sería mínimo. También opinó que la rehabilitación del vecindario ayudaría en parte a controlar la delincuencia, porque haría que traficantes de drogas que viven en algunos edificios abandonen la zona.
Sin embargo, Corinna Moebius, una antropóloga cultural y co-autora del libro “A History of Little Havana”, opinó que los más afectados con un aumento del costo de vida en el barrio serían, en su mayoría, las personas trabajadoras, no los presuntos delincuentes.
“Siempre se trata de incriminar al vecindario, y pienso que es desacertado e injusto”, dijo Moebius, quien vive en el área en la que se propone implementar los cambios. “No se debe juzgar un vecindario por las acciones de algunos”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2015, 11:12 p. m. with the headline "Inversionistas apoyan cambios en La Pequeña Habana."