Crucero histórico regresa de Cuba a Miami
El Fathom Adonia regresó el domingo a Miami poco después de las 6:30 de la mañana, poniendo así fin a un recorrido que circunnavegó Cuba e hizo historia al convertirse en el primer crucero regular en viajar directamente a la isla desde Estados Unidos en más de medio siglo.
El crucero de una semana —el primero de lo que se convertirá en un servicio con una frecuencia de dos veces al mes– no fue perfecto. Hubo fallas de coordinación, logística e incluso un brote de una afección grastrointestinal en los últimos días del viaje.
Pero fue un paso más en el proceso de acercamiento que comenzó el 17 de diciembre del 2014, cuando el presidente Barack Obama y el presidente cubano Raúl Castro anunciaron que los dos países habían decidido reanudar las relaciones diplomáticas.
Los viajeros dijeron que recordarán la cálida bienvenida que recibieron en La Habana Vieja cuando desembarcaron, el saludo y los vítores de los que miraban desde tierra cuando el barco se acercaba al muelle en Cienfuegos y Santiago de Cuba, y sus encuentros con el pueblo cubano.
Aunque otras líneas de crucero han viajado a Cuba desde hace años y numerosos norteamericanos han viajado a la isla en visitas de pueblo a pueblo, los cubanos estaban conscientes del simbolismo de un crucero estadounidenses a la vista desde el Malecón habanero y claramente visible desde tierra en Cienfuegos y Santiago de Cuba. E hicieron todo lo posible por dar la bienvenida a los norteamericanos.
“Ayer estuvo lloviendo todo el día y estábamos preocupados de que el barco no atracara. Hemos estado esperando esto desde hace mucho tiempo”, dijo Haydee Vidal, guía de Havanatur, a un grupo de pasajeros que le asignaron el viernes en Santiago, la última escala de este viaje. “Es un paso enorme. Todos estamos muy alentados”.
A pesar de décadas de relaciones hostiles entre los dos gobiernos, de alguna manera los lazos entre los pueblos cubano y norteamericano se mantienen fuertes.
Como muchos otros pasajeros, Roger Frizzell, portavoz de Carnival Corp., la empresa matriz de la línea Fathom, quedó impresionado por la multitud que los recibió en La Habana. “Fue real, genuino. Los cubanos estaban llorando, nosotros estábamos llorando”, dijo Frizzell, uno de los primeros en bajar del Adonia y mezclarse con la multitud que esperaba al otro lado de la calle de la terminal.
Fathom es la nueva línea de temas sociales de Carnival. En los cruceros bisemanales del Adonia a la República Dominicana, los pasajeros hacen labores voluntarias en proyectos sociales que van desde enseñar inglés hasta instalar filtros de agua y plantar semillas. Pero el tema de los viajes a Cuba es una “inmersión cultural profunda”.
Como este crucero cae dentro de la categoría de actividades de pueblo a pueblo, una de las 12 permitidas por las leyes estadounidenses, se centraba en encuentros personales con el pueblo cubano.
Hubo algunos recorridos a pie, pero la mayor parte del tiempo los viajeros se desplazaban en autobuses con aire acondicionado para viajar a lugares como la Plaza de la Revolución y el Cementerio de Colón en La Habana; el Palacio de Valle y la estatua de Benny Moré en Cienfuegos, y el Morro y el Cuartel Moncada (ahora una escuela primaria) en Santiago de Cuba.
Algunos pasajeros se quejaron de que en los viajes guiados apenas había tiempo para relacionarse con los cubanos, y algunos de los guías de Havanatur parecían más interesados en respetar el horario del programa y mostrar los puntos de interés que en facilitar conversaciones.
Uno grupo de viajeros objetó cuando el guía, corto de tiempo, decidió visitar el Cementerio de Santa Ifigenia, donde está enterrado el apóstol José Martí, en vez de el Parque Céspedes, en el centro de Santiago. El grupo insistió en que era más importante intercambiar con el pueblo, y lo logró.
En Cienfuegos, donde los viajeros sólo estuvieron en tierra unas tres horas y media, algunos grupos visitaron una cooperativa de barberías y peluquerías y pudieron conversar con los empleados. Otros decidieron no ir a la cooperativa y siguieron caminando para asistir a la presentación de un coro.
El boletín noticioso diario del Adonia prometía almorzar en una paladar, como se llaman en Cuba los restaurantes privados, “donde el chef y el personal contestarán preguntas sobre la rica y colorida historia de la ciudad y su cocina” en Santiago. Pero varios grupos fueron llevados a restaurantes del gobierno y otros dijeron que los asignaron a almorzar en locales del gobierno en todos los programas en tierra.
Aunque muchos viajeros dijeron que estaban encantados de participar en el histórico crucero, algunos expresaron que tenían muchas sugerencias que hacer a Fathom para mejorar los viajes en el futuro.
Funcionarios de Fathom reconocieron que los recorridos en tierra no fueron los mejores. “No cabe duda que tenemos que mejorar”, dijo Tara Russell, presidenta de Fathom. “Sabemos que todavía todo no está a punto. Ser los primeros primeros tiene sus pros y sus contras”.
Como muchas alianzas, “toma tiempo”, dijo Russell. “Tenemos tanto que aprender de los cubanos como ellos de nosotros”.
Algunos pasajeros decidieron no participar en los recorridos oficiales para interactuar con los cubanos por su propia cuenta. Los ejecutivos de Fathom dijeron que eso no es problema alguno. Según cambio reciente en las normas que gobiernan los viajes de los estadounidenses a Cuba, deben poder certificar que estuvieron en un viaje de pueblo a pueblo, lo que significa que tienen que mantener durante cinco años registros de sus contactos, pero estén en entera libertad para explorar la isla por su cuenta y establecer contacto directo con los cubanos.
Para Mari Peña, abogada de asuntos de familia de West Kendall, y su primo, Nick Peña, quien tiene una agencia de viajes en Doral, eso significó buscar a personas que de una u otra forma influyeron sobre la vida de sus padres y abuelos.
Ella nació en Miami de padres cubanos, él nació en Venezuela de padres que huyeron de la isla. Ninguno de los dos había visitado Cuba antes.
No sólo conocieron a familiares que nunca habían visto en persona, sino que visitaron la casa de la abuela materna de Mari Peña. A los pocos meses de la salida de sus padres de Cuba en octubre de 1960, otra familia, que sigue viviendo en la casa, se mudó al lugar.
Los vecinos les hicieron café a los Peña, les ofrecieron que se quedaran con ellos y les dijeron que habían guardado una caja que encontraron en la casa hace casi 56 años. En la caja había varios álbumes de fotos que pueden ser de la boda de los padres de Mari Peña.
“Dijeron que pensaban que era algo valioso y que no lo iban a botar”, dijo ella. Otro familiar recogerá la caja en un próximo viaje a la isla.
Los dos Peña dijeron que los criticaron por tomar el crucero y algunos clientes amenazaron con irse a otra parte. “Fue una decisión muy difícil para nosotros”, dijo Nick Peña. “Pero valió la pena, no hay duda, y estoy recibiendo comentarios positivos de algunas personas en Miami sobre las fotos que he puesto en Facebook”.
Mari dijo que ella es la persona más joven de su generación en la familia y que estaba envejeciendo sin haber visitado la tierra de sus ancestros. Se negó a hacer el viaje sin la aprobación de su madre, de 90 años, contó. “Me dijo que tenía sentimientos encontrados, pero sabía que yo quería ir, y me apoyó”.
“Es muy difícil juzgar cuando uno lleva tanto tiempo queriendo ver a la familia”, dijo. “Cada personas tiene su historia”.
Peña dijo que ella no apoya al régimen de Castro, pero piensa que el acercamiento es lo correcto. “Los cubanos de Miami que se niegan a venir a Cuba son como avestruces que entierran la cabeza en la arena. Hace falta que vengan más cubanos. Esta es nuestra primera oportunidad de cambio en casi 60 años”, agregó.
Darin Klahr, una escritora independiente de Tampa, y su padre, Michael, también fueron a Cuba en una misión personal. Su madre, Lina, quien nació en Cuba y se fue cuando tenía 16 años, no los acompañó en el viaje. Pero le trajeron de vuelta un pedazo de su historia.
Antes del viaje, Klahr dijo que ubicó en un mapa la primera casa de su madre, su primera escuela y otros lugares importantes para ella. Usando fotos viajas que su padre tenía en el teléfono celular, Klahr y su padre buscaron cuatro de los lugres y tomaron muchas fotos.
Carolyn Paul, retirada de Ohio y quien ha viajado en numerosos cruceros, trató conversar lo mejor que pudo con “terrible español”. En la terminal de cruceros disfrutó de conocer a un torcedor de puros y en un restaurante conoció a un cubano que dijo trataba desesperadamente de establecer una conversación con ella.
Dijo que hubiera querido que Fathom planeara más actividades de pueblo a pueblo. Sin embargo, agregó , “me parece que fue una experiencia fabulosa”.
Fathom también hizo un esfuerzo propio en este sentido. En el barco se vendían camisetas serigrafiadas por el estudio habanero Clandestina, y dos grupos musicales cubanos actuaron en el barco, uno en el viaje de La Habana a Cienfuegos, y otro en el de Cienfuegos a Santiago.
Hasta eso fue una experiencia aleccionadora, dijo Rosamaría Caballero, directora de productos dirigidos a Cuba de Fathom. En La Habana, los músicos tuvieron que esperar dos horas para abordar el barco mientras las autoridades cubanas trataban de determinar qué documentos necesitaban. Finalmente, los dejaron subir en calidad de técnicos, dijo.
Y cuando los mojitos servidos en el barco probaron ser más populares de lo que se pensaba, el chef Chef Emil Vega, y el administrador del bar, Terry Merewood, bajaron a tierra en La Habana a comprar la hierbabuena necesaria. Preguntaron y encontraron un pequeño mercado agrícola. Pero no tenían suficiente hierbabuena, ni tampoco el cilantro que ya escaseaba en el barco. Pero las mujeres del mercado les encontraron una buena cantidad en otro mercado.
“Los pasajeros disfrutaron de sus mojitos hechos con hierbabuena fresca orgánica. Me imagino que eso es un avance”, dijo Merewood.
Quién fue a Cuba en el viaje del Adonia:
- Nacionalidades: 18
- Estadounidenses nacidos en Cuba: 16
- Género: 60% mujeres, 40% hombres
- Edades: Grupo más grande, entre 50 y 70 años; dos tercios de los pasajeros tenían más de 50 años.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2016, 4:36 p. m. with the headline "Crucero histórico regresa de Cuba a Miami."