Hispanos se quejan de hostigamiento por la retórica de Trump
Un blanco no hispano despotrica en voz alta contra los hispanos en una farmacia en Kendall, poco después de que Donald Trump empezara a enfilarse hacia la nominación republicana a la presidencia, culpando a México de enviar violadores a Estados Unidos y amenazando con deportar a más de 11 millones de indocumentados.
Un prominente cubanoamericano descubre que un vecino blanco no hispano, que lo ha estado hostigando, es seguidor de Trump.
Durante una manifestación a favor de Trump en Doral llega una contramanifestación, donde una activista venezolana junto a otros activistas comienzan a gritar a favor de la legalización de los indocumentados, entonces varios seguidores de Trump los desalojan mientras gritan que los activistas deberían regresar a sus países.
Un trabajador mexicano de la construcción en Homestead dice que sus charlas con blancos no hispanos se han vuelto tensas desde que Trump comenzó su campaña presidencial.
Aunque ninguno de estos incidentes están relacionados, apuntan a una tendencia para algunos hispanos de que la retórica de Trump ha provocado sentimientos antihispanos entre algunos blancos no hispanos desde que el magnate inmobiliario lanzó su candidatura a la presidencia en junio pasado.
Estas percepciones coinciden con las conclusiones de un nuevo estudio realizado por un sociólogo de la Universidad de Stanford, Robb Willer, quien encontró que el apoyo popular al Tea Party y a Trump tiene sus raíces en la amenaza que sienten algunos blancos no hispanos de que las minorías los están desplazando.
“Ha habido un cambio de actitud hacia los hispanos por parte de algunos blancos no hispanos desde que Trump surgió como candidato republicano a la presidencia”, dijo Benjamín de Yurre, un prominente líder comunitario cubanoamericano que defiende los derechos de los inmigrantes en Miami. “Es como un renacimiento de la discriminación contra los hispanos, el retorno a un pasado que pensabamos que había sido olvidado, de la persecución por raza, idioma u origen nacional y de los días de English-only.”
En 1980, la Comisión del Condado Dade aprobó una ordenanza que prohibía cualquier idioma que no fuera el inglés para los asuntos del gobierno —una medida que provocó furia entre los hispanos en Miami que se sintieron discriminados.
La ordenanza, derogada en 1993, fue en parte una respuesta a la flotilla del Mariel en 1980 que trajo a más de 125,000 cubanos al sur de la Florida y al aumento de la presencia hispana en Miami, que se convirtió en la puerta de entrada de América Latina.
Trump y sus voceros niegan que sus puntos de vista sean antihispanos o antiinmigrantes. Señalan que Trump se refiere a los indocumentados de cualquier nacionalidad y a los mexicanos que cometen crímenes violentos, así como a la incapacidad de México por evitar que se utilice su territorio para que los indocumentados entren a los Estados Unidos.
Al mismo tiempo, asistentes de Trump han señalado que a menudo son los manifestantes que se oponen al candidato los que inician o promueven la violencia, interrumpen los mítines políticos o lanzan insultos y, a veces piedras, contra partidarios.
Esto es lo que pasó el 28 de abril, cuando cientos de manifestantes se congregaron frente al anfiteatro del Condado Orange, donde Trump realizó un mitin político. Los manifestantes atacaron autos, lanzaron piedras a los automovilistas que pasaban y gritaban “México, México, México”, mientras agitaban grandes banderas mexicanas.
Los choques entre los seguidores de Trump y los opositores son cada vez más frecuentes. La mayoría ha seguido un patrón similar, que es que la violencia empieza cuando los seguidores de Trump desatan su ira contra los opositores.
Helene Villalonga, una activista venezolana que defiende los derechos de los inmigrantes y es presidenta de la Asociación de Madres y Mujeres Venezolanas en el Exterior (AMAVEX), dijo que esto es lo que pasó el 23 de octubre, cuando ella y otros activistas aparecieron en un acto a favor Trump en Doral y comenzaron a gritar por la legalización de venezolanos indocumentados y otros inmigrantes.
“Cada uno de nosotros llevaba una letra para deletrear las palabras igualdad, dignidad y respeto, y cuando le gritamos a Trump que si iba a apoyar la propuesta de Ley de Ajuste para venezolanos, los seguidores de Trump comenzaron a empujarnos diciendo ‘Go Home’,” recordó Villalonga.
Un seguidor de Trump, agregó, le dio una patada en una pierna, mientras que otros activistas fueron obligados a salir del evento. Un video del incidente muestra a partidarios de Trump coreando “¡U.S.A. !, ¡U.SA !, ¡U.S.A.!” mientras desalojaban a los activistas.
“Yo personalmente sentí que me encontraba en la Asamblea Nacional en Caracas con los antiguos diputados chavistas,” dijo Villalonga. “Yo sentí esa angustia.”
En otros casos, la violencia se ha generado del otro bando, como lo que ocurrió durante la reciente protesta en el Condado Orange en California.
El caos estalló afuera del auditorio donde se realizó el mitin a favor de Trump el mes pasado, mientras los manifestantes opuestos a Trump atacaban a los partidarios de Trump que salían del evento. Un video del incidente muestra como un seguidor de Trump sangraba profusamente después de haber sido golpeado en la cabeza.
De Yurre dijo que teme que si Trump se convierte en el abanderado del Partido Republicano, la violencia política podría aumentar.
“Las cosas no sólo van a empeorar, sino que pueden ponerse peligrosas”, dijo De Yurre.
De Yurre cree que es víctima del “efecto Trump” porque un vecino, que es un blanco no hispano, se ha quejado en repetidas ocasiones sobre que el perro de De Yurre se escapa a su propiedad. Pero de Yurre piensa que las quejas son solo un pretexto porque el vecino quiere desahogar su prejuicios contra los hispanos.
“Después de hacer una investigación en el internet, descubrí que mi vecino es un seguidor de Trump”, dijo De Yurre.
En tanto, Román Camacho Castillo, un mexicano que vive en Homestead y trabaja en construcción, dijo que ha notado un cambio en la actitud de blancos no hispanos que antes eran amistosos hacia los hispanos.
“Donald Trump ha despertado el fundamentalismo de algunos nativos americanos,” dijo Camacho. “Siempre han tenido estos sentimientos, pero ahora están aflorando y pueden estar a punto de estallar públicamente. Algunos de los anglosajones parecen estar casi listos para decirnos públicamente ‘vuelvan a México’.”
Otros hispanos también dijeron haber notado un cambio desde que surgió la candidatura de Trump.
“En marzo, en una farmacia en Kendall, llegué a recoger algunos medicamentos en el mostrador de recetas, y mientras esperaba un hombre que hablaba en inglés en voz alta, aparentemente con una mujer, se quejaba de cómo los hispanos se habían apoderado de toda la ciudad”, dijo Armando Portela, un editor de el Nuevo Herald que presenció el episodio. “Mencionó específicamente a los cubanos y mencionó a sus representantes en el Congreso y dijo, ‘no han hecho nada y es hora de que se vayan’, ‘es el momento de poner fin a esto’ y ‘este es un país que debe volver a ser americano’.”
Mientras que algunos activistas de ambos bandos han adoptado tácticas agresivas, algunos han optado por acciones pacíficas e innovadoras.
Por ejemplo, Jerónimo Saldaña, un activista mexicoamericano de Brooklyn, ha comenzado la comercialización de gorras de béisbol con el lema: “Hagamos de América México Otra Vez” —una sátira del lema de la campaña de Trump “Hagamos América Grande De Nuevo”. Hasta el siglo XIX, partes de lo que hoy es territorio de EEUU estaban gobernados por México.
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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de mayo de 2016, 5:15 p. m. with the headline "Hispanos se quejan de hostigamiento por la retórica de Trump."