En peligro la industria del tabaco de Miami
En un pequeño local de La Pequeña Habana, una decena de trabajadores se inclinan sobre escritorios estilo plantación, enrollando crujientes hojas de tabaco para fabricar puros altamente valorados por los conocedores.
Un aroma distintivo y especioso impregna el taller y tienda de El Titán de Bronce, donde la tradición de los torcedores de tabaco continúa sin muchos cambios desde que el rey Felipe V declaró monopolio de la Corona el comercio del tabaco cubano.
Pero los tabaqueros de Miami podrían verse pronto convertidos en ceniza, no por el mejoramiento de las relaciones con Cuba, sino por nuevas regulaciones federales que extienden los controles a la venta y rotulado del tabaco a los cigarrillos electrónicos, el gel de nicotina y todos los habanos.
A partir del 8 de agosto, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) exigirá a los tabaqueros que presenten solicitudes de autorización previa antes de que se les permita vender sus productos. La regulación se hace eco de las que gobiernan los cigarrillos desde el 2009. Pero, de acuerdo con los partidarios de la industria, la regulación impone un fardo particularmente grande a los tabaqueros debido a la naturaleza manual de sus productos y del tamaño pequeño, estilo boutique, de las compañías que fabrican los tabacos a mano.
“Yo lo entiendo, hay que hacer lo que te dice el Tío Sam”, dijo Sandy Cobas, dueña de El Titán, uno de los 119 negocios de Miami que según el alcalde de Miami Tomás Regalado dependen del enrollado manual de los tabacos. “Pero, ¿cómo vamos a arreglárnoslas para pagar esto?”
Y Cobas no está sola, según afirman expertos en la industria como Marvin Shanken, fundador, editor y director de la revista Cigar Aficionado.
“Miami, y el sur de la Florida en general, son el corazón de la industria del habano”, dijo Shanken. “El impacto de estas medidas será más visible aquí que en ningún otro lado, sin duda alguna”.
La FDA estima que negocios pequeños como El Titán, que fabrica entre 250,000 y 300,000 tabacos al año, tendrán que pagar de $278,000 a $397,000 en tarifas de solicitud y otros costos, durante el período inicial. Aunque El Titán podrá pasar el costo de algunas de esas tarifas a las compañías que contrata para fabricar habanos de etiqueta privada, de todos modos tendrá que subir los precios.
Las nuevas regulaciones tendrán el mayor impacto en las compañías que tienen menos de una década, las cuales tendrán que solicitar la aprobación previa a la venta a un costo promedio de $6,560 por solicitud, de acuerdo con los cálculos de la FDA.
El torcedor de tabaco de cuarta generación José Blanco, quien abrió Las Cumbres Tabaco en Doral en el 2014, calcula que tendrá que presentar entre 25 y 30 solicitudes, lo cual le costará más de $100,000. “Para las compañías que están empezando en este negocio, tendrán suerte si pueden nada más que cubrir sus costos, como nosotros”, dijo Blanco.
Los tabacos que se estaban vendiendo antes del 15 de febrero del 2007 — alrededor del 60 por ciento de todos los tabacos que se venden en Estados Unidos, de acuerdo con la FDA — tendrán una exención por antigüedad.
Aunque Gurkha Cigars, radicada en Tamarac, fue creada como compañía en 1989 (la marca se estableció por primera vez en 1887), ellos estiman que pagarán $500,000 en costos legales además de las tarifas de 800 solicitudes individuales.
Parte del problema es que los tabaqueros de Miami se especializan en habanos hechos a mano y que son los favoritos de los aficionados, atraídos por las nuevas mezclas. Cada cambio en mezcla, tamaño y envoltura podría necesitar de nuevas solicitudes, nuevos papeleos y nuevas tarifas, según la FDA.
La FDA ha dicho que no exigirá solicitudes por cambios menores en la mezcla de un año a otro.
“Nosotros entendemos que esos productos se cultivan en la tierra, y que las compañías tienen que dar cuenta de esas variaciones por medio de hacer cambios ocasionales en la mezcla. Pero si cambian en esencia el producto, eso es distinto”, dijo Mitch Zeller, director del Centro de Control del Tabaco de la FDA.
Pero a los tabaqueros estadounidenses, cuya industria representa unos $4,700 millones, les preocupa cómo decidirá la FDA qué cambios en la mezcla exigirán solicitudes de aprobación.
“La industria del habano es artesanal por naturaleza. El aficionado al habano quiere probar nuevas mezclas, quiere ver variaciones en lo que compran. No es como los cigarrillos, que son muy uniformes en su producción”, dijo Kaizad Hansotia, presidente ejecutivo de Gurkha, la cual produce unos 9 millones de tabacos al año.
Y la FDA todavía no ha anunciado cómo manejará las ediciones limitadas y mezclas especiales que se hacen a menudo para eventos u organizaciones.
“¿Cómo se decide qué es lo nuevo?”, dijo Luis Sánchez, propietario de La Tradición Cubana.
Aunque su compañía opera en La Pequeña Habana desde 1995, él produce más de 50 marcas de edición limitada cada año para diversos negocios, eventos y organizaciones. “Es el mismo tabaco de un año para otro, generalmente de los mismos países. Pero está en un cambio constante”.
Alrededor del 25 por ciento de las ventas en general de Gurkha son ediciones limitadas, mezclas especiales disponibles por un período limitado, en gran medida como una edición limitada de grabados pictóricos o un vino de vendimia reservada.
Por su parte, la FDA afirma que el tabaco presenta los mismos riesgos en todas sus formas. “Todos los habanos producen cáncer”, dijo Zeller. “No existe una justificación de salud pública que los exima de las regulaciones”.
Shanken, de Cigar Aficionado, y otros partidarios de la industria alegan que, con las nuevas regulaciones, los habanos fabricados a pequeña escala serán pronto polvo y ceniza.
“Se verá a vendedores, fabricantes y consumidores enfocados en las marcas viejas, anteriores a la exención por antigüedad”, dijo Shanken. “Los precios subirán para los consumidores, los fabricantes de habanos perderán dinero, y las compañías pequeñas se las verán negras para sobrevivir”.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de julio de 2016, 7:17 p. m. with the headline "En peligro la industria del tabaco de Miami."