Sur de la Florida

Ante pánico generalizado, residentes de Wynwood enfrentan ‘tranquilos’ el brote de zika

Detrás de los coloridos murales y graffitis que revisten cafés, galerías de arte y negocios de moda a la altura de la Calle 26 y la Segunda Avenida del Noroeste —epicentro del nuevo Wynwood hipster— existe todavía un marginado vecindario que por años ha lidiado con problemas de pobreza e inseguridad.

Ese Wynwood, el que recibió a miles de puertorriqueños y luego a haitianos a partir de la década del 50, es el que ahora debe convivir a diario con la inminente amenaza casi imperceptible que presenta el virus zika.

Desde el viernes pasado, 14 de los 15 casos anunciados hasta el momento por el gobierno estatal se originaron en una área de una milla cuadrada bordeada al oeste por la Quinta Avenida del NW, U.S. 1 (Biscayne Boulevard) al este, la Calle 38 del NW/NE al norte, y la Calle 20 del NW/NE al sur, ocupando prácticamente toda la superficie del vecindario.

La “Pequeña San Juan”, como se conoció al barrio por muchos años, de repente se convirtió en el foco del primer brote de esta enfermedad en suelo estadounidense, lo que provocó que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) emitieran una alerta para que los viajeros eviten visitar la zona.

Advertencias similares, dirigidas especialmente hacia las mujeres embarazadas, se hicieron por parte de los gobiernos de Gran Bretaña y Noruega.

Puede que el zika esté afectando el turismo en la zona, pero poco ha hecho para frenar a los vecinos de Wynwood, que en su mayoría dicen no haberle prestado demasiada atención al pánico que se ha generado y siguen con sus quehaceres diarios, algunos con más cautela que otros.

“Qué diablos, ya eso no me entra a mi, yo tengo 83 años, ya las he pasado todas. De las tierras que venimos nosotros estamos expuestos a todo”, dijo Carmelo Díaz Jiménez, que vive en Wynwood desde hace 40 años. “A mi me preocupan los niños y las damas que están encinta”.

Los síntomas de la enfermedad son mínimos y pueden confundirse con una gripe (fiebre, dolor en las articulaciones, pérdida del apetito, e irritación de la vista, entre otras). Los mayores riesgos son para las mujeres embarazadas, ya que la infección ha sido ligada a problemas de crecimiento anormal de las cabezas de los fetos (microcefalia), y a otros defectos de nacimiento. Además puede causar el aborto espontáneo.

A diferencia del virus del Nilo Occidental, el chikunguña o el dengue, el zika también puede contagiarse sexualmente.

Rosa Alfonso trabaja en un centro para ancianos ubicado en la Calle 26 del NW, a solo algunos pies del conocido complejo artístico Wynwood Walls. Esta cubana de 51 años dijo que una de sus principales preocupaciones con el zika son los 14 abuelos que cuida a diario.

“Nos dieron espray para echarse en la piel y fumigaron, pero como quiera que sea ya están los mosquitos aquí de nuevo”, dijo Alfonso, que vive con su familia a solo cuatro cuadras del asilo, mientras apuntaba a un mosquito posado en la manga de la camisa de un videógrafo de el Nuevo Herald.

“Es donde nosotros tenemos que tener mucho cuidado, porque uno dice: ‘Ya vivieron bastante’, pero como quiere que sea [los ancianos] son seres humanos que todavía tienen derecho a vivir”.

Docenas de inspectores han sido enviados en las últimas semanas a Wynwood para intentar contener la situación. Fumigadores caminaron las cuadras del vecindario rociando con insecticida los patios de las casas y volcando cualquier contenedor con agua estancada donde pudiera formarse un criadero de los mosquitos Aedes aegypti, los que portan el virus. Trabajadores del Departamento de Salud también fueron casa por casa repartiendo repelentes e información útil para evitar el contagio.

Ana Hilda González, una puertorriqueña de 75 años que ha vivido en el vecindario por más de tres décadas, dijo sentirse más tranquila luego de que los trabajadores gubernamentales fumigaran su casa, ubicada en la Calle 31, entre la Primera y Segunda Avenida del NW.

“Yo no me atrevía a sentarme aquí, ahora sí, como hay mucha mata, mucho árbol, mucha porquería, pues entonces hay muchos mosquitos”, dijo la señora.

Así fue también el sentimiento de otra vecina, Blanca Aldarondo.

La hondureña se encontraba de camisa manga corta sentada en el porche de su casa, mientras su esposo Rogelio cuidaba del jardín en el patio de la casa, ubicada cerca de la intersección de la Calle 29 y la Primera Avenida del NW.

Ambos han vivido allí por más de 20 años.

“Yo no estoy preocupada porque aquí en la casa han venido a fumigar, yo no siento mosquitos ahora”, dijo Aldarondo, agregando que no hay mucho que se pueda hacer para controlar el destino propio. “Cuando a uno le toca le toca”.

Tras las fuertes lluvias del lunes y el martes, camiones municipales recorrieron las calles de Wynwood el miércoles con el propósito de drenar zanjas y desagües donde se hubiera acumulado agua fresca, la preferida de los mosquitos. Una fumigación aérea programada para ese día se canceló debido al mal tiempo.

Policías de la Ciudad de Miami también detuvieron a turistas y residentes el miércoles para explicarles sobre el tema y entregar folletos educacionales.

James Bernat, subdirector de la policía de Miami, estaba entre los oficiales asistiendo a la comunidad, que se enfocó principalmente en los desamparados del área, ya que son los que más expuestos están a las picaduras de mosquitos, explicaron las autoridades.

“Queremos educar al público y asegurarnos de que el virus del zika no salga de Wynwood”, dijo Bernat.

Todo es parte de un esfuerzo entre las autoridades locales, estatales y federales para combatir esta enfermedad, que ya se ha vuelto una epidemia en Brasil, Puerto Rico, y República Dominicana. Unos $8 millones han sido destinados a la Florida por parte del gobierno federal para detener el brote, aunque se espera que se destinen más recursos.

El gobernador Rick Scott dijo el miércoles que no existen nuevas infecciones.

“Si bien estas son buenas noticias, y constituyen prueba de que están funcionando nuestros esfuerzos de educación y control de mosquitos, no vamos a bajar la guardia y seguiremos luchando agresivamente contra el virus del zika,” dijo Scott en un comunicado.

Aunque la mayoría de los casos autóctonos apuntan a Wynwood, investigadores todavía no han podido dar con un solo mosquito que porte el virus; miles han sido atrapados pero ninguno ha resultado positivo al zika.

Por su parte, el alcalde de Miami, Tomás Regalado, visitó el miércoles Wynwood para enviar un mensaje tranquilizador a la industria turística.

“Wynwood es un lugar seguro”, dijo Regalado mientras daba un paseo por la zona. “Se han encontrado algunos casos, pero no son casos que ascienden a nivel epidémico. No son casos que puedan crear el pánico”.

El turismo es uno de los principales motores económicos del estado. Más de 106 millones de personas visitaron la Florida el año pasado.

Para que las autoridades sanitarias levanten el alerta en Wynwood deben pasar 45 días sin un nuevo caso.

Siga a Sergio Cándido en Twitter: @sncandido

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de agosto de 2016 a las 7:56 p. m. con el titular "Ante pánico generalizado, residentes de Wynwood enfrentan ‘tranquilos’ el brote de zika."

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