Alan Grayson y Patrick Murphy, diferentes en política y personalidad
Los representantes federales demócrata Patrick Murphy y Alan Grayson probablemente voten de la misma manera, pero se opongan uno al otro de formas muy diferentes.
Pero son las diferencias —ocasionalmente sobre política, pero drásticas en materia de personalidad— las que resulta clave en momentos que los dos hombres buscan los votos necesarios para llegar al Senado federal.
Después de más de un año de hacer campaña, los dos se enfrentarán este mes en una primaria demócrata, retados por tres novatos de la política en la Florida que nunca han ocupado cargos electos. La votación con boletas de ausente en la elección del 30 de agosto ya comenzó, y la votación adelantada arrancó esta semana en varios condados importantes, como Miami-Dade.
Murphy y Grayson llevarían su propio sabor demócrata al Senado —Murphy, más moderado; Grayson, más liberal— y cada uno tiene personas que los apoyan apasionadamente y desean ver a su candidato competir con el favorito republicano, el titular Marco Rubio, en noviembre.
Grayson, representante de Orlando con tres períodos en el Congreso, tiene un nombre conocido a nivel nacional como progresista dinámico, conocido por sus frases coloridas y a veces excéntricas. Hasta ahora ha sido un liberad de primera línea, en comparación con el más moderado Murphy.
Mientras tanto, Murphy, de Jupiter y con dos períodos legislativos a su haber, este año trata de mantener su reputación de moderado a la vez que trata de presentarse como un progresista más leal. Murphy estaba inscrito como republicano hasta que se cambió al Partido Demócrata dos meses antes de postularse al Congreso federal hace cinco años, y desde entonces ha sido elegido dos veces como demócrata.
Murphy, que se postula por el moderado distrito de la Treasure Coast, se enorgulleció de hacer énfasis en la frecuencia en que “rompió con el liderazgo del partido” cuando se postuló a la reelección en el 2014. Pero para atraer a demócratas de todo el estado este año, Murphy ha restado importancia a lo “independiente” que ha sido.
En sus recorridos de campaña, tanto Murphy como Grayson hacen énfasis en populares temas progresistas: reforma de las leyes de financiación de campañas políticas, el aumento del sueldo mínimo, aumentos por concepto del costo de vida a los beneficiarios del Seguro Social, así como los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT .
El discurso de campaña de Murphy es amplio y con frecuencia vago Subraya la necesidad de beneficiar a la clase media, reducir la desigualdad en los ingresos e invertir en la educación y la infraestructura. También habla de la protección al medio ambiente, como financiar la restauración de los Everglades, y solucionar la crisis de las algas en su distrito.
Por su parte, Grayson hace campaña centrado en lo fundamental en asuntos de las personas mayores, impulsando proyectos de ley que presentó para “dar un aumento a las personas mayores” y mejorar la cobertura que reciben en el Medicare.
Cuando hablan el uno del otro, por lo general Murphy critica más los puntos débiles de Grayson que su historial de votación, mientras que Grayson destaca la disposición de Murphy de votar con los republicanos en ocasiones.
Murphy dice con frecuencia que los electores tienen una “opción clara” entre él y Grayson debido a sus personalidades.
Cuando habla contra lo negativo de la política, Murphy se asegura de mencionar las fallas de Grayson, como que su oponente es objeto de una investigación de ética sobre fondos de cobertura en paraísos fiscales que manejó mientras estaba en el Congreso.
“Esta persona pretende ser progresista, oponerse a Wall Street, ha pretendido estar contra los fondos de cobertura”, dijo Murphy recientemente a la Junta Editorial del Miami Herald.
El mes pasado, la campaña de Grayson fue estremecida por otra controversia, que desde entonces Murphy ha usado como razón para no debatir con su retador. Salieron a relucir alegaciones de abuso doméstico de la ex esposa de Grayson, Lolita, lo que le costó al candidato un par de apoyos clave. Grayson rechaza las acusaciones y dice que fue ella quien abusó de él y de sus cinco hijos.
Pero Murphy también tiene sus cosas. Ha exagerado sus credenciales académicas y profesionales y la semana pasada sus opositores lo criticaron por, alegan, esconderse de los electores. Además de retirarse del debate con Grayson, Murphy no ha participado en reuniones públicas o foros de candidatos con sus oponentes durante la campaña, y hasta recientemente se ha presentado en público pocas veces este verano.
Aunque las críticas personales irritan y enfurecen a Grayson, no lo desaniman, y tampoco evitar emitir sus propias críticas, frecuentemente con franqueza. Ha calificado de “superficial” y “joven idiota” a Murphy, quien tiene 33 años.
“Mi oponente trata de hacer una carrera en que se presenta como un tipo buena gente, pero eso es como decir que aquí estamos eligiendo al capitán de un equipo de football”, dijo Grayson, de 58 años a la Junta Editorial del Herald. “En realidad estamos eligiendo a alguien que redacta las leyes que todos tenemos que respetar y quien tiene que ser un líder”.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2016, 2:57 p. m. with the headline "Alan Grayson y Patrick Murphy, diferentes en política y personalidad."