Sur de la Florida

Perdió el pelo y el nombre para encontrar su espiritualidad

El monje budista Noble Silencio durante uno de sus momentos de meditacion. En los últimos años el número de latinos budistas se ha duplicado en Estados Unidos.
El monje budista Noble Silencio durante uno de sus momentos de meditacion. En los últimos años el número de latinos budistas se ha duplicado en Estados Unidos. rkoltun@elnuevoherald.com

Jorge González recuerda el día que renunció a su nombre y a su pelo.

Fue en Connecticut, el 28 de mayo de 1999, fecha del cumpleaños de Buda. La ceremonia se hizo en la sala de meditación del templo Hai An Pagoda y asistieron algunos familiares y amigos de él.

“Me había afeitado el pelo el día antes, pero me dejé un pequeño mechón en la cabeza”.

Durante el ritual de ordenación, el maestro Thich Tri Hoang cogió unas tijeras y le cortó ese mechón de pelo, el último signo de vanidad que le quedaba en la cabeza. Ese día de primavera, este habanero se ordenó como monje budista, prometiendo renunciar a los apegos y a las cosas materiales. A los 46 años, González fue rebautizado como Noble Silencio.

Yo me había rapado el pelo el día antes, pero me dejé un pequeño mechón en la cabeza

- Noble Silencio

De la iglesia católica al templo budista

El hecho de que haya latinos que encuentran un refugio en los templos budistas no es tan fácil de entender. Al fin y al cabo América Latina es el hogar de más de 425 millones de católicos (cifras del 2014), casi el 40 por ciento de la población católica total del mundo, según el Pew Research Center.

Además, siempre se ha supuesto que el catolicismo y el budismo son como el agua y el aceite; los católicos tienen un dios que gobierna su universo y dirige la vida de cada uno de los hombres, mientras que los budistas solo dependen de sus propias acciones y deben aceptar las consecuencias de sus actos.

Pero aún con lo incompatibles que pueden ser, cada vez hay más latinos en Estados Unidos que cambian la iglesia por un templo. Mientras que en el 2007, el seis por ciento de los budistas eran personas de la comunidad hispana, en el 2014 la cifra se duplicó, según un estudio del Pew Research Center publicado en mayo de 2015. Esto resulta como mínimo curioso, pues durante ese tiempo el número de budistas que no pertenecen a la comunidad hispana disminuyó.

Los investigadores del Centro Pew aseguraron que esto puede estar ocurriendo porque los latinos forman parte de la población adulta que está aumentando en el país, lo que puede verse reflejado en el crecimiento de la cifra de hispanos en otros grupos religiosos como los evangélicos. Sin embargo, el estudio demuestra que la única religión no cristiana que está atrayendo a los latinos es el budismo; otras como la musulmana no han visto un aumento de seguidores hispanos.

Noble Silencio recuerda que aunque fue bautizado en una iglesia en su natal Cuba y a pesar de que sus padres eran católicos, él no se sentía identificado con la religión.

“Cuando tenía seis años en Cuba había un vecino que iba de casa en casa recogiendo a los niños para llevarlos a la iglesia. Apenas yo veía que él llegaba, me escondía”. Además, admitió, los santos le daban miedo.

Por eso, cuando empezó a practicar el budismo a los 15 años, no sintió que estaba traicionando su credo.

De acuerdo con Ana María Bidegaín, profesora de religión de la Universidad Internacional de Florida (FIU), son las personas que no han sido muy religiosas las que suelen encontrar en una religión oriental la forma de desarrollar esa espiritualidad. Da como ejemplo a las personas provenientes de Cuba en donde “no había un catolicismo tan fuerte”.

Cuando era católica iba a misa, pero no me sentía identificada con el temor de dios o con el concepto del infierno”

Mariana Restrepo

Pero esto no solo les ocurre a los agnósticos. La colombiana Mariana Restrepo, de 29 años, fue siempre muy devota. Al preguntarle si antes de ser budista fue católica, ella respondió:

“A mí me bautizaron mis papás, me metieron a un colegio católico en Pereira (Colombia) llamado Las Franciscanas, hice la primera comunión, hacía los pesebres en mi casa en las Navidades, iba a misa todos los domingos, ayudaba en la iglesia cuando me fui a vivir a Miami a los 14 años, daba clases de primera comunión y convencí a mis amigos de que hiciéramos la confirmación juntos”, dijo.

Sin embargo, hoy se está preparando para pasar los próximos tres años de su vida en un templo aprendiendo a ser lama, maestra de budismo.

¿El budismo para llenar un vacío?

Restrepo estudió en FIU, donde empezó a tomar clases de filosofía oriental. Luego tomó budismo tibetano, budismo zen, escrituras del budismo, rituales budistas e hizo investigaciones y ensayos sobre el tema. Al poco tiempo sintió que el budismo le estaba dando algo que la religión que siempre había profesado, no.

“Cuando era católica iba a misa, pero no me sentía identificada con el temor de Dios o con el concepto del infierno”, dijo Restrepo. “El budismo tenía más sentido para mí. Fui a la India y a Nepal a vivir unos meses en un monasterio y me sentí como en casa”.

Steve Heine, profesor de religiones comparadas de FIU, dice que a veces la práctica cristiana se empieza a volver algo mecánica.

“Se pierde la pasión y entonces no hay un sentimiento de fervor verdadero”.

Algo por el estilo le pasó a Restrepo, quien le contó a el Nuevo Herald que un día se dio cuenta de que iba a misa solo por costumbre.

Otros estudiosos de las religiones del mundo aseguran que el cristianismo en Occidente está sufriendo una crisis.

“La iglesia no ofrece cabida para muchas personas; no está respondiendo necesidades”, dijo el profesor de FIU Daniel Álvarez. “Además, los grandes escándalos de la iglesia han erosionado su autoridad moral”, concluyó.

Por eso, coinciden los expertos, las personas han estado gravitando hacia otras religiones. Y cada vez les queda más fácil encontrarlas.

Los grandes escándalos de la iglesia han erosionado su autoridad moral”

Daniel Álvarez

Noble Silencio recuerda que todo empezó cuando dio con algo de literatura a los 12 años en Cuba.

“Encontré algunos libros esotéricos que algunos familiares tenían desde antes de la revolución y me los leí todos”.

Restrepo, por su parte, se interesó por el tema cuando era adolescente. Hizo una búsqueda en Google y se dio cuenta de que Miami tenía templos budistas y centros de meditación en abundancia. Entonces decidió ir a uno.

El camino más transitado

Manuel López, profesor de la Universidad de Wisconsin, dice que el budismo se presenta en Occidente más como una filosofía que una religión. Asegura que resulta atractivo para los católicos, ya que pueden explorarlo mediante el mercado importante de literatura que hay disponible y usando las aplicaciones de celular, que lo hace fácil de aprender.

“Hay una gran cantidad de libros sobre el Dalai Lama y otros temas budistas y generales que proporcionan un lenguaje que no es budista”.

Pero no solo es determinante el hecho de que las personas estén expuestas cada vez más a la influencia del Internet y las redes sociales, según James Huchingson, profesor emérito de FIU. Él considera que hay una proliferación de opciones espirituales en la sociedad y que la popularidad de la meditación y el yoga han dirigido la atención de muchas personas hacia el budismo y el hinduismo.

Se pierde la pasión y entonces no hay un sentimiento de fervor verdadero”

Steve Heine

Y es que para muchos latinos que entran en el mundo de la meditación, el budismo no es más que una práctica divertida y saludable. Varios estudiosos del budismo con los que habló el Nuevo Herald coincidieron en afirmar que hay un deseo de las personas de conseguir el bienestar mental por medio de la meditación y otras prácticas budistas, sin que las personas tengan que sentir que están apartándose de su propia religión, entre otras cosas porque el budismo no exige a nadie renunciar a la religión.

Pero para el profesor Heine, el fervor hacia el budismo es un ejemplo de la fascinación que tienen las personas por Asia.

“El yoga, la meditación, las artes marciales y hasta el sushi”, dijo, son parte de esta.

“Las personas están buscando paz mental y explorando otro tipo de pensamiento. No están cómodas con el catolicismo, pero también hay un factor de moda, algo que hace que la gente se sienta más interesante y mas “chic” y eso es humano”, aseguró el profesor Álvarez. “Pero no dura mucho”.

Una autopista sin salida

Pero para Restrepo y Noble,el budismo no es pasajero.

En unos pocos días Restrepo entrará en el templo Kagyu Thubten Choling en Nueva York donde vivirá por tres años para aprender sobre la tradición budista. Durante ese tiempo,-casi 1,100 días-, no podrá salir, usar el teléfono, Internet, el computador o la televisión. Y lo más difícil, casi no podrá hablar.

“Tenemos que estar en silencio, solo podemos hablar durante dos horas al día, mientras que hacemos los deberes del templo, cosas como limpiar, lavar, arreglar el lugar”.

Pero para ella no es un sacrificio; son años que podrá dedicar al aprendizaje en un lugar libre de distracciones y de preocupaciones banales de la vida cotidiana.

Noble lleva 48 años practicando el budismo. Este monje elocuente pero de voz pausada vive en un templo vietnamita en Homestead desde hace 12 años. Es alto, flaco, de piel trigueña, sencillo, austero y está vestido con una túnica naranja igual que los otros monjes vietnamitas. Pero a diferencia de ellos, Noble hace sesiones de meditación en español. Tiene alumnos de diferentes países como Puerto Rico, Colombia y Venezuela, algunos de los cuales ya son monjes también.

Siga a Laura Gamba: @lauragamba52

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de agosto de 2016 a las 5:18 p. m. con el titular "Perdió el pelo y el nombre para encontrar su espiritualidad."

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