Inversionistas europeos quieren comprar Jungle Island. ¿Qué le espera al parque?
Es posible que las cotorras de Jungle Island pronto repitan el nombre de un nuevo dueño.
Los inversionistas están trabajando en un acuerdo para hacerse cargo del arrendamiento del histórico aviario y atracción turística de Miami, que no ha logrado levantar cabeza financieramente, y pudieran pedir autorización a los electores para construir un hotel y realizar otras mejoras a la instalación, que está en tierra municipales.
La firma de inversiones ESJ Capital Partners, con sede en Aventura, está negociando con un grupo liderado por Bern Levine, el veterinario que compró el parque en 1988 cuando se llamaba Parrot Jungle, ubicado en lo que ahora es Pinecrest. Levine consiguió posteriormente la aprobación de los electores para mudar la atracción a Watson Island, junto al Viaducto MacArthur, donde el parque reabrió en el 2003.
Pero la instalación de 18 acres, que incluye un salón de banquetes, ha batallado para atraer visitantes y tiene problemas económicos desde la mudada. Y su relación con el dueño del terreno, el gobierno de Miami, ha sido afectada por roces y promesas rotas. Después que una nueva administración se hizo cargo del lugar en el 2013, Jungle Island informó que quería competir con destinos turísticos de clase mundial en Orlando, algo que no ha conseguido.
ESJ representa a inversionistas europeos que han colocado dinero en propiedades en Brickell y el Design District. La firma también invierte en escuelas charter y oficinas médicas, pero se ha mantenido lejos de la atención del público desde que comenzó a operar en el 2008. La firma tiene operaciones también en Luxemburgo.
Levine, su socio Ron Krongold y el director de ESJ, Arnaud Sitbon, confirmaron que se negociaba una venta pero declinaron ofrece más detalles.
Bajo el acuerdo, ESJ compraría el arrendamiento de Jungle Island y asumiría su deuda. No está claro si la firma sería el único operador de la instalación o tendría una participación mayoritaria en una alianza con el actual propietario.
“Se plantearon diferentes opciones”, dijo Sitbon en una breve llamada telefónica.
En el pasado, el grupo de Levine ha buscado nuevos inversionistas, pero ha negado que trataba de vender el parque.
Cualquier venta tendría que ser aprobada por los comisionados de Miami y Miami-Dade. Los dos gobiernos respaldan un préstamo de $25 millones que el parque recibió del gobierno federal en el 2001.
Ken Russell, comisionado de Miami, dijo que se reunió con ESJ y escuchó sus planes para mejorar el modelo de negocios de Jungle Island, como incluir una laguna para nadar, toboganes de agua, recorridos en helicóptero y más restaurantes.
Pero dijo que estaba claro que la firma tiene planes mayores para el lugar, como la posibilidad de construir un hotel, tiendas y un spa.
“Una transacción financiera de esta envergadura tiene que tener futuro, de lo contrario no sería atractiva”, dijo Russell. (La ciudad evalúa el acuerdo propuesto en aproximadamente $60 millones).
Aunque una modificación del arrendamiento del Jungle Island en el 2008 permite la construcción de un “hotel temático”, los necesarios cambios de zonificación probablemente exigirían un referendo público. En 1995, los electores aprobaron el arrendamiento de Jungle Island en Watson Island para la “construcción y operación de una atracción tipo jardín botánico y actividades de entretenimiento afines, así como instalaciones de comercio minorista”, según la boleta. Pero ESJ pudiera no querer una batalla política pública, dicen conocedores de la situación.
“Mi consejo [a ESJ] es ser tan abierta y transparente como sea posible sobre sus intenciones y planes”, dijo Russell. “Hemos sido muy pacientes con Jungle Island porque también tenemos una participación y queremos que salgan adelante. ... [Nuevas construcciones] pudieran ser excelentes para el público, pero eso tiene que equilibrarse con la voluntad del pueblo y la capacidad del viaducto”.
Urbanizadores tienen la mira puesta en tierras baldías de Watson Island para nuevos proyectos, como una base para hidroaviones, un helipuerto, una marina para grandes yates y un centro turístico. La marina abrió en enero y el mismo grupo trabaja en un complejo de hotel y tiendas de $600 millones llamado Island Gardens.
Tomás Regalado, alcalde de Miami y frecuente crítico del parque en el pasado, no pudo ser contactado de inmediato para que comentara sobre el tema.
Una portavoz de Jungle Island escribió en un comunicado: “Nuestra prioridad sigue siendo ofrece a la comunidad del sur de la Florida con un atracción de clase mundial que enriquezca la experiencia de nuestros visitantes, atraiga a turistas internacionales al centro urbano y mejore la reputación de Miami como un destino de primera línea. Nuestra política es no discutir negociaciones privadas de negocios. Sin embargo, Jungle Island está trabajando con la ciudad de Miami para que se permitan nuevas atracciones interactivas permanentes”
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2016, 5:58 p. m. with the headline "Inversionistas europeos quieren comprar Jungle Island. ¿Qué le espera al parque?."