Con Trump, ha llegado la gran hora para los grupos que combaten la inmigración
Activistas de inmigración que han promovido la legalización de millones de inmigrantes indocumentados y más visas para extranjeros que desean emigrar a los Estados Unidos legalmente han influenciado las decisiones de administraciones demócratas y republicanas en Washington por más de una década.
Pero cuando el magnate inmobiliario republicano Donald Trump tome posesión el 20 de enero como nuevo presidente, esos grupos podrían quedar rezagados, y organizaciones que buscan la deportación de indocumentados y la reducción de la inmigración legal podrían adquirir la relevancia que no tendrían si Hillary Clinton hubiera triunfado.
Esto ocurre porque, por primera vez en mucho tiempo, el próximo líder estadounidense parece estar de acuerdo con los grupos que se oponen a los indocumentados y que buscan la reducción en el número de inmigrantes legales.
Reformaremos la inmigtración legal para servir los intereses de Estados Unidos,
Donald Trump
Los grupos a favor de la legalización, como Foro Nacional de Inmigración o National Immigration Forum (NIF), el Consejo Americano de Inmigración o American Immigration Council y el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), todos ellos en Washington, no cejaron en apoyar legalización, sin importar quién estaba en la Casa Blanca – a pesar de que Obama –el que más promovió la inmigración– fue el presidente que quizás más indocumentados deportó: más de 2.4 millones entre el 2009 y el 2014.
No fue sino hasta que, en el 2014, la presidenta de NCLR, Janet Murguía, tildara a Obama de “deportador en jefe” que este comenzó a suavizar su política de inmigración, dando paso a protecciones temporales contra hijos que padres indocumentados trajeron al país cuando era menores. La administración también introdujo ciertas restricciones que las autoridades migratorias encaran hoy, que les permiten deportar al padre de familia, pero no así a la madre, si la pareja tuviera hijos menores.
Pero el panorama cambia el 20 de enero cuando Trump jure como nuevo presidente.
Por lo menos tres grupos que apoyan controles más estrictos de inmigración posiblemente surjan como los más influyentes, o los que más apoyan las políticas de la nueva administración, si en realidad Trump aumenta las deportaciones de indocumentados, sean delincuentes o no, y reduce la inmigracion legal.
Estos grupos son NumbersUSA, la Federación Americana para una Reforma Migratoria (FAIR) y el Centro de Estudios de Inmigración (CIS). Los tres tienen sus oficinas en al área de Washington D.C.
Roy Beck, fundador y presidente de NumbersUSA, dijo en una entrevista telefónica el miércoles que Trump esencialmente apoya el objetivo de su organización de reducir no sólo la inmigración ilegal sino la legal también.
“El ha hecho varias promesas en el último año, que reiteró en su discurso en Phoenix, Arizona, en septiembre, y lo menciona en su plan de 10 puntos montado en su sitio internet de transición”, dijo Beck.
En el discurso de Phoenix, que Trump pronunció el mismo día que regresó de Ciudad de México, donde se reunió con el presidente Enrique Peña Nieto, el republicano no mencionó específicamente que apoya la idea de reducir la inmigración legal, pero lo indica claramente.
“Reformaremos le inmigración legal para servir los intereses de Estados Unidos y sus trabajadores”, dijo Trump en Phoenix el 31 de agosto. “Hemos admitido 59 millones de inmigrantes a los Estados Unidos entre 1965 y el 2015. En pocos años, la inmigración como parte de la población nacional va a romper todos los precedentes históricos. Por ende ha llegado el momento de que una nueva comisión sobre inmigración desarrolle un nuevo sistema de inmigración legal para lograr cuatro objetivos”.
El primero, dijo, es mantener los niveles de inmigración ajustados a normas históricas que Trump no enumeró.
Segundo, agregó, será la selección de inmigrantes desde el prisma de si tendrán éxito en la sociedad estadounidense y podrán mantenerse sin llegar a ser carga para la sociedad.
Tercero, sería seleccionar los inmigrantes basados en el mérito, la habilidad y la pericia.
Cuarto y último: establecer nuevos controles migratorios para aumentar los salarios y asegurar que los empleos disponibles vayan primero a estadounidenses.
Beck dijo que lo prioritario para Trump debe de ser la reducción en el número de visas para inmigrantes. Actualmente, esta cifra oscila en un millón por año. Beck dice que debería reducirse a la mitad.
La forma de hacerlo, agregó, es terminar con lo que describió como la política que favorece la “migración en cadena”.
Esto se refiera a la actual ley migratoria bajo la cual los inmigrantes que reciben residencia permanente y después de cinco años se hacen ciudadanos, pueden solicitar visas de residencia permanente para sus cónyuges, hijos menores o adultos, así como hermanos y padres. Luego de que estos reciben sus visas y ciudadanías, pueden hacer las mismas peticiones para sus propios familiares.
Beck quiere regresar a la política que existía en la década de 1950, cuando los estadounidenses o residentes permanentes sólo podían solicitar a cónyuges e hijos menores.
A cambio de estas restricciones, dice Beck, Estados Unidos podría liberalizar las visas de visitantes para que familiares de estadounidenses o residentes permanentes puedan venir más frecuentemente con más facilidad, y quedarse más tiempo en lugar de los seis meses otorgados actualmente a visitantes extranjeros.
Beck también propone eliminar la lotería de visas que el Departamento de Estado realiza anualmente y en la que se otorgan 50,000 visas a extranjeros de países designados.
El otro grupo que también se espera tenga preponderancia si Trump endurece la política de inmigración legal es FAIR, las siglas en inglés de la Federación para la Reforma Migratoria Americana.
FAIR expresó apoyo el viernes a la decisión de Trump de nombrar al senador republicano de Alabama Jeff Sessions como secretario de Justicia.
“Es difícil imaginar una mejor selección para secretario de Justicia que el senador Sessions”, dijo en una declaración escrita Dan Stein, presidente de FAIR.
Como senador, Sessions se ha enfocado en cuestiones migratorias, oponiéndose a proyectos de ley que hubieran legalizado a los indocumentados.
“Como secretario de Justicia”, dijo Stein, “el senador Sessions terminaría con la flagrante violación de la ley migratoria federal por parte de más de 300 ciudades y jurisdicciones en todo el país que se conocen como santuarios”.
Los santuarios son sitios, principalmente municipalidades, condados e incluso departamentos de policía, que rechazan entregar indocumentados a la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).
Siga a Alfonso Chardy en Twitter: @AlfonsoChardy
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2016, 5:03 p. m. with the headline "Con Trump, ha llegado la gran hora para los grupos que combaten la inmigración."