‘Crimen de apariencia’: Pandilla venezolana no se identifica con tatuajes, dicen expertos
Tatuajes de estrellas, coronas, rosas y relojes pueden llevarte a prisión si eres un hombre venezolano en los Estados Unidos.
Los agentes de inmigración estadounidenses han estado señalando a los venezolanos, especialmente a los hombres, por presuntos vínculos con la temida pandilla Tren de Aragua, basándose en tatuajes, incluidos animales, símbolos de baloncesto y letras de reggaeton.
El mes pasado, la administración de Trump invocó una ley de guerra de 227 años de antigüedad para criminalizar a los venezolanos, enviando a cientos de presuntos miembros de la pandilla a una mega prisión en El Salvador.
Los registros judiciales federales muestran que los agentes de inmigración están utilizando una “guía de validación” para decidir si los venezolanos podrían ser miembros sospechosos de pandillas. La guía incluye el “simbolismo” entre los elementos a considerar, incluidos signos de mano, ropa, publicaciones en redes sociales y tatuajes.
Los tatuajes se están utilizando como indicadores de pertenencia a pandillas, incluso cuando no hay pruebas de que una persona tenga antecedentes criminales. Los expertos en Tren de Aragua, banda que nació en una prisión venezolana, dicen que esa no es la forma en que esta pandilla en particular opera, y que el perfilado de personas usando tatuajes probablemente llevará a errores judiciales.
El sociólogo Roberto Briceño León, que ha estado estudiando la violencia en Venezuela durante 30 años, dice que los Estados Unidos está interpretando equivocadamente las características de los miembros del Tren de Aragua. Mientras que pandillas como la infame MS-13 de El Salvador y Comando Vermelho en Brasil son conocidas por obligar a sus miembros a tatuarse como signo de lealtad o orgullo, la práctica no es común entre los miembros del Tren de Aragua.
“Las pandillas venezolanas no se identifican con tatuajes”, dijo al Miami Herald. Las identidades de los miembros de las pandillas, añadió, “están arraigadas en otros elementos: el área donde viven, el barrio de donde provienen y la figura de un líder”.
En América del Sur, donde Tren de Aragua ha tenido una presencia durante años, especialmente en Chile, Perú, Colombia y Brasil, la policía local nunca ha vinculado de manera consistente los tatuajes con la pandilla, dijo Ronna Rísquez, una periodista que ha seguido las actividades de la pandilla durante años.
“Tener un tatuaje no es obligatorio para ser miembro del Tren de Aragua”, dijo Rísquez, ni es un “factor determinante” para saber si alguien pertenece a la pandilla.
Rísquez, autora del libro Tren de Aragua, La banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina, sostiene que el tratamiento que Estados Unidos da a los venezolanos con tatuajes refleja una concepción equivocada de la necesidad de estandarizar a los criminales: para las autoridades, todos los latinoamericanos —y todas las pandillas latinoamericanas— son iguales: “Si todos los latinos son mexicanos, todas las pandillas latinoamericanas son como MS-13”.
Rísquez dijo que, aunque es cierto que algunos hombres que cumplieron condena en la prisión de Tocorón, en el estado venezolano de Aragua —donde la pandilla se originó hace más de una década antes de su cierre en 2023— tenían tatuajes de estrellas en los hombros, explicó que no necesariamente indican pertenencia a la pandilla.
Criminalización de los venezolanos
Durante su campaña presidencial, Trump se refirió a la pandilla como “salvajes”, diciendo: “Estados Unidos es ahora un país ocupado, pero el primer día, lanzaré el programa de deportación más grande en la historia de Estados Unidos para sacar a estos criminales. Vamos a rescatar cada ciudad... y vamos a meter a estos criminales viciosos y sedientos de sangre en la cárcel. Vamos a echarlos de nuestro país tan rápido como sea posible”.
Cuando Trump asumió el cargo, la administración clasificó al Tren de Aragua como una Organización Terrorista Extranjera. Más tarde invocó la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma de 1798 utilizada por última vez durante la Segunda Guerra Mundial, calificando la presencia de la pandilla en Estados Unidos como una “invasión” enviada deliberadamente por el gobierno socialista de Venezuela.
La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se ha referido públicamente a algunos venezolanos como “basura” y “lo peor de lo peor”, y ha eliminado las protecciones de deportación conocidas como Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para cientos de miles de venezolanos, una medida que ahora enfrenta desafíos legales en los tribunales federales.
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Briceño León dijo que Estados Unidos está sobre estimando la amenaza real planteada por el Tren de Aragua, y agregó que los carteles de droga mexicanos “tienen un nivel mucho mayor de intensidad y poder”.
La administración de Trump ha utilizado la Ley de Enemigos Extranjeros para justificar la deportación de cientos de venezolanos a una mega prisión de El Salvador sin debido proceso ni la oportunidad de demostrar que no son miembros de pandillas.
El lunes, la Corte Suprema permitió que la administración continuara deportando venezolanos bajo la ley, por el momento, pero dictó que cualquier persona que enfrente la deportación bajo esa norma debe tener la oportunidad de impugnarla en los tribunales federales. Sin embargo, el miércoles, un juez federal bloqueó todas las deportaciones del Distrito Sur de Texas bajo dicha normativa.
El perfilado de venezolanos con tatuajes como miembros de Tren de Aragua comenzó al menos en 2023, bajo la administración de Biden, según los registros judiciales, cuando las agencias de inmigración asumieron que la pandilla venezolana se identificaba a través de tatuajes, a pesar de la falta de evidencia que apoyara esta noción.
Rísquez, que actualmente investiga la presencia de Tren de Aragua en territorio estadounidense, dijo que Estados Unidos necesita modificar su enfoque para identificar posibles miembros del Tren de Aragua y que, en lugar de centrarse en tatuajes, las autoridades de inmigración deberían enfocarse en actividades criminales y tácticas.
Al comprender las operaciones, la red y el alcance global de la pandilla, las autoridades tendrían una visión más precisa de la verdadera naturaleza de la amenaza, dijo Rísquez.
“El verdadero peligro radica en lo que está ocurriendo ahora: la criminalización de la migración venezolana. Este tema del Tren de Aragua se está utilizando para justificar medidas extremas, incluso invocando una ley contra el enemigo extranjero”, dijo. “Resulta bastante grave porque no solo afecta al grupo criminal, sino que impacta a todos los venezolanos”.
Tatuajes y prejuicio
Los expertos dicen que identificar a las personas como miembros de la pandilla Tren de Aragua solo por los tatuajes apunta injustamente a la comunidad inmigrante venezolana, lo que Briceño León llama “el crimen del tatuaje”.
Un experto en crimen organizado en Colombia, Brasil, El Salvador y Venezuela, Briceño León dijo que, aunque los tatuajes fueron una vez símbolos comunes de rebelión o criminalidad, o membresía en pandillas, han evolucionado a nivel mundial en expresiones de identidad personal, recuerdos y simplemente arte corporal interesante.
Pero para algunos venezolanos, los tatuajes les han llevado a su deportación desde los Estados Unidos y a su desaparición en una mega prisión de máxima seguridad en El Salvador, conocida como CECOT, que ha sido frecuentemente acusada de violaciones a los derechos humanos.
Familias venezolanas han dicho al Miami Herald que sus seres queridos enviados a la prisión fueron señalados injustamente por los oficiales de inmigración de Estados Unidos como pandilleros del Tren de Aragua debido a sus tatuajes.
Entre los deportados a El Salvador, sin evidencia de antecedentes criminales, se encontraba un hombre que había recibido estatus de refugiado tras una verificación de antecedentes de 17 meses; un solicitante de asilo venezolano; un futbolista profesional que fue torturado por el régimen venezolano por participar en protestas; y un maquillador.
La administración de Trump ha admitido en los tribunales federales que “muchos” de los venezolanos que deportó bajo los poderes presidenciales de guerra no tenían antecedentes criminales en Estados Unidos y fueron señalados y deportados por sus tatuajes y sin otra evidencia de pertenencia a pandillas.
Incluso en el sur de Florida, hogar de más de una cuarta parte de los 900.000 venezolanos en Estados Unidos, los políticos republicanos han difundido información errónea sobre la comunidad.
La congresista María Elvira Salazar de Miami afirmó que el gobierno venezolano envió intencionalmente a criminales y personas mentalmente inestables a Estados Unidos, pero no presentó evidencia. Los expertos dicen que promover tales estereotipos es perjudicial, especialmente sobre una comunidad altamente educada. Casi el 60% de los venezolanos en Estados Unidos tienen un título universitario, una proporción casi el triple que el promedio de la población hispana en el país.
El caos económico y la represión política de Venezuela han obligado a casi 8 millones de venezolanos, incluyendo ciertamente algunos criminales, a huir de su país en busca de una vida mejor. Apuntarlos como miembros de pandillas de manera simplista —y errónea— basándose en tatuajes, dijo Briceño León, socava el trabajo policial real y alimenta los prejuicios.
“Las personas son castigadas, perseguidas o señaladas por el ‘crimen’ de su apariencia, por lo que parecen ser, en lugar de lo que realmente han hecho”, dijo. “La verdad se pierde en el proceso.”
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2025, 1:05 p. m..