Inmigración

De la esperanza al encierro: El calvario de un venezolano en el sistema migratorio de EEUU

El migrante Víctor Manuel González afirma haber vivido una pesadilla en centros de detención de Inmigración de EEUU.
El migrante Víctor Manuel González afirma haber vivido una pesadilla en centros de detención de Inmigración de EEUU. Familia de Víctor Manuel González/Cortesía.

Víctor Manuel González, un joven venezolano, llevaba más de seis años esperando una respuesta a su solicitud de asilo. Pero lo que comenzó como una búsqueda de refugio y estabilidad terminó en una pesadilla en varios centros de detención de Inmigración.

Todo comenzó con un accidente de tránsito. González, de 29 años, estuvo involucrado en un choque en Kendall, en el Condado Miami-Dade, en marzo pasado, y la policía lo detuvo al percatarse de que no había comparecido ante una audiencia en una corte por manejar con la licencia vencida.

González no asistió a la audiencia porque su padre murió en Venezuela y él se encontraba sumido en una profunda depresión al no haber podido viajar para asistir a su funeral. Alega que es un perseguido político en la nación sudamericana tras participar en protestas estudiantiles contra el régimen de Nicolás Maduro. 

“No me presenté porque, justo en esos días, falleció mi papá. Estaba pasando por un momento muy difícil. No pude estar con él en sus últimos momentos”, contó con dolor en una entrevista telefónica con el Nuevo Herald desde el Centro de Detención Florence, Arizona, de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

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A pesar de tener una solicitud de asilo presentada hace más de seis años y contar con lo que se conoce como un “asylum pending status”, nunca recibió respuesta del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). 

“Nunca me notificaron, nunca tuve cita. Todo esto explotó por un accidente”, dijo el migrante, quien ingresó a Estados Unidos con una visa.

Víctor Manuel González estuvo en Miami esperando durante seis años una respuesta a su solicitud de asilo.
Víctor Manuel González estuvo en Miami esperando durante seis años una respuesta a su solicitud de asilo. Familia de Víctor Manuel González/Cortesía.

La falta de comparecencia ante la corte se convirtió en un agravante y marcó el inicio de su detención por parte de las autoridades migratorias.

Después de pasar tres días en una cárcel de Miami-Dade, pagó una fianza de $300, pero antes de salir, ICE solicitó que lo retuvieran. Agentes acudieron a buscarlo y lo trasladaron al Centro de Detención de Krome el 29 de marzo.

González asegura que en ese centro durmió en el suelo durante ocho días y recibió alimentos en condiciones precarias. 

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“La comida era mala y dormíamos en el piso. Fue una experiencia horrible”, relató el joven oriundo de Maracaibo, en el noroeste de Venezuela. 

El congresista republicano de Miami, Carlos Giménez visitó recientemente Krome y dijo que no encontró problemas con el trato a los detenidos. “No es el Ritz, pero no hay nada que pueda ser motivo de alarma.”

Un grupo de detenidos cubanos protestó por las condiciones en ese centro formando la palabra “SOS” con sus cuerpos en el patio. 

Periplo por Louisiana y Arizona

González luego fue trasladado al Broward Transitional Center, en Pompano Beach, Broward, donde permaneció dos semanas. En ese lugar compartía celda con menos personas y había más higiene, aunque las condiciones seguían siendo duras.

Pero ese no fue su último centro de detención. González, quien trabajaba en construcción en Miami y en su tiempo libre era árbitro de fútbol infantil, siguió siendo trasladado. 

Contó que durante un viaje a Louisiana estuvo hasta diez horas esposado dentro de un autobús, sin acceso adecuado a agua o comida. 

Al llegar a un centro de detención en ese estado, pasó la noche en un ambiente que describió como caótico y traumático: “Había personas llorando, desesperadas, con miedo a ser deportadas. Fue muy duro”. 

Posteriormente fue llevado en avión a Arizona el 1 de mayo, donde volvió a dormir en el suelo, esposado, “recibiendo apenas pan y agua”.

Finalmente, la audiencia que tanto esperaba fue fijada. Su futuro migratorio se decidirá el 5 de septiembre, y desesperadamente busca recursos para pagar un abogado que lo represente y evite su deportación.

“Amenazaron a mi mamá. Yo estaba en contra del régimen. Estaba en peligro”, dijo el migrante, quien también tiene nacionalidad española.

Sin recursos ni familia en EEUU

González está enfrentando la situación solo: su mamá y un hermano viven en Bolivia y no tienen cómo ayudarlo económicamente.

Antes de ser detenido, su sueño era sencillo: trabajar dignamente y enviar ayuda a su familia. Ahora, su situación es crítica. No tiene dinero, perdió sus herramientas de trabajo y una amiga inició una campaña de recaudación en GoFundMe.

Una amiga de Víctor Manuel González inició una campaña de recaudación de fondos en la plataforma GoFundMe.
Una amiga de Víctor Manuel González inició una campaña de recaudación de fondos en la plataforma GoFundMe. GoFundMe

El migrante no tiene antecedentes penales ni en Venezuela ni en EEUU, según se indica en la campaña.

“Pido que la gente se ponga la mano en el corazón. Muchos de nosotros solo buscamos trabajar y estar en paz. No todos los venezolanos somos como nos pintan. Yo solo quiero hacer las cosas bien”, expresó González.

Su historia es una entre miles que ilustran cómo, en el sistema migratorio estadounidense, una falta menor puede desencadenar una cadena de detenciones, traslados y condiciones precarias.

Pero su caso también es un recordatorio: detrás de cada expediente, hay una vida humana que busca refugio, justicia y un lugar donde volver a empezar.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2025, 7:00 a. m..

Sonia Osorio
el Nuevo Herald
Cubro temas de América Latina, judicial, negocios y locales relacionados con la comunidad latinoamericana. Gran parte de mi carrera la desarrollé en agencias internacionales de noticias. Mis trabajos de investigación han recibido premios de la FSNE y SPJ Sunshine State. Soy periodista venezolana.
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