Cuba

Ravsberg: Tengo que callarme porque soy extranjero, pero eso no va a pasar con los jóvenes cubanos

El periodista uruguayo Fernando Ravsberg durante una entrevista en La Habana.
El periodista uruguayo Fernando Ravsberg durante una entrevista en La Habana. Cartas desde Cuba

El periodista uruguayo residente en Cuba Fernando Ravsberg ha cerrado su blog Cartas desde Cuba después de lo que describió como una intensa campaña de acoso por parte de los sectores más radicales del periodismo oficial.

En su último post este jueves, Ravsberg explicó que ha tomado la decisión de dejar de publicar por la negativa de las autoridades a acreditarlo como periodista en la isla, por lo que no podrá seguir costeando la publicación.

“Este es el último post de Cartas desde Cuba, lo escribo con tristeza. Tras una década en el ciberespacio informando sobre la realidad de los cubanos, el blog debe desaparecer, ya no tengo posibilidades de continuar, el cerco se ha cerrado”, escribió el periodista.

El ex corresponsal de BBC y Público dijo en conversación telefónica con el Nuevo Herald que no había querido aclarar en su última entrada si se marchaba del país. Sin embargo, fuentes cercanas al periodista comentaron a este diario que saldrá de Cuba.

Ravsberg está casado con una cubana, por lo que podría solicitar la residencia permanente en Cuba, pero no puede trabajar como corresponsal extranjero sin la requerida acreditación.

Aunque el cierre de Cartas desde Cuba es una victoria para el ala más radical del periodismo oficial en la isla, el comunicador dijo que se siente optimista sobre el futuro de la prensa en Cuba.

“La cantidad de lectores que teníamos y los debates que se producían demuestran que hay un interés en la nación por que surja un periodismo diferente”, dijo desde La Habana.

Periodistas oficiales que ahora escriben en blogs personales lo que no les permiten escribir en los medios del Estado —nuevas voces que cuentan una Cuba alternativa a la de los medios controlados desde el oficialismo— son ejemplos de un nuevo periodismo que se abre paso, dijo el comunicador.

“Siempre habrá fuerzas que se resistan a lo nuevo. El hecho de ahogar económicamente a Cartas desde Cuba busca crear un precedente, pero no creo que puedan parar a todos los que están haciendo un periodismo diferente en estos momentos”, agregó.

En febrero de este año, Ravsberg impulsó una campaña de recaudación de fondos para “salvar” Cartas desde Cuba. Según el periodista, pudo recoger poco más de $2,700, una cifra pequeña en comparación con los $30,000 que ha tenido que invertir en los últimos cinco años para mantener la publicación digital.

“Ya no es solamente mantener Cartas desde Cuba, sino que es un problema de mantenerme yo. Tengo la mala costumbre de desayunar, almorzar y cenar”, dijo.

El periodista ha denunciado que la ojeriza en su contra ha ido in crescendo. En enero del pasado año, algunos periodistas del oficialismo acusaron al comunicador de propagar noticias falsas sobre Cuba e incluso recibió amenazas de “romperle los dientes” por las entradas críticas que publicaba en su blog, según denunció.

En aquel momento esgrimieron en su contra que Fidel Castro se había referido a él como “el más mentiroso” por atreverse a cuestionar la revolución energética que dejó al país a oscuras, uno de los últimos proyectos del fallecido gobernante.

Un poco antes, la vicepresidenta de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba, Aixa Hevia, lanzó los primeros dardos contra el ex corresponsal por su defensa de un defenestrado periodista de Radio Holguín. En aquella ocasión incluso se barajó la idea de expulsarlo del país.

“No me quejo, hicimos buenas cosas, llamamos la atención sobre la muerte de una treintena de pacientes del [hospital] psiquiátrico, sobre la corrupción en la aviación civil en tiempos del General Acevedo o sobre la extraña negociación que precedió al reciente accidente aéreo”, escribió el comunicador en su último post.

También resalta entre los logros lo que él llama “romper guetos”: hacer que las diferentes tendencias políticas del país escucharan “los argumentos del adversario”.

“En Cuba no hay mala prensa porque haya malos periodistas. La contradicción es que hay buenos periodistas y mala prensa”, recalcó Ravsberg.

A la pregunta sobre si estas mismas fuerzas que han impulsado el cierre de Cartas desde Cuba pueden empujar la clausura de los nuevos espacios informativos que han surgido en la isla, Ravsberg respondió con un rotundo no.

“Hay una diferencia importante entre Cartas desde Cuba y los nuevos espacios que están surgiendo. Estos nuevos espacios están en manos de cubanos, y de jóvenes cubanos. Yo soy un extranjero, aunque la nación me haya recibido con los brazos abiertos. No me queda más remedio que callarme porque soy extranjero, pero eso no va a pasar con los jóvenes”, agrega.

El Centro de Prensa Internacional no renovó la credencial a Ravsberg, una medida que denunció el periodista hace un mes. Al parecer, la gota que colmó el vaso fue la publicación en Cartas desde Cuba de una petición de una investigación independiente sobre el accidente aéreo en el que murieron 112 personas en La Habana.

Para el opositor cubano Manuel Cuesta Morúa, la arremetida contra Ravsberg es la prueba de que “el régimen tiene miedo al ejercicio de la opinión, venga de donde venga, y de que la libertad de expresión es incompatible con el sistema, a pesar de encontrarse ahora mismo en medio de una aparente renovación”.

El disidente considera que los textos de Ravsberg “han sido criticados de un lado y de otro” de las diferentes posiciones políticas, aunque siempre ha estado vinculado a posiciones próximas al gobierno.

Silvio Rodríguez, que por décadas ha cantado loas al gobierno de los hermanos Castro, salió en defensa de Ravsberg en su blog Segunda Cita.

“Parece que al fin los Cazabrujas de Dores se sienten lo suficientemente fuertes y desatados; tanto, que parecen capaces de hacer lo que no hicieron Fidel ni Raúl... Si esto se concreta, si se le retira la credencial de prensa en Cuba y empujan a Ravsberg a emigrar con su familia cubana de 30 años, puede significar un parteaguas en esta Revolución que tantos hemos amado, defendido y construido”, afirmó el trovador.

Los peores temores de Rodríguez ya se han cumplido, y Ravsberg posiblemente aborde un avión en las próximas semanas para no volver, tal y como han hecho miles de cubanos en las últimas décadas.

Puede encontrar a Mario J. Pentón en Facebook y Twitter: @mariojose_cuba


Este artículo forma parte de un convenio entre el diario cubano 14ymedio y el Nuevo Herald.
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