Cuba

Fallece la poetisa cubana Carilda Oliver Labra a los 96 años

La poetisa cubana Carilda Oliver Labra, cuya obra es un referente de la literatura hispana, falleció en la madrudada del miércoles 29 de agosto de 2018 a los 96 años.
La poetisa cubana Carilda Oliver Labra, cuya obra es un referente de la literatura hispana, falleció en la madrudada del miércoles 29 de agosto de 2018 a los 96 años. via Twitter

La poetisa cubana Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura y una de las voces más importantes de la poesía hispanoamericana, falleció en la madrugada del miércoles, en Matanzas, su ciudad natal, según informaron medios locales de la isla. Tenía 96 años. No se especificaron las causas del deceso.

Oliver Labra, conocida como “la novia de Matanzas”, se graduó en Derecho en la Universidad de La Habana y trabajó como maestra de escultura, pintura e inglés, pero principalmente se consagró a la poesía, su gran pasión.

Su libro Al Sur de mi Garganta (1950) le valió el Premio Nacional de Poesía. Sus poemas están incluidos en las antologías Cincuenta años de poesía cubana y en Las mejores poesías de amor cubanas, compiladas por Cintio Vitier y por Editorial Laurel, respectivamente.

Entre decenas de reconocimientos, en 1987 recibió la Distinción por la Cultura Nacional y en 1997 el Premio Nacional de Literatura.

En marzo pasado fue acreedora del Premio Excelencias por la fecundidad de su obra, en la que resaltan además Calzada de Tirry 81 (1987), Se me ha perdido un hombre (1992) y la Biografía lírica de sor Juana Inés de la Cruz (1998).

En el 2017 recibió la Orden Félix Varela de Primer Grado, la más alta distinción cultural que concede el gobierno de la isla, en coincidencia con la celebración de su 95 cumpleaños.

Su obra de poesía lírica, épica y erótica, en la que destacan poemas como el conocido soneto Me desordeno amor, me desordeno, está recogida en más de 40 poemarios publicados en México, Colombia, España, Estados Unidos, Alemania y Cuba, entre otros países.

Oliver Labra alternó con figuras de la talla del escritor estadounidense Ernest Hemingway, a quien entregó las llaves de la ciudad de Matanzas, el poeta español Rafael Alberti y la poetisa chilena Gabriela Mistral, quien la catalogó “la mejor sonetista de América”. En el plano personal fue amiga de sus colegas cubanos Nicolás Guillén, José Lezama Lima, Dulce María Loynaz, Fina García Marruz y Roberto Fernández Retamar.

La poetisa estuvo casada varias veces y fue protagonista de múltiples romances que luego plasmó en sus poemas. Por eso no es casual que sus versos defiendan el erotismo, la sensualidad, la feminidad y la libertad de elegir.

“No me importa que me critiquen. Solo soy una persona que llevo la vida con franqueza y espontaneidad. He tratado de ser autocrítica, pero nunca otra mujer. A veces, en vez de leer mis libros, la gente me busca para ver qué encuentra del mito, de las exageraciones que se cuentan sobre mí”, expresó en una entrevista hace varias décadas.

El cadáver de la poetisa será cremado. Sus restos se expondrán en su casa de Tirry 81, donde creó su obra y solía organizar sus famosas tertulias literarias.

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