Cuba

Funcionarios que debían evaluar supuestos ataques en Cuba se enteraron por las noticias

Turistas pasan frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana en enero del 2017.
Turistas pasan frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana en enero del 2017. AP.

Los problemas de comunicación interna en el Departamento de Estado demoraron casi ocho meses el proceso de evaluación de la respuesta que dio esa agencia a los supuestos ataques ocurridos en La Habana contra empleados de agencias de Estados Unidos.

Según un reporte de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) obtenido por el Nuevo Herald y que no ha sido publicado, los responsables de poner en marcha un panel especial para evaluar la respuesta del Departamento de Estado, se enteraron de los incidentes en Cuba por reportes de los medios de comunicación en agosto del 2017.

Los incidentes, que han sido descritos por funcionarios estadounidenses como ataques específicos y siguen bajo investigación, comenzaron en noviembre del 2016 y han causado problemas de salud a 26 empleados del Departamento de Estado y otras agencias del gobierno estadounidense, así como a algunos familiares de estos.

Las víctimas tienen problemas auditivos, sensoriales y cognitivos, y varios presentan daño cerebral.

Pero la GAO encontró que el Departamento de Estado no ha definido en sus políticas la notificación automática de los incidentes relacionados con la seguridad de su personal en el extranjero a la Oficina de Gestión de Políticas, Racionalización e Innovación (M/PRI), la misma entidad encargada de evaluar si la situación amerita el nombramiento de una Junta de Evaluación de Responsabilidad (ARB).

Las políticas internas del Departamento de Estado establecen que estos paneles deben convocarse para evaluar la respuesta del Departamento y hacer recomendaciones de reguridad cada vez que hay incidentes en los que el personal de esa agencia haya sufrido daños graves.

Aunque otras direcciones dentro del Departamento de Estado encargadas de la seguridad y la asistencia médica conocían de los incidentes desde enero del 2017, no fue hasta agosto que un funcionario de la M/PRI fue contactado por otro empleado de la agencia para preguntarles si estaban al tanto de los incidentes, luego de leer los reportes en la prensa. La M/PRI tampoco estaba incluída entre los destinatarios de un reporte diario sobre incidentes de seguridad relacionados con los diplomáticos estadounidenses alrededor del mundo. Según el reporte, esa situación fue corregida en octubre del año pasado.

Funcionarios de la M/PRI dijeron a los investigadores de la GAO que ellos se enteraban de los incidentes de seguridad cuando eran discutidos internamente o a través de vías informales.

La tardanza en el proceso de activación del panel especial “puede resultar en que el Departamento de Estado sea menos capaz de mejorar la seguridad de los programas y las prácticas de seguridad en otros puestos diplomáticos de Estados Unidos”.

En mayo del 2018 se reportó el incidente más reciente en La Habana. Estados Unidos actualmente opera con personal reducido en su embajada en esa ciudad. En mayo también se reportaron incidentes similares en China.

El Departamento de Estado no respondió inmediatamente a una solicitud de comentario

El ARB fue convocado finalmente por el Secretario de Estado y comenzó a trabajar en febrero. El panel concluyó que ningún funcionario del Departamento de Estado había cometido un error grave en el manejo de los incidentes, pero encontró problemas similares de comunicación interna y con otras agencias federales, así como vacantes en el personal de seguridad de la embajada en la Habana.

El reporte de la GAO fue solicitado por varios congresistas, entre ellos la republicana Ileana Ros-Lehtinen, en una carta enviada en octubre del año pasado. Ros-Lehtinen participará en una audiencia del subcomité para Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes sobre la política hacia Cuba en la que testificarán varios funcionarios del Departamento de Estado el próximo jueves.

“La primera fase del informe de la GAO demuestra la falta de comunicación interinstitucional que causó un retraso significativo en la creación del ARB de manera oportuna”, dijo Ros-Lehtinen en un comunicado enviado a el Nuevo Herald.

“Aunque la magnitud de la participación del régimen cubano en estos ataques sigue siendo incierta, es nuestra responsabilidad garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses”, dijo la congresista. “En esta audiencia, espero evaluar la respuesta de la Administración a las recomendaciones de la GAO y trabajar en conjunto para formular una política apropiada hacia el peligroso régimen cubano “.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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