Cuba

Estados Unidos redobla acusaciones y asegura que su personal fue atacado en Cuba

En esta foto de archivo del 19 de diciembre del 2014, dos días después del anuncio conjunto realizado por Barack Obama y Raúl Castro sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas, Javier Yanez está en su balcón decorado con las banderas de Estados Unidos y Cuba, en un edificio de La Habana Vieja.
En esta foto de archivo del 19 de diciembre del 2014, dos días después del anuncio conjunto realizado por Barack Obama y Raúl Castro sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas, Javier Yanez está en su balcón decorado con las banderas de Estados Unidos y Cuba, en un edificio de La Habana Vieja. AP

Varios funcionarios del Departamento de Estado declararon que los incidentes que han afectado la salud de 26 empleados estadounidenses y algunos familiares en La Habana deben calificarse como “ataques” dirigidos en contra del personal de su embajada, durante una audiencia el jueves en el Congreso.

“El Departamento de Estado ha llegado a la convicción de que que lo sucedido en Cuba es un ataque porque toda la información que hemos visto es que parece estar dirigidos específicamente a los empleados de nuestra embajada en La Habana y otra embajada de la que tenemos conocimiento, Canadá”, declaró Kenneth H. Merten, subdirector adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. Los demás funcionarios de esa agencia que estaban testificando en la audiencia estuvieron de acuerdo con esa evaluación.

Desde que comenzaron a fines del 2016, el Departamento de Estado había estado empleando indistintamente “ataques”, “ataques a la salud” e “incidentes de salud” para referirse a los eventos aún sin explicar. Los incidentes, en los que las víctimas dijeron escuchar extraños sonidos, no ocurrieron dentro de la embajada de EEUU en La Habana sino en dos hoteles y en residencias diplomáticas.

El gobierno cubano se ha mostrado particularmente irritado por el uso de la palabra “ataques” y ha acusado al Departamento de Estado de politizar los incidentes, en los que asegura no ha tenido ninguna participación.

Al mismo tiempo, el Departamento de Estado sigue sin respuestas sobre qué, cómo y quién está detrás de los ataques, dijeron los funcionarios.

“Estoy desconcertado en cuanto al origen de esto... nadie puede entender lo que está pasando”, dijo el representante por California, Paul Cook, presidente del subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental de la Cámara, que organizó la audiencia.

“También estamos frustrados”, respondió Charles Rosenfarb, director médico del Departamento de Estado, quien dijo que aún no habían descubierto el mecanismo que provocó que algunas de las víctimas presenten daños cerebrales similares a los de una concusión, pero sin un trauma en la cabeza. “Todavía no hay ningún mecanismo obvio que sepamos que pueda causar esa lesión”.

Rosenfarb dijo que solo podía hablar sobre las teorías que están barajando los investigadores en un contexto “clasificado”.

Varias de los preguntas de los congresistas se centraron en la respuesta del Departamento de Estado a los supuestos ataques, un asunto que fue investigado por un panel especial (Accountability Review Board, ARB) y continúa bajo investigación de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO).

Reportes de ambas entidades concluyeron que problemas de comunicación y vacantes en el personal de seguridad en la embajada en La Habana demoraron la respuesta del Departamento de Estado a los ataques. Un reporte de la GAO encontró que la oficina encargada de determinar si los incidentes eran tan serios como para ser investigados a mayor profundidad, no había sido notificada y sus empleados se enteraron de esos hechos por las noticias.

Brian M. Mazanec, un funcionario de la GAO, dijo que el Departamento de Estado también tuvo problemas para garantizar el tratamiento a largo plazo de los afectados.

El representante Eliot Engel dijo estar perplejo de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se hubieran integrado a la investigación tan tarde, apenas a mediados de agosto.

Rosenfarb dijo que al Departamento de Estado le tomó mucho tiempo conectar los síntomas “vagos” y “comunes” reportados al inicio con los daños más graves encontrados después. También mencionó que la agencia había priorizado el tratamiento a las víctimas antes de expandir la investigación.

Engel también cuestionó las credenciales del doctor de la Universidad de Miami, Michael Hoffer, quien fue el especialista que primero evaluó a los afectados.

Rosenfarb dijo que Hoffer fue recomendado por especialistas por su trabajo en el tratamiento de la concusión, cuando se consideró que los supuestos ataques eran principalmente “acústicos”. Luego los afectados fueron redirigidos a la Universidad de Pensilvania cuando se estableció que los daños podían ser más graves.

Hoffer no contestó inmediatamente a una solicitud de comentario.

La audiencia debía tratar otros temas relacionados con la política hacia Cuba pero los funcionarios del Departamento de Estado parecían poco preparados para responder preguntas específicas sobre los esfuerzos de EEUU para expandir el internet en la isla, negociar el pago de compensaciones por propiedades confiscadas por el gobierno cubano, o para responder a preguntas del representante Albio Sires sobre o el programa especial de “parole” para los médicos cubanos.

El programa fue eliminado por el gobierno del ex presidente Barack Obama en en enero del 2017, pero Merten dijo que no tenía conocimiento de que hubiera existido.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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