Cuba

Presentan en EEUU las primeras demandas por accidente de Cubana de Aviación

Investigadores forenses cubanos examinan los restos del avión de Cubana de Aviación tras la tragedia del 18 de mayo del 2018 cerca del aeropuerto José Martí en La Habana.
Investigadores forenses cubanos examinan los restos del avión de Cubana de Aviación tras la tragedia del 18 de mayo del 2018 cerca del aeropuerto José Martí en La Habana. AP

Las primeras demandas del trágico accidente aéreo en Cuba que mató a 112 personas fueron presentadas en una corte de circuito en Chicago en nombre de las familias de tres de los pasajeros fallecidos.

Juana Cutiño Alfaro, con dos hijos adultos que murieron en el accidente del 18 de mayo, y Elba Buitrago Cabrera, cuyo hermano de 50 años también pereció, afirman que Global Air (Aerolíneas Damojh), una empresa mexicana a la que Cubana de Aviación le alquiló un Boeing 737-200 de 39 años, fue negligente en el entrenamiento de sus pilotos, lo que causó la muerte negligente de sus familiares.

La tripulación mexicana murió en el vuelo 972 y solo sobrevivió una pasajera, Mailén Díaz Almaguer, de 19 años.

Las demandas alegan que los pilotos Jorge Luis Nuñez Santos y Miguel Arreola Ramírez perdieron el control del avión, que se dirigía de La Habana a Holguín, y “el avión se detuvo, se viró boca arriba y se estrelló cerca de unas vías ferroviarias y zona agrícola en las cercanías del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.

Los demandantes están buscando “todos los daños posibles bajo la ley” así como los costos judiciales. Cutiño es la administradora del patrimonio de sus hijos Carlos Miguel de la Cruz Cutiño y Grettel Isel de la Cruz Cutiño. Buitrago es administradora del patrimonio de su hermano Jorge Luis Buitrago Cabrera.

Cutiño es ciudadana cubana, mientras que Buitrago vive en Estados Unidos. Su hermano también era residente estadounidense.

En una declaración emitida en julio, Global Air dijo que la información obtenida de las cajas negras del avión mostraba que la tripulación despegó del aeropuerto José Martí en un ángulo de ascenso demasiado pronunciado, lo que provocó problemas aerodinámicos que llevaron al accidente.

Sin embargo, la comisión cubana que investiga el accidente con la ayuda de las autoridades aeronáuticas mexicanas y estadounidenses, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, Boeing y Pratt & Whitney, que fabricó el motor del avión, aún no ha terminado su trabajo ni emitido ningún hallazgo oficial sobre el incidente.

“Un proceso de esta magnitud requiere un análisis de múltiples factores y aún no ha concluido”, indicó la comisión en julio después de que Global responsabilizara a los pilotos por el accidente. Cualquier declaración sobre las posibles causas del accidente “es prematura”, dijo la comisión.

“Como operador de la aeronave accidentada, Global Air era legalmente responsable de garantizar que sus pilotos recibieran la capacitación adecuada sobre la aeronave accidentada para la seguridad de la tripulación y la seguridad de los pasajeros de Global Air”, indican las demandas. En cambio, las demandas alegan que Global y sus agentes en Estados Unidos entrenaron a los pilotos “de manera negligente e imprudente”.

El avión llevaba en Cuba menos de un mes cuando Cubana de Aviación, la aerolínea nacional de Cuba, lo puso a cubrir la ruta Habana-Holguín. Global estaba a cargo del mantenimiento del avión y de la tripulación.

Hubo especulaciones de que un mantenimiento deficiente podría haber causado el accidente, pero Global a su vez culpó a los pilotos, defendió su registro de mantenimiento y dijo que dos ex empleados descontentos habían estado difundiendo rumores difamatorios.

Las demandas señalan que desde entonces Global eliminó su declaración sobre los pilotos en su sitio web y cuentas de Facebook y Twitter.

Pero Austin Bartlett, el abogado de Cutiño y Buitrago, dijo: “Global Air ya ha admitido públicamente que sus pilotos fueron la causa del accidente”.

Las demandas, que fueron presentadas en la corte de circuito del condado Cook en Chicago a fines de agosto, también nombran a Boeing, el fabricante del avión, y AAR Corp., que se cree que poseía el avión antes de ser vendido a la compañía mexicana.

A pesar de que el accidente tuvo lugar en Cuba e involucró a una compañía mexicana y una aerolínea cubana, las demandas se presentaron en Chicago porque allí se encuentra la sede mundial de Boeing y AAR tiene su sede en Wood Dale, Illinois.

Las dos compañías fueron incluidas en el documento porque “se cree que tienen información esencial para determinar quiénes deberían ser nombrados adecuadamente como acusados adicionales en la demanda”, dijo Bartlett. A veces terminan convirtiéndose en acusados; a veces no lo hacen, dijo.

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