Cuba

La falta de agua golpea a varios hospitales del centro de Cuba

Vista del Cardiocentro de Santa Clara.
Vista del Cardiocentro de Santa Clara. Justo Mora

El deterioro de la infraestructura hidráulica en el centro del país está golpeando fuerte a varios hospitales de la región, que no pueden funcionar con normalidad porque sufren desde racionamiento diario del abasto de agua hasta cortes en el suministro de más de tres días, según trabajadores y usuarios de esos centros.

“Tenemos un problema con el abasto de agua. Las autoridades están tratando de solucionarlo con pipas, pero desde hace tres días no se están realizando operaciones”, dijo una trabajadora del Cardiocentro Ernesto Che Guevara, quien habló a condición de no ser identificada.

Este complejo hospitalario, ubicado en Santa Clara y el único de su categoría en el centro de Cuba especializado en enfermedades del corazón, está paralizado desde hace más de 72 horas por la falta de agua potable.

El Cardiocentro atiende a pacientes desde Villa Clara y Cienfuegos hasta la provincia de Camagüey. La misma empleada explicó que el problema no solo afecta al Cardiocentro sino a todas las instalaciones hospitalarias de esa ciudad.

Las redes de acueduto del país están muy deterioradas, han dicho las autoridades, por lo que otros hospitales de la región también sufren problemas similares. Es el caso del hospital provincial de Cienfuegos, Gustavo Aldereguía Lima, y del Camilo Cienfuegos, en Sancti Spíritus, que han tenido que racionar el agua para evitar interrupciones en el servicio.

Una trabajadora del hospital de Cienfuegos se queja de que por la noche no hay agua en las salas de operacciones de emergencia y los cirujanos tiene que lavarse las manos con suero fisiológico. En agosto pasado, los habitantes de esta ciudad tuvieron que hacer frente a la falta de agua no solo en los hospitales, sino también en sus propias casas.

Las instalaciones de estos centros médicos tienen varias décadas de uso y prácticamente no han sido reparadas. A esto se une un serio problema con los salideros de agua, que son comunes en todo el país.

Inés María Chapman Waugh, ex presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, dijo que todos los años en el país se pierden por salideros más de 3,400 millones de litros de agua. Las pérdidas de bombear esta agua, que termina en charcos y pequeños arroyos en las calles, se valoran en alrededor de 5 millones de euros, según la prensa oficial.

“Mi hermana está esperando que le reemplacen una válvula del corazón. ¿Cómo es posible que no puedan operarla porque no hay agua?”, se lamenta Luis, que espera afuera del Cardiocentro.

La prensa oficial señala que en el hospital Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus los 400,000 litros que se almacenan en la cisterna no alcanzan para satisfacer las necesidades porque se desperdiciam. Un reciente reportaje del diario Escambray señala que se escuchan “cascadas” durante el día, en referencia a los salideros que en salas y consultas derraman todo el agua que se acumula en los depósitos.

El director del hospital, Eduardo Pedrosa Prado, también explicó las restricciones de agua que sufren. Cuando la empresa Acueducto deja de bombear agua al centro médico se toma la decisión de cortar el bombeo interno a las 10 de la noche. El hospital se queda sin agua hasta las 5 de la mañana, porque de lo contrario el agua almacenada en la cisterna no sería suficiente para el siguiente día.

La misma rutina del hospital Gustavo Aldereguía de Cienfuegos se implementa en Sancti Spíritus. Las enfermeras lavan las manos de los cirujanos con vasos de agua que extraen de galones que acumulan durante el día.

“Ya nos hemos acostumbrado a esta situación, pero no es sano y pone en peligro la vida de los pacientes. Ante el mundo nos pasamos la vida diciendo que somos una potencia médica y enviamos ayuda a otros países, pero la verdad es que nadie sabe el sacrificio de los que trabajamos en salud pública”, cuenta un cirujano a este diario.

El estado de los baños en las salas del hospital provincial de Cienfuegos es “lamentable”, dice Ernestina Guzmán, acompañante de un paciente con problemas en los riñones.

“Los baños no tienen tanques. Para descargarlos tienes que cargar un cubo de agua y echáselo al inodoro. Muchas veces ni siquiera hay agua, así que el mal olor se queda todo el día rondando en la sala”, detalla.

Guzmán lamenta que la limpieza de las instalaciones “no se ajusta a las necesidades del hospital”. Sostiene que envían reclusos al lugar “para que limpien las salas porque nadie quiere trabajar por los salarios que paga Salud Pública. Limpian mal y ni siquiera se usan los desinfectantes apropiados para un hospital”, denuncia.

“Ya sé que la salud es gratis, pero aunque lo sea, o precisamente porque es un derecho de todos, los centros hospitalarios deberían tener calidad”, añade.

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