Cuba

EEUU pone la mira en Cuba tras violento arresto de activistas opuestos al proyecto de Constitución

José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU, durante un encuentro con la junta directiva del Miami Herald, en mayo de 2016.
José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU, durante un encuentro con la junta directiva del Miami Herald, en mayo de 2016. pportal@elnuevoherald.com

Mientras el gobierno ha desplegado una intensa campaña a favor de la aprobación de una nueva Constitución en un próximo referendo, agentes de la Seguridad del Estado arrestaron y allanaron las casas de varios opositores que hacen campaña en contra del proyecto constitucional promovido por el Partido Comunista.

El lunes, agentes de la Seguridad del Estado y la policía arrestaron en Santiago de Cuba a una veintena de activistas de la opositora Unión Patriótica de Cuba, incluido a su líder, José Daniel Ferrer, el último episodio en una desigual pelea entre los que promueven las campañas #YoVotoSí y #YoVotoNo.

“Durante la detención me propinaron un puñetazo en el abdomen, me sacaron esposado, con las esposas bien apretadas, me dieron varios empujones y golpes en la cabeza”, dijo Ferrer en una entrevista por teléfono, luego de ser liberado ese mismo día. “Me dijeron claramente que era la respuesta por hacer campaña en contra de la Constitución”.

En protesta, Ferrer se declaró en huelga de hambre.

Los arrestos han generado la atención de políticos estadounidenses, en un momento de tensión entre ambos países por el apoyo del gobierno cubano a las fuerzas de Nicolás Maduro en Venezuela.

El senador Marco Rubio confirmó el martes en un tuit que Washington prepara más sanciones contra el gobierno cubano.

“El régimen de Cuba dirige las actividades de inteligencia y represión de la familia criminal de Maduro”, escribió el senador republicano por la Florida. “Su experiencia en la represión se mostró ayer cuando atacaron violentamente las casas de los líderes de #UNPACU y #CUBADECIDE. Es por eso que muy pronto habrá más sanciones contra ellos”.

El proyecto de nueva Constitución fue redactado por una comisión que designó el ex gobernante y actual primer secretario del Partido Comunista, Raúl Castro. El texto que irá a referendo próximamente ya fue aprobado por la Asamblea Nacional. El documento incluye cambios en la estructura de gobierno y reconoce la propiedad privada pero mantiene la supremacía del Partido y de la economía planificada socialista. Lenguaje que definía al matrimonio como la unión entre dos personas fue eliminado del borrador por miedo a perder el voto de feligreses de distintas iglesias que se manifestaron en contra.

Durante semanas la propaganda por el #Sí ha sido omnipresente en los medios de comunicación. Mensajes de apoyo al proyecto Constitucional han aparecido en tiendas, buses, cajeros automáticos, en camisetas impresas por el gobierno y en canciones transmitidas en la radio y la televisión. En las redes sociales, las cuentas oficiales de la presidencia, la asamblea nacional, la fiscalía general, el tribunal supremo y los distintos ministerios han compartido la etiqueta #YoVotoSí.

“¿Por qué el gobierno cubano utiliza espacios públicos, que pertenecen a toda la ciudadanía para apoyar solo una de las opciones que tendrá la boleta del referendo constitucional?”, escribió en Twitter el ingeniero en telecomunicaciones Norges Rodríguez. “Los que apoyamos el NO somos dueños de esos lugares también, somos ciudadanos también de la República de Cuba”.

Al mismo tiempo, el gobierno controla los medios de comunicación y le niega el acceso a quienes abogan por rechazar el nuevo texto constitucional. Activistas, disidentes, periodistas independiente y ciudadanos se han volcado a las redes sociales para cuestionar la campaña propagandística del gobierno para obtener la mayoría de los votos.

La oposición se encuentra dividida entre quienes promueven votar en contra en el referendo y los que creen que participar es legitimar al gobierno y al mismo tiempo un ejercicio fútil pues los resultados podrían ser alterados. Opositores como Antonio Rodiles y organizaciones como la Asamblea de la Resistencia Cubana, cuyos líderes están en Miami, han llamado a boicotear lo que consideran una “farsa electoral”.

Cuba Decide está proponiendo que los cubanos dentro y fuera de la isla exijan la eliminación de todos los artículos de la propuesta constitucional.

El lunes, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel aumentó las dudas sobre la imparcialidad del referendo cuando sugirió en Twitter que los resultados estaban ya decididos.

“En 15 días tendremos aprobada la #Constitución que hicimos todos por el bien de todos. #Cuba será un mejor país, más de su tiempo. #YoVotoSí #NosotrosVotamosSí #SomosCuba #SomosContinuidad”, escribió Díaz-Canel y las críticas no se hicieron esperar.

“Cuba es el único país donde se conocen los resultados antes de que ocurra una ‘votación’”. Lo mismo con el puesto a dedo, ahora también con la Constitución chueca”, escribió una usuaria de Twitter identificada como Dignorah Castillo.

Pero si el gobierno ha mostrado tolerancia con las críticas en las redes sociales, las autoridades han arrestado y acosado a los activistas y opositores que han realizado manifestaciones en contra de la nueva Constitución en el espacio público, una zona vedada para el disenso. La UNPACU ha desafiado a las autoridades repartiendo su propio material de campaña por el NO y entrevistando a personas en la calle para publicar videos en las redes.

Ferrer dijo que las autoridades allanaron varias casas de miembros de la UNPACU y se llevaron teléfonos, computadoras y todos los materiales de la campaña por el NO, como camisetas y pegatinas. “Como no va haber ni la más mínima garantía para votar no, me declaré en huelga de hambre”, aseguró.

Otros opositores del Frente Antitotalitario Unido encabezado por Guillermo Fariñas y el fotógrafo Claudio Fuentes, vinculado a Rodiles y su proyecto Estado de Sats, también fueron arrestados recientemente en vinculación a sus actividades en contra del referendo.

Cubanos en Twitter también han llamado la atención sobre las estrategias del gobierno para suprimir el voto de los cubanos que viven en el extranjero pero no han perdido su residencia oficial en la isla —y por ello tienen derecho a votar en el referendo.

La ley electoral actual establece que la Comisión Electoral Nacional (CEN), “en coordinación con los Ministerios de Relaciones Exteriores y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, dispone lo necesario para garantizar el ejercicio del voto por los electores que se encuentran fuera del territorio nacional el día que se celebre el Referendo”. El gobierno ha organizado 698 mesas electorales dentro de Venezuela para asegurar la votación de “22,300 colaboradores de 11 misiones solidarias”, según cifras oficiales reportadas por el diario Granma. Los diplomáticos cubanos también podrán votar en el extranjero pero la CEN determinó que el resto de los cubanos que viven en el extranjero y que mantienen su residencia permanente en Cuba tendrán que viajar a la isla para votar.

Esos cubanos no solo tendrían que afrontar los gastos de un viaje sino que además deberían hacerlo con antelación para reportar errores si sus datos aparecen mal o no aparecen en el registro de electores.

Otro episodio reciente también generó indignación entre los cubanos en relación a la campaña gubernamental para aprobar el proyecto constitucional.

Tras el paso de un tornado que azotó varios barrios de la capital, el gobierno organizó una marcha de estudiantes por la ciudad, pese a los llamados para suspenderla. La marcha, para la que se repartieron camisetas con contenido de la campaña por el Sí, estuvo encabezada por Castro y Díaz-Canel.

“El gobierno sí pudo gastar en sudaderas en apoyo a una errada #Constitución, en vez de utilizar los fondos para comprar materiales”, escribió el youtuber cubano Nelson Julio Álvarez en Twitter. “Da vergüenza ver hasta dónde son capaces de llegar por ratificar lo mismo con lo mismo. Mejor, no hicieran constitución nueva, total. #YoVotoNo”.

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Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists.


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