Cuba

Caravana de migrantes cubanos, haitianos y africanos se encuentra en Panamá rumbo a EEUU

Centenares de cubanos han cruzado la frontera panameña en caravana hacia EEUU

Más de 600 cubanos se encuentran en Panamá como parte de una caravana de migrantes que busca llegar a Estados Unidos.
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Más de 600 cubanos se encuentran en Panamá como parte de una caravana de migrantes que busca llegar a Estados Unidos.

Como si fuera un déjà vu, cuatro años después de la primera crisis migratoria de cubanos en Centroamérica, más de 700 migrantes, en su mayoría cubanos, se encuentran en Panamá en lo que han dado en llamar una “caravana de libertad” que se dirige a Estados Unidos.

“¡Queremos pasar! ¡Queremos pasar!”, gritaron los migrantes, grabando con sus teléfonos celulares, a los agentes del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá, según varios videos compartidos por ellos mismos en las redes sociales el fin de semana.

Su objetivo es llegar a Estados Unidos y solicitar asilo en la frontera, pero las leyes que antes amparaban la llegada de cubanos han cambiado en Estados Unidos.

En 2017 el entonces presidente Barack Obama eliminó la política de pies secos, pies mojados que permitía a los cubanos que llegaran a territorio estadounidense quedarse en el país. Sin embargo, muchos siguen llegando a la línea divisoria y piden asilo político, alegando persecución en la isla. En caso de que los migrantes puedan probar la persecución, las autoridades les otorgan un Parole (libertad bajo palabra), después de lo cual deben defender su caso en una corte de inmigración, explicó el abogado de Miami Wilfredo Allen.

Esta caravana se suma a varias otras organizadas desde Centroamérica con destino a la frontera estadounidense. El presidente Donald Trump ha pedido al Congreso financiamiento para la construcción de un muro que proteja al país de la inmigración indocumentada y se refirió a las caravanas durante el Discurso de la Unión, asegurando que había enviado 3,750 efectivos a la frontera sur para hacerles frente.

Este jueves, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell (R-Ky), dijo que Trump planea declarar una emergencia nacional para que pueda ordenar a los militares que construyan el muro fronterizo.

“Este es un tema moral. La situación de ilegalidad en la frontera sur es una amenaza a la seguridad y al bienestar financiero de todos los estadounidenses”, dijo el presidente durante el discurso sobre el Estado de la Unión.

Uno de los cientos de cubanos que permanecen en el oriente panameño dijo a el Nuevo Herald que la situación que viven es “muy dura”.

El cubano Lino Madrigal relata su paso por la selva: "Esto de la selva es candela. Hay subir unas lomas de p…".

“Aquí hay mujeres embarazadas, niños, gente mayor. Queremos llegar a tierras de libertad, a Estados Unidos. Somos una caravana migrante de libertad. Nadie quiere quedarse en Panamá”, dijo a través de Messenger y pidió no ser identificado por temor a represalias. Su viaje lo ha costeado con el dinero que obtuvo trabajando en Uruguay, a donde llegó en 2017, pero salió del país austral con la esperanza de reunirse con sus familiares en Miami. Según este migrante, los cubanos de la caravana se organizaron a través de las redes sociales para apoyarse y protegerse de coyotes y pandillas en Centroamérica.

Según dijo a el Nuevo Herald Jonathan del Rosario, Ministro de Seguridad de Panamá, la caravana está compuesta por 600 cubanos y unos 120 entre haitianos y africanos que han ingresado irregularmente al país el fin de semana con la intención de continuar hacia Estados Unidos. El director general de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento, confirmó que existe un flujo más elevado de migrantes irregulares desde su país a Panamá y que trabajan con su contraparte panameña para afrontar el asunto.

Con banderas blancas y a gritos de “libertad” los cubanos han entrado a pequeños pueblos de Panamá, como Puerto Obaldía, donde se encuentran 585 de ellos. Según confirmó el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, un grupo de africanos que viajaba junto a los cubanos está enfermo de malaria, lo que ha complicado la travesía.

Del Rosario explicó vía telefónica que los migrantes ingresaron “de manera abrupta” en una zona donde hay guerrilleros y traficantes de droga. “Panamá tiene una serie de procedimientos a cumplir como ha hecho en el pasado: que los migrantes no representen un riesgo para la salud ni para la comunidad y además recolectar datos biométricos para confirmar que no son buscados por Interpol o se trate de terroristas”, dijo.

El gobierno panameño ha enviado 11,700 libras de alimentos e insumos a la zona, además de personal de diferentes organismos del Estado: Senafront, el Servicio Nacional de Migración, el Ministerio de Salud y el Sistema Nacional de Protección Civil.

Del Rosario lamentó la actitud con la que han llegado los cubanos a la frontera. “Son unos irrespetuosos que llegan a nuestro territorio filmando, gritando, ofendiendo a las autoridades. Nuestra labor es mantener el orden en el país. Quienes no se sometan a las autoridades tendrán que enfrentar las consecuencias”, dijo.

El ministro negó que los migrantes hayan sido reprimidos con gas pimienta, como han afirmado ellos a diferentes medios. “Este país ha dado ejemplo al mundo de cómo se puede tratar el fenómeno de la migración de una manera segura y ordenada. Lamentablemente, aunque sentimos empatía por los migrantes, no por eso vamos a permitir que entren a nuestro país sin respetar sus leyes”, añadió.

Un video filmado por un grupo de cubanos en Guna Yala muestra cómo roban yucas en un huerto de subsistencia de una comunidad indígena, mientras que en varios videos publicados también por los migrantes en las redes sociales se puede apreciar cómo perturban la tranquilidad ciudadana en las pequeñas comarcas panameñas.

Algunos cubanos han cometido fechorías a su llegada a Panamá, provocando conflictos con la población local, como este grupo de migrantes que robó yucas en un huerto de una comunidad indígena.

“Llegaron gritando libertad y exigiendo comida y medicinas gratis ¿Por qué no le piden libertad a Raúl Castro en Cuba? Que los regresen a su isla a ver si allá protestan igual que lo hacen aquí”, dijo a el Nuevo Herald a través de WhatsApp Ingrid Solano, una vecina de La Chorrera en Panamá.

Solano dice que los cubanos no aprecian el auxilio brindado por el gobierno panameño. “¿Por qué a ellos se les da atención gratis y hasta dinero para que regresen a su isla mientras que los panameños no recibimos nada del Estado y tenemos que trabajarlo? No me parece justo”, añadió.

La situación humanitaria de la caravana preocupa al gobierno panameño. Según estimaciones de algunos migrantes, en el grupo se encuentran varias embarazadas y decenas de niños que han tenido que pasar por caminos inextricables en la selva.

El ministro de seguridad de Panamá lamentó que los padres de estos menores los pusieran en riesgo y aclaró que, aunque la política oficial es dejar pasar a los migrantes para que continúen su ruta, en caso que otros países cierren sus fronteras podrían deportarlos a Cuba o Colombia, el país desde el que entraron a Panamá. “Al final del día en nuestras leyes no hay posibilidad de regularizar a quienes entran indocumentados”, agregó.

Panamá y Cuba tienen un acuerdo de deportación firmado después de tres crisis migratorias protagonizadas por cubanos que exigían ser trasladados a Estados Unidos a través de un puente aéreo. Los cubanos encabezaron el año pasado el listado de extranjeros indocumentados detenidos en ese país, con más de 550 arrestos, según cifras del Servicio Nacional de Migración.

Pero el camino que queda por delante a la caravana —casi 4,000 km por tierra— no amilana a los migrantes. “Nosotros vamos a seguir. Esto es pa’lante, pa’riba del lío”, dijo un segundo migrante contactado por este diario. “Mientras nos mantengamos unidos, nadie va a lograr que nos detengamos. De aquí para el yuma”, añadió.

Periodista cubano. Amante de las palabras, la historia y la investigación. Cuban journalist. Lover of words, history and research.


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