Cuba

Más envíos a Cuba: la crisis en la isla beneficia a las ‘mulas’ de Miami y preocupa a familiares

Decenas de cubanos corren para comprar pollo en un mercado estatal

En el mercado en divisas ubicado en 3era y 70, La Habana, decenas de cubanos corrieron para asegurarse un lugar en la fila para comprar pollo. Cuba vive una fuerte crisis de desabastecimiento.
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En el mercado en divisas ubicado en 3era y 70, La Habana, decenas de cubanos corrieron para asegurarse un lugar en la fila para comprar pollo. Cuba vive una fuerte crisis de desabastecimiento.

Argelina Labrada llegó a Estados Unidos hace nueve años en un vuelo procedente de La Habana. Arribó al Aeropuerto Internacional de Miami con un pasaporte español, que obtuvo después de “zapatear” las raíces de su abuelo gallego por toda España. Ella es una de los más de 139,000 cubanos que aprovecharon la Ley de Memoria Histórica promulgada bajo el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y consiguieron el codiciado pasaporte de la Unión Europea.

Tras acogerse a la entonces vigente política de pies secos-pies mojados, que daba refugio a todo cubano que llegara a territorio estadounidense, Labrada se dedicó al negocio de las “mulas”: llevar y traer encargos desde la isla a Miami, la mayor parte de las veces, comida y medicinas.

Hoy su negocio está en alza, nos cuenta esta mujer de 65 años en su casa en Hialeah, debido a la agudización de la crisis en la isla y a la preocupación de la diáspora cubana en Miami, que cada vez envía más auxilio a sus compatriotas en Cuba. Labrada cobra $8 por cada libra que lleva a la isla, pero con los clientes que envían más de 20 libras puede llegar a rebajar el precio hasta $6.

“Hace unos años viajaba cada 15 días para llevar encargos a La Habana, pero desde febrero tengo que ir cada semana porque no doy abasto. También he contratado a otros muchachos del barrio que me ayudan a llevar productos y dinero. En Cuba tengo otros empleados que reparten las encomiendas”, dice.

Muchos cubanos utilizan los servicios de personas como Labrada para enviar remesas a la isla porque suelen ser más baratos que los de agencias como Western Union. Según The Havana Consulting Group en un reciente informe, la diáspora cubana envió en solo 11 años, $30,000 millones en efectivo a la isla, que ascienden a $57,269 millones si se combinan el efectivo y las mercancías.

En la isla el abasto de alimentos se deteriora rápidamente. Aunque las primeras señales de la crisis comenzaron con el declive de los precios del petróleo que coincidió con la muerte de Hugo Chávez en el 2013, la debacle de Venezuela, el principal aliado y benefactor de Cuba, ha empujado a las autoridades a recortar importaciones.

Las filas para comprar aceite, pollo, huevos, pan y otros productos de primera necesidad son comunes en todo el país y por primera vez muchos cubanos aprovechan la llegada de la internet a los móviles para compartir imágenes de las consecuencias de la escasez que van desde peleas callejeras hasta el maltrato de los empleados en las tiendas estatales.

Según el ex ministro de economía José Luis Rodríguez, las deudas impagas con proveedores a corto plazo que deben renegociarse ascendían a $1,500 millones al cierre del 2018. La factura de la importaciones de alimentos, este año, está en torno a los $5,000 millones, debido a la ineficiencia del país para producir sus propios insumos.

Al menos diez agencias de envíos consultadas por este diario confirmaron un aumento en el número de clientes interesados en mandar alimentos y medicinas a Cuba. “Hay un incremento de clientes que vienen a preguntar qué tipo de comida pueden mandar a Cuba”, dijo una empleada de la agencia Caridad Envíos, con sede en esta ciudad.

“Nosotros les decimos que pueden enviar alimentos no perecederos, sobre todo enlatados. También recibimos medicamentos. La gente está muy interesada en enviar multivitaminas”, agregó la empleada.

La situación económica de Cuba se empeoró, además de la crisis venezolana, con la llegada de Jair Bolsonaro al poder en Brasil. Cuba perdió más de $300 millones anuales que obtenía del trabajo de más de 8,300 médicos en ese país, y una línea de crédito que utilizaba para comprar alimentos. La deuda impaga de La Habana con Brasilia asciende a $6 millones.

“Tengo a mi madre en Cuba. Cada mes le compro una factura de alimentos porque la situación allá ha empeorado. A veces lo hago a través de mulas y otras veces compro directamente en sitios que venden la comida allá”, dice Luis Alberto Rojas, un cliente de Labrada.

En varios sitios de internet creados para la venta de productos alimenticios en la isla se puede notar el desabastecimiento que sufre el país. La tienda online Carlos Tercero, con sede en en Canadá, solo ofrece de carnes una caja de muslos de pollo de 15 kg en $41.04, un paquete de pechugas de pollo de 2 kg en $13.99 y un paquete de picadillo de pavo de 454 gramos en $1.58.

“Antes esas tiendas estaban más abastecidas y aunque son carísimas uno podía hacer una factura mensual más surtida que les permitiera pasar el mes”, dice Rojas. Su madre, una médico jubilada, cobra como pensión el equivalente a $15 mensuales.

Rojas está preocupado por el impacto de las nuevas medidas de la administración de Donald Trump para endurecer el embargo y presionar al gobierno de la isla para que abandone a Nicolás Maduro.

“Todos sabemos que el problema de Cuba no es el embargo, es la incapacidad de ese gobierno de hacer que la economía funcione medianamente bien”, dice. Sin embargo, teme que “incrementar esa miseria” pueda hacer caer en los familiares en el exterior un “mayor peso”.

“Si mi madre no tiene alimentos, ¿cree que me voy a quedar de brazos cruzados? Tendré que comprarlos aunque sea más caros y tendré que enviar más remesas para que sobrevivan allá o traer a mi familia con todo el peso que eso significa”, agrega.

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