Cuba

En Cuba ya tienen su propio reto para las redes sociales: #LaColaChallenge

Cuba: cómo un país se conecta con Internet

En octubre del 2015 habían 35 puntos de acceso público a Wi-Fi en Cuba, que se repletaban de usuarios a pesar del alto precio de conexión. En 2018 existían más de 1,000 de estos puntos.
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En octubre del 2015 habían 35 puntos de acceso público a Wi-Fi en Cuba, que se repletaban de usuarios a pesar del alto precio de conexión. En 2018 existían más de 1,000 de estos puntos.

En medio del recrudecimiento de la escasez de productos de primera necesidad en Cuba, dos jóvenes de la isla decidieron utilizar las redes sociales para proponerles a sus coterráneos un reto: visibilizar las largas filas, que en la isla se llaman “colas”, y son cada vez más frecuentes. Para eso utilizan el hashtag #LaColaChallenge.

“La idea surgió cuando estaba junto a mi pareja en una cola” en La Habana, contó desde la isla Norges Rodríguez, fundador de YucaByte, un proyecto comunicativo cubano enfocado en las tecnologías de la información y la comunicación y su impacto en la sociedad.

“Estábamos esperando para comprar aceite en una tienda de la calle Obispo. Queríamos comprar para nosotros y para toda la familia, porque llevaba varios días sin aparecer en ningún lugar. Antes de esa cola ya habíamos hecho una para comprar pollo y otra de seis horas para comprar un boleto de avión en Cubana de Aviación”, relató Rodríguez.

Así nació #LaColaChallenge, un reto para documentar las filas en todo el país y que consiste en hacerse una selfie en una cola en Cuba y compartir la imagen en las redes sociales con esa etiqueta.

Rodríguez, ingeniero en telecomunicaciones y una voz activa de la sociedad civil cubana, dice que busca empujar un cambio con el uso de la etiqueta y que es una forma de mostrar la situación en la que se encuentra el país.

“El gobierno tiende a ocultar cosas como el desabastecimiento y a minimizar la responsabilidad que tienen en la crisis, cuando son los principales responsables de eliminar el desabastecimiento y de ellos depende que se realicen reformas en el sector agrícola”, puntualizó.

“Si el gobierno no quiere hacer reformas, la situación se tornará más complicada y eso, aunque no les guste, los ciudadanos lo vamos a contar en las redes”, añadió.

Los usuarios de las redes han respondido con entusiasmo al reto y algunos lo utilizan para alertar cuando encuentran algún producto.

“Recién me doy cuenta que hay una nueva etiqueta #trendingtopic llamada #LaColaChallenge, pero todas las colas que veo son pa’l huevo. Quisiera ver #LaColaChallenge pa’ comprar res, jamón, queso, pescado, pero pa’ colmo, lo único que el cubano puede comprar es pollo” (sic), escribió en Twitter un usuario identificado como Jaco.

“3ra y 38: perritos y picadillo. Adentro, la tienda está vacía. Solo está operando la parte de la carnicería”, escribió otro usuario identificado como @cubanocomun.

La isla vive momentos especialmente difíciles tras la crisis en Venezuela, el principal socio comercial cubano que además subsidia buena parte del petróleo que envía a la isla. Las filas se han vuelto cada vez más comunes para comprar productos básicos, desde artículos de aseo hasta alimentos.

Según datos oficiales, Cuba debe a los proveedores de alimentos que importa más de $1,500 millones, a lo que se suma una abultada deuda externa renegociada y la parálisis del aparato productivo en manos del Estado. La isla importa el 80 por ciento de lo que consume.

El propio gobernante Miguel Díaz-Canel reconoció recientemente la escasez de alimentos, pero la achacó a “la persecución” de Estados Unidos.

“Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles. Hemos tenido problemas de abastecimiento, de financiamiento y otras limitaciones producidas por las nuevas medidas de Estados Unidos, la persecución financiera y el recrudecimiento del bloqueo”, dijo Díaz-Canel el miércoles en la provincia de Granma, en el oriente de Cuba.

Un reportaje que este diario realizó conjuntamente con 14ymedio reveló que la isla se apresta a racionalizar más la distribución de alimentos, imponiendo cuotas en productos que anteriormente se vendían sin limitaciones, como salchichas, arroz, pollo, chícharos, frijoles y aceite, entre otros alimentos.

Para Rodríguez, el uso de la etiqueta también le permite “medir el poder de las redes sociales como plataforma para que la ciudadanía en Cuba tenga voz”.

“Ya algunos usuarios de Twitter se han ido sumando y creo que, aunque esa red no es la preferida de los cubanos, se nota un aumento en el uso de las redes sociales, sobre todo desde que inició el servicio de internet vía telefonía móvil”, agregó.

En diciembre pasado los cubanos tuvieron por primera vez la posibilidad de navegar en internet a través de sus teléfonos móviles. El monopolio estatal de telecomunicaciones, Etecsa, habilitó el servicio de navegación en 3G a precios prohibitivos para la mayoría de los cubanos. Un gigabyte de internet cuesta 10 CUC, la tercera parte del salario medio, según cifras del gobierno.

Para Rodríguez, sus compatriotas deberían utilizar más Twitter, porque allí están los funcionarios públicos. “Aunque no respondan o bloqueen usuarios, al menos leen lo que tiene que decirle la ciudadanía para la que ellos trabajan”, añadió.

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