Cuba

‘La economía cubana está viva’, dice ministro. Los expertos no están de acuerdo

En medio de una crisis de desabastecimiento de productos de primera necesidad, el ministro de Economía de Cuba, Alejandro Gil Fernández, compareció en la televisión nacional el lunes asegurando que el país no regresaría a los difíciles años del llamado Período Especial y que la economía cubana aún crecerá este año.

Pero pocos expertos opinan igual.

Elías Amor, economista cubano residente en España fue categórico al afirmar que no solo la economía de la isla no crecerá este año sino que se espera una recesión —un crecimiento económico negativo que se extiende por varios períodos— a partir de septiembre.

“El ministro cita como ejemplos del éxito de su política el incremento en la producción de huevos y carne de cerdo. Esto da una idea bastante real de la situación lamentable de la economía cubana en manos del castrismo. ¿En qué país del mundo un ministro tiene que explicar cuántos huevos o carne se produce?”, dijo Amor.

“Los motores de la economía cubana que han sido el turismo, el petróleo de Venezuela y las remesas están cayendo en picado sin que se den soluciones eficaces desde el punto de vista jurídico y organizativo”, agregó.

El ministro de Economía justificó una vez más los problemas económicos del país con la reciente activación del Título III de la Ley Helms-Burton y la política de presión de la Administración del presidente Donald Trump con respecto a Cuba. Gil Fernández dijo que la economía cubana “pequeña y asediada” muestra signos de vitalidad.


Por el contrario, Elías Amor dice que después de 60 años con el embargo, este no puede ser el sambenito al hablar de todos los problemas de la economía nacional. “Cuba puede comerciar y recibir inversiones procedentes de más de 200 países del mundo. Lo ha hecho, y lo podrá seguir haciendo en el futuro. No hay ninguna guerra económica contra la isla. Tan solo una diferencia entre dos países que se podría haber resuelto hace décadas si el régimen castrista hubiera hecho la menor intención”, opinó.

Amor cree que los efectos de las recientes medidas de la Administración Trump restringiendo las remesas y activando el Título III de la Ley Helms-Burton para forzar a la isla a retirar su apoyo a [Nicolás] Maduro aún están por sentirse en la economía cubana. “Eso es algo que vendrá, por lo que cabe esperar un empeoramiento de la situación”, dijo.

Otro elemento que resaltó el ministro de Economía en su intervención fue la necesidad de sustituir importaciones. Según el dirigente, por cada dólar de ganancia en el turismo, uno de los sectores más dinámicos de la economía de la isla, se gastan 0,60 centavos en importaciones. Como potencialidades, el ministro destacó que Cuba cuenta con casi 80,000 habitaciones hoteleras y se siguen construyendo hoteles.


Sin embargo, el economista Omar Everleny Pérez Villanueva dijo una reciente entrevista con el Nuevo Herald que la construcción de más habitaciones no se revierte en una dinámica mayor de la economía. “Los hoteles han estado ocupados en un 38 por ciento. ¿Para qué seguir construyendo más si lo que se necesita es atraer turismo?”, se preguntó.

Pérez Villanueva, ex director del estatal Centro de Estudios de la Economía Cubana y uno de los expertos más reconocidos sobre economía de la isla coincidió con el ministro Gil Fernández en que la dualidad monetaria constituye uno de los principales problemas del país. “Las autoridades llevan más de una década hablando sobre eliminar la dualidad monetaria, sin embargo, hasta ahora no se han dado pasos concretos”, lamentó.

El economista cree que la principal dificultad del país es el peso de la burocracia estatal para la toma de decisiones. “Lo que deben hacer es soltar a la gente. Aprovechar las reservas productivas que tiene el país. Dar más libertad al cuentapropismo, soltar las amarras de la pequeña y mediana empresa”, dijo.

Entre los principales retos que tiene Cuba está el incrementar las producciones agrícolas. Cuba importa cerca de $2,000 millones al año en alimentos y tiene una deuda con los proveedores superior a los $1,500 millones, según cifras estatales. A pesar de la entrega de tierras en usufructo por parte del Estado, la existencia de monopolios como Acopio, la empresa estatal que le compra a los campesinos los productos cultivados y centraliza la comercialización de los productos agrícolas, ralentizan el desarrollo del campo, opinó Pérez Villanueva.


“En el país tenemos también un flujo de dinero —más de $2,300 millones según The Havana Consulting Group— que se escapa todos los años para hacer compras a Panamá, a Rusia o a Miami. ¿Por qué no se le da a los cubanos la oportunidad de comprar esos mismos productos sin aranceles en la Zona de Desarrollo de Mariel?”, cuestionó. Pérez Villanueva considera que se debe romper con el monopolio importador de un puñado de empresas estatales para que las pequeñas y medianas empresas privadas puedan comerciar libremente.

“Nos dicen: se necesita aumentar los incentivos para que las personas trabajen más y se aumente la producción, pero como no tenemos mayor producción no podemos aumentar los salarios. Es como la serpiente que se muerde la cola”, dijo.

“¿Cuántos proyectos aún requieren autorizaciones para instalarse en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel?”, se preguntó el economista.

Cuba necesita más de $2,500 millones anuales para apuntalar su maltrecha economía y tener un ritmo de crecimiento del 5 al 7 por ciento de su producto interno bruto para que los cubanos puedan sentir una mejoría en sus condiciones de vida, según cifras oficiales.

“Se sigue apostando por un modelo de economía centralizada que ha demostrado en décadas que no funciona. Es una decisión política realizar el cambio”, dijo Pérez Villanueva.

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