Cuba

Un trabajador de Cuba es despedido por publicar una foto de su almuerzo

Empleado fue despedido por publicar una foto de su almuerzo en Cuba

El trabajador, que en dos días cumple 27 años, publicó la resolución de la empresa donde explican las causas de su despido y una sanción de cuatro años sin poder regresar a la compañía, un monopolio que controla las telecomunicaciones en la isla.
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El trabajador, que en dos días cumple 27 años, publicó la resolución de la empresa donde explican las causas de su despido y una sanción de cuatro años sin poder regresar a la compañía, un monopolio que controla las telecomunicaciones en la isla.

Dennis Reyes Gómez fue expulsado este jueves de su puesto de trabajo en la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) por publicar una fotografía de su almuerzo con un comentario crítico sobre la empresa.

El trabajador, que en dos días cumple 27 años, publicó la resolución de la empresa donde explican las causas de su despido y una sanción de cuatro años sin poder regresar a la compañía, un monopolio estatal que controla las telecomunicaciones en la isla.

“Por este ‘documento’ lleno de mentiras, patrañas, calumnias y palabras sin sentido se me comunica la sanción que se me aplica en mi centro laboral, que es la separación definitiva del mismo, violando claramente mi derecho a la libertad de expresión y poniendo por su parte en práctica el sucio elemento de la represión”, escribió Reyes Gómez en Facebook.

El 5 de septiembre Reyes Gómez publicó la polémica foto acompañada por un breve texto donde ironizaba sobre las similitudes entre Cuba y la desaparecida Unión Soviética.

“Trabajo desde las 8:00 a.m. hasta las 5:30 p.m. de lunes a viernes y esto es lo único de ‘alimento’ que recibimos todos los días, a veces mal y otras peores. ¿Que dónde trabajo? En Chernobyl...ahh no en Etecsa”, escribió.

Según el documento compartido por el joven, la empresa lo acusa de “abandonar sus obligaciones laborales” y publicar “una foto del almuerzo que se estaba repartiendo ese día”. Etecsa detalla que se trataba de arroz, albóndigas, sopa, pan y refresco.

La empresa afirmó que el comentario del trabajador agredía directamente su “imagen” y “prestigio”, además de no tener en cuenta la “dedicación” de los trabajadores y directivos para ofrecer los servicios en medio de “las condiciones adversas creadas por los enemigos de la Revolución”.

Los directivos de Etecsa también detallaron todos los comentarios respondidos por Reyes Gómez y aseguran en la resolución de despido que el trabajador avaló los comentarios con “duros criterios difamatorios” contra el monopolio.

Etecsa basa su despido en el Acta de Responsabilidad y Obligaciones para el Uso de las Tecnologías de la Información, una herramienta estatal para evitar comentarios críticos y obligar a los trabajadores a ser portavoces de la política del Partido Comunista.

Reyes Gómez tiene la posibilidad de apelar la decisión. El joven acusó a los dirigentes de la División de Proyectos y Ejecución de Obras de Etecsa de “incapacidad y ineficencia para dirigir y representar a sus trabajadores”.

“Su forma de responder solo demuestra que son unos descarados y oportunistas que solo viven del cargo y lo que el mismo les proporciona”, agregó.

La vigilancia del gobierno cubano y sus funcionarios sobre las redes sociales no es nueva. En noviembre de 2016 un trabajador del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana denunció que fue despedido por ironizar sobre Fidel Castro en Facebook.

Leamsy Requejo Lorite y su familia pagaron caro una publicación del joven en la red social donde aseguraba que Castro había muerto sin pagarle miles de pesos por su trabajo.

“Me siento tan triste pero tan triste que falleció una persona que era la que me pagaba mi salario mensual desde que trabajo”, publicó Requejo en su Facebook. “Se fue y no me pagó lo que debía. Se fue debiéndome miles de pesos”, agregó.

Requejo Lorite fue expulsado de su trabajo y las autoridades se aseguraron de que no fuera empleado en ninguna otra empresa estatal. Incluso su madre, Bárbara Lorite, fue obligada a dimitir de sus funciones en el Museo Nacional de Bellas Artes por no repudiar a su hijo.

“Después que se hizo viral la publicación de mi hijo hicieron una reunión en el Museo y me dieron a entender que yo tenía que sacarlo de mi casa porque él no era revolucionario. Yo les dije que estaban muy equivocados, que ese era mi hijo y no lo negaría”, contó recientemente Lorite.

“Después de eso mi vida cambió. Me vigilaban constantemente y me quitaron los cargos que tenía en el Museo. Me presionaron constantemente hasta que tuve que pedir la renuncia”, agregó.

Leamsy Requejo Lorite tuvo que abandonar el país por la persecución de las autoridades, explicó su madre. Actualmente espera defender su caso de asilo político en Estados Unidos.

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