Cuba

Prohías, Madonna, Castro y los espías siniestros que más han hecho reír al mundo

Hace unos años, cuando Madonna usó un traje de chaqueta y pantalón blanco para los Oscar y en la misma noche se cambió para un modelo igual en negro, con un sombrero que le daba un aire misterioso, los memes de burlas no se hicieron esperar.

Junto a la imagen de Madonna pusieron al espía vestido de blanco y en la otra casilla a su archienemigo vestido de negro, los personajes de Spy vs Spy, que el caricaturista cubano Antonio Prohías creó en 1960 para Mad, la revista satírica contemporánea más importante de Estados Unidos.

Que los espías de Prohías sean efectivos para burlarse de Madonna, un ícono pop, no es solo prueba de lo arraigados que están esos personajes en la cultura estadounidense, al punto que protagonizan videojuegos y dibujos animados. Es también otra señal del triunfo de un cubano exiliado que se hizo universal.

Prohías llegó a Nueva York en mayo del 1960 con cinco pesos en el bolsillo, empujado porque en Cuba se le cerraron todas las puertas después que Castro lo acusó de agente de la CIA.

“La dulce venganza ha sido la de volver la acusación de espía que Fidel me hizo en una empresa para hacer dinero”, dijo Prohías en una entrevista con el Herald en diciembre del 1983. “Uno de estos días voy a hacer un letrero que diga: ‘Gracias, Fidel’”.

Centenario de Prohías

A 100 años de su nacimiento, este 17 de enero, Prohías (Cienfuegos, 1921-Miami, 1998) sigue haciendo reír con sus espías nacidos durante la Guerra Fría, que se molían a porrazos con cualquier arma sofisticada que se le ocurriera al humor siniestro de su creador. Siempre con el cuidado de que ninguno le ganara al otro, porque ese era uno de los límites que le puso la dirección de Mad al caricaturista, según cuenta su hija Marta Pizarro, que lo acompañó en la primera incursión a la revista para servirle de intérprete porque Prohías no hablaba inglés.

Fue el 12 de julio de 1960, y Marta no lo olvida porque era su cumpleaños, dijo en entrevista con el Nuevo Herald.

“Eran unos locos, la gente más increíble que he conocido. Abrían la puerta y cantaban una ópera”, recordó Pizarro del ambiente creativo que había en Mad.

Los personajes de la tira cómica “Spy vs Spy”, creados por Prohías, son también protagonistas de videojuegos y dibujos animados.
Los personajes de la tira cómica “Spy vs Spy”, creados por Prohías, son también protagonistas de videojuegos y dibujos animados. Héctor Gabino El Nuevo Herald

Todo lo que necesitó la dirección de la revista para comprobar que esas caricaturas que el cubano les trataba de vender eran de él fue ver cómo tomaba el lápiz para dibujar. Por suerte, el director de arte, John Putnam, hablaba español, lo que facilitó la comunicación con Prohías, que sabiamente había hecho mudos a sus espías.

El caricaturista salió de allí con un cheque por $800 y un contrato por un año, lo que tiene que haber sido mucho en ese entonces, sobre todo porque Prohías mantenía a su esposa y sus dos hijos mayores, Marta y Antonio, trabajando en una fábrica y vendiendo alguna que otra caricatura a publicaciones hispanas.

El espía blanco y el negro de Spy vs Spy.
El espía blanco y el negro de Spy vs Spy.

Y ‘Mussolini’ entró en La Habana

Pizarro cuenta que uno de los fuertes de su padre era la intuición, que le sirvió para crear el Hombre Siniestro y la Mujer Siniestra, que le dieron fama antes del 1959 en publicaciones como El Mundo, Bohemia y Zig-Zag, y que pegaron tanto porque manifestaban el sentir de los cubanos.

Esa misma cualidad fue la que lo llevó a calar a Castro, cuando en los primeros días del 1959 lo vio entrar en La Habana con su séquito de barbudos.

“¡Qué malo está esto! ¡Mussolini entrando en Roma!”, dicen que exclamó al ver a Castro de pasada en televisión.

Acostumbrado a retar a la autoridad desde que en la escuela se metía en problemas con los sacerdotes maristas por dibujar en clases, Prohías había hecho una carrera reflejando con ojo crítico a los gobiernos de turno antes del 1959.

Una de sus caricaturas en esa línea, recordó Pizarro, criticaba la corrupción. Un ministro había sido expulsado por ladrón y Prohías dibujó una habitación vacía y escribió: “Podías haber dejado los clavos”.

Prohías era muy intuitivo y sabía captar lo que le preocupaba al cubano.
Prohías era muy intuitivo y sabía captar lo que le preocupaba al cubano. Hector Gabino El Nuevo Herald

Con el mismo olfato que le indicaba lo que la gente quería, Prohías creó un nuevo personaje, Tovarich, que debutó en Prensa Libre en 1959. Llevaba sombrero ruso y tenía como fondo el Kremlin en muchas ocasiones, pero en realidad se refería a Cuba, donde ya empezaba a escasear la comida y a sobrar la censura.

Sin embargo, la caricatura que más molestó a Castro fue la de una calavera sentada frente a un plato vacío, que intentaba usar como tenedor y cuchillo una hoz y un martillo. Verla es como si se oyera a la gente —de ayer y de hoy— decir en la calle que “con la ideología no se come”. Y esa es la relevancia de Prohías.

“Es un visionario en términos políticos. Fue uno de los primeros que denunció la censura política de Castro”, dijo el periodista José Antonio Evora, un estudioso del humor en la isla, que escribió un libro sobre otro grande de la caricatura, Juan David.

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El artista perseguido

Lo que vino después para Prohías fue censura y persecución. Cuando salía de su casa, un hombre lo vigilaba en la esquina y otro con pistola al cinto hacía sentir su presencia cerca de su oficina, contó el caricaturista en la entrevista con el Herald en los 1980.

Como los periodistas independientes en la Cuba de hoy, vio coartada su libertad de movimientos. Era entonces el presidente de la Asociación de Caricaturistas del país y había ganado varios premios Juan Gualberto Gómez –distinción para periodistas y caricaturistas–, pero de nada le serviría. Ya estaba marcado por un largo discurso de Castro, que al atacarlo lanzaba además una advertencia para los otros humoristas que no se plegaran.

Tuvo que renunciar al periódico El Mundo, en el que había empezado a trabajar desde los años 1940 y del que era caricaturista oficial. Atrás quedaban también las portadas que había hecho para Bohemia, y el Hombre Siniestro, que nació cuando alguien inventó una mentira.

Una de las portadas de la revista Bohemia, diseñada por Prohías.
Una de las portadas de la revista Bohemia, diseñada por Prohías.

Después del ataque al cuartel Moncada en 1953, había una “histeria colectiva”, contó Prohías al Herald en la mencionada entrevista. Alguien que le gustaba contar chismes dijo que la insurgencia contra el gobierno de Batista había volado el puente de la calle 23, que da paso al vecindario de Miramar.

Para allá fue Prohías en su labor de periodista, y cuando llegó, el puente estaba intacto. De ahí salió para su casa y se sentó a dibujar la primera tira del Hombre Siniestro. Sin textos, con rasgos estilizados y sombrero, había nacido el personaje que lo haría inolvidable para varias generaciones de cubanos, aunque Prohías andara en el invierno de Nueva York y en el calor de Miami.

¿A quién no le han dicho alguna vez en broma: “Estás hoy como el Hombre Siniestro’”.. o la Mujer Siniestra?

“Con un dibujo de vanguardia, muy sucinto, que fue puliendo y dejando lo que sobraba para ir directo al grano”, dijo el crítico de cine y cultura Alejandro Ríos, Prohías triunfaría en Estados Unidos.

En la heterogeneidad del humor cubano, Prohías destacó por su singularidad, y eso fue lo que notaron los editores de Mad, dijo Evora.

Prohías se retiró en el año 1987 y vino para Miami a vivir con su familia. Aquí había nacido su hija menor, Susana, y viven todavía hoy Marta y Antonio.

Pasó sus últimos años pegado a un radio de antena. “Era muy casa sola”, dijo Marta Pizarro, lo que sugiere que era un hombre independiente y a ratos solitario.

Como sus personajes, Prohías prefería actuar en vez de hablar. Una de sus mejores anécdotas es la del efecto que tuvo en él el primer premio Juan Gualberto Gómez, que recibió cuando tenía 24 años. Estaba tan orgulloso, que solo miraba el premio enmarcado, contó también al Herald.

“Qué inteligente soy”, decía, pero estaba paralizado. No dibujaba. Al cabo de los días se dio cuenta que lo mejor estaba por venir, y que lo que tenía que hacer era dibujar. Ese fue su legado.

Murió a los 77 años en Miami y está enterrado en Caballero Rivero Woodlawn North Park.

Después de tantas décadas de peleas, hasta ahora los espías no han logrado destruirse, y Spy vs Spy tendrá al fin una versión cinematográfica, que planea la Warner Bros.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2021, 10:00 a. m. with the headline "Prohías, Madonna, Castro y los espías siniestros que más han hecho reír al mundo."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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