Cuba

Desde París artistas cubanos hacen un llamado a los artistas en Cuba a separarse del gobierno

Artistas cubanos en París han hecho un llamamiento a los artistas en Cuba a distanciarse del estado.

“Si eres artista plástico no participes en exposiciones en galerías, museos y espacios gubernamentales en Cuba. Si eres músico, actor o bailarín independiente, no participes espectáculos en el escenario institucional del Estado. Si eres artista del cine, la televisión y la radio, no participes en ningún programa, producción, serie o filme estatal. Si eres escritor, no participes en ninguna publicación oficial”, dice el llamado del cual se han hecho eco, dentro y fuera de Cuba, artistas y escritores cubanos y extranjeros, dijeron los artistas cubanos del Atelier Morales (integrado por los arquitectos Juan Luis Morales y Teresa Ayuso).

“No es necesario firmar nada, ni pulsar ‘Me gusta’ en redes sociales, ni dialogar con nadie. Se trata de un acto de pura conciencia en que cada cual asume su responsabilidad”, explica Juan Luis Morales. “Nosotros [el Atelier] no somos los representantes de esta convocatoria”.

En realidad, el llamamiento pide que cada cual decida desde su propia responsabilidad y libertad individual, sin rendir cuentas a nadie, si debe o no hacerle el juego al régimen cubano. Si debe o no participar en los espacios estatales, desde los que el propio gobierno reprime y censura.

Cartel de Pedro Vizcaíno ‘Todos Estrellas’ para el Juego de pelotas contra la censura de los artistas contestatarios en 1989.
Cartel de Pedro Vizcaíno ‘Todos Estrellas’ para el Juego de pelotas contra la censura de los artistas contestatarios en 1989. Cortesía/William Navarrete

Haciendo un breve recuento de las múltiples acciones en las que los artistas de la isla se han opuesto en las tres últimas décadas al Ministerio de Cultura, cabe recordar aquellos movimientos, asfixiados también en su momento, como Arte Calle, el Grupo Paideia (con aires de glásnost) y el Proyecto Castillo de la Fuerza, a fines de los 1980 y, su colofón ante la censura: el juego de pelota (Playball), surgido en casa de Abdel Hernández, en el que participaron los artistas censurados. La mayoría de estos emigró entonces y, con el tiempo, muchos, exiliados o no, regresaron, engrosando la lista del llamado “exilio de terciopelo”, término para referirse a quienes aceptaban regresar al país en el que no se había producido cambio con respecto a los motivos de su salida.

Otros, como Sandra Ceballos, crearon contra vientos y mareas, sin reconocimiento oficial, un espacio independiente en su propia casa, como fue El Aglutinador (1994), para exhibir el trabajo de artistas vetados.

Desde entonces, muchas cosas han cambiado, y entre ellas, la posibilidad de salir y regresar al país, y para los que emigran, de conservar sus propiedades en Cuba, e incluso, “repatriarse” (para quienes emigraron desde hace décadas). Las condiciones son también, como las razones que combate la “Huelga de Arte”, un laberinto abigarrado de condiciones que cada cual asume o no desde su libre albedrío y responsabilidad.

Hubo también la “Guerrita de los Emails” (2007), cuando el Estado recicló en un programa televisivo a un detestado censor de los 1970, al que incluso figuras prominentes de la “intelectualidad” oficial (el entrecomillado no es una errata) criticaron. Y también otros proyectos contestatarios independientes como los espacios de debate y muestras cinematográficas creadas por Estados de SATS de Antonio Rodiles, o el Movimiento de Artivismo de Tania Bruguera, y el Estudio Independiente de Gorki Águila.

En épocas recientes tres movimientos opuestos a la censura del Estado y su Ministerio de Cultura preceden y aúpan la “Huelga de Arte”.

Bienal de Arte 00 de La Habana, mayo de 2018.
Bienal de Arte 00 de La Habana, mayo de 2018. Cortesía/William Navarrete

El primero de ellos, la Bienal 00 de La Habana (mayo de 2018), creada por el artista Luis Manuel Otero Alcántara y la curadora Yanelys Núñez Leyva, al margen de la Bienal oficial pospuesta por los daños ocasionados por el huracán Irma, con el objetivo de exponer fuera del circuito oficial, en talleres y espacios privados, sin influencia del Estado.

El segundo, la oposición al Decreto 349 (2018), una especie de “ley mordaza” contra los creadores independientes, y un intento de “aumentar el control y reservar el monopolio ideológico del Estado cubano sobre todo tipo de actividad cultural”, según expone Ernesto Hernández Busto en Letras Libres. De este modo, toda actividad artística debe ser autorizada por el Ministerio de Cultura o la institución que lo represente, y pasar por los filtros de la censura que son los mismos desde aquellas famosas palabras a los intelectuales “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada” (1961) y que pusieron fin a la polémica en torno a la película PM de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante.

¿Habrán sobrevivido a este Decreto 349 los espacios de exposiciones y venta de arte de Kcho, Carlos Garaicoa o Jorge Perugorría? ¿O también necesitan el beneplácito del Ministerio de Cultura?

La censura, practicada a lo largo de la Historia de manera más o menos velada por muchos Estados totalitarios del mundo, en el caso del cubano alcanza su paroxismo al quedar reflejada en una publicación oficial y no velada, mediante un Decreto constitucional. ¿Torpeza o desconocimiento de este propio Estado que ya ni siquiera sabe hacer uso de “las buenas y sutiles maneras” del arte de censurar?

Por último, el Movimiento San Isidro, que reunió en Damas N° 955, Habana Vieja, a un grupo de artistas y escritores contestatarios, en la casa de uno de los participantes y que ya había servido de taller durante la Bienal 00. Los manifestantes exigían la libertad del rapero Denis Solís y seis de ellos se declararon en huelga de hambre, hasta que fueron desalojados por la policía el 20 de noviembre pasado, seguido de una nueva manifestación de unos 500 artistas e intelectuales, frente al Ministerio de Cultura.

Desde este contexto surge el llamamiento a la “Huelga de Arte”, compartido desde sus inicios en París, por la actriz Lynn Cruz, la académica María Antonia Cabrera Arús, el diseñador Alexander Pozo, la activista Salomé García, en un momento en que integrantes del Movimiento San Isidro han entregado a la Asamblea Nacional un recurso para revocar a Alpidio Alonso Grau, actual ministro de Cultura. Y se han incorporado a la iniciativa Sandra Ceballos, Amaury Pacheco, Solvey Fong, Camila Lebrón, Luis Manuel Otero Alcántara, entre muchos artistas, curadores y escritores más.

Para entender el compromiso individual que cada artista asumiría, es necesario saber que en Cuba un pintor no recibe un salario fijo de ningún Ministerio, ni tampoco un escritor o cantante. No exponer en los espacios gubernamentales no significa no vender su obra, ni quedarse sin salario. Como explica el Atelier Morales al margen del llamamiento a la “Huelga de Arte”, “comprar, exponer, promover arte en Cuba sí, pero no en los museos, ferias, galerías y otros espacios del Estado”.

La convocatoria ha sido extendida a coleccionistas, galerías e instituciones internacionales, para que, en lo adelante, apoyen a los artistas fuera de los canales oficiales y su monopolio del arte en la Isla. La huelga tomará fin el día en que respeten sin condiciones ni censura, sin difamaciones, acosos o arrestos arbitrarios, a los artistas y espacios independientes en toda la Isla.

William Navarrete es escritor cubano residente en París.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2021, 5:47 p. m. with the headline "Desde París artistas cubanos hacen un llamado a los artistas en Cuba a separarse del gobierno."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA