Cuba

Raúl Castro renunciaría al Partido Comunista. ¿Está Cuba al borde de un cambio?

AP

Por primera vez en más de cinco décadas, se espera que un líder sin el apellido Castro tome el timón del partido gobernante de Cuba, mientras las autoridades intentan llevar a cabo un cambio de liderazgo generacional en medio de una aplastante crisis económica.

Se espera que Raúl Castro deje de ser el primer secretario general del Partido Comunista, considerado el cargo político más poderoso de la isla, durante el Octavo Congreso de la organización, que está previsto que comience el viernes.

La transición se produce en el momento más difícil de Cuba en años. La isla está sumida en su peor contracción económica desde el colapso de la Unión Soviética. Las dolorosas reformas económicas han disparado la inflación. Las largas filas para conseguir alimentos han vuelto a ser habituales. Las sanciones de la era de Trump han reducido el acceso a líneas vitales de la economía, como las remesas. Y un movimiento social incipiente pero cada vez más vocal está canalizando la creciente frustración.

Aunque se anuncia como el “Congreso de la Continuidad”, el Partido Comunista se verá presionado para acelerar el ritmo de las reformas económicas iniciadas hace una década.

“No se trata solo de poner a una persona más joven en ese puesto, sino de cambiar fundamentalmente el sistema. Y hay presión para hacerlo por parte de algunas facciones, pero también hay mucha resistencia”, dijo Michael Shifter, presidente del Inter-American Dialogue, un centro de estudios con sede en Washington. “Va a ser un Congreso extremadamente interesante porque se produce en el contexto de la peor situación económica de los últimos 30 años”.

Las largas filas para comprar alimentos se han convertido en algo habitual en Cuba, ya que la economía de la isla se ha deteriorado hasta alcanzar su peor momento en casi 30 años, con una caída del 11% en 2020, la mayor desde 1993. El Congreso del Partido Comunista de esta semana se verá presionado para abrir la economía a una mayor inversión privada, entre otras medidas.
Las largas filas para comprar alimentos se han convertido en algo habitual en Cuba, ya que la economía de la isla se ha deteriorado hasta alcanzar su peor momento en casi 30 años, con una caída del 11% en 2020, la mayor desde 1993. El Congreso del Partido Comunista de esta semana se verá presionado para abrir la economía a una mayor inversión privada, entre otras medidas. YAMIL LAGE AFP via Getty Images

La agenda oficial del Partido Comunista para el congreso incluye tres puntos clave: El reemplazo de Castro, que podría implicar un cambio de guardia más amplio entre los altos mandos después de que el propio Castro dijera en el congreso de 2016 que los líderes de Cuba eran “demasiado viejos” y que sus mandatos debían ser limitados; una revisión de las políticas económicas y los objetivos anunciados en el congreso de 2011, y un análisis del trabajo político del partido.

El congreso del partido de 2011 fue considerado un acontecimiento histórico con el anuncio de más de 300 reformas económicas, incluyendo medidas para fomentar más la iniciativa privada y ampliar la propiedad privada. Las reformas se consideraron la mayor sacudida a la economía socialista estatal de la isla en décadas.

Pero una década más tarde, muchas de las ideas introducidas apenas se están poniendo en marcha.

En enero, el gobierno suprimió el confuso sistema de doble moneda, eliminando una moneda dura artificial llamada CUC, o peso convertible cubano, y fijó el tipo de cambio oficial en 24 pesos por dólar, una devaluación del 2,400%. Los cambios desencadenaron un repunte de la inflación, con un aumento de algunos precios de hasta el 500%, por ejemplo, en el caso de la electricidad.

Los sueldos de los empleados del Estado y de los pensionistas y el salario mínimo se aumentaron para compensar los cambios, pero el precio de los alimentos, las medicinas y otros bienes aumentó a un ritmo mucho mayor. Y el salario de una parte de la mano de obra y de la economía informal no ha aumentado.

En esta foto de 2013 un cubano muestra pesos cubanos en una mano y pesos convertibles en la otra. El gobierno comenzó a eliminar el sistema de doble moneda en enero.
En esta foto de 2013 un cubano muestra pesos cubanos en una mano y pesos convertibles en la otra. El gobierno comenzó a eliminar el sistema de doble moneda en enero. YAMIL LAGE/AFP TNS

Hay muchos deseos entre los observadores de Cuba de que este congreso sea menos una muestra ritual de apoyo a los principios de la revolución y más un debate sobre la necesidad de reformas, quizás incluso con un enfoque más pragmático dadas las circunstancias, dijo Gregory Biniowsky, un abogado y consultor canadiense que ha vivido en Cuba durante tres décadas.

Pero no hay que esperar ningún cambio radical, dijo.

“Pudiera ser un cambio de juego”, dijo Biniowsky. “No va a ser de la noche a la mañana, pero va a ser un cambio importante, un cambio fundamental, pero no ocurrirá de un día para otro”.

Dijo que las expectativas en la calle en diferentes grupos, desde los funcionarios del gobierno hasta los cubanos que creen en el sistema socialista pero quieren un cambio para mejorar la economía, es que el cambio de liderazgo generacional puede fortalecer el país y reducir el riesgo de colapso.

Pero también dijo que la frustración está en el nivel más alto que jamás haya visto, especialmente entre las generaciones más jóvenes que en gran medida solo han conocido la vida en Cuba después de la Unión Soviética. Son más de la mitad de la población de la isla, de unos 11 millones de habitantes, y no prestarán mucha atención a los anuncios del Congreso a menos que tengan un efecto directo en su vida cotidiana.

“El joven descontento de la calle dirá: ‘Oh, son todos iguales, el congreso o el cambio de liderazgo no supondrán ninguna diferencia’ ”, dijo Biniowsky. “Pero si hablas con algunas personas del gobierno que quieren un cambio, sin colapsar, creo que hay una expectativa abierta de que una nueva composición dentro del Politburó lo introduzca”.

El Partido Comunista de Cuba, fundado en 1965, es el único partido permitido en la isla, y ha estado tratando de diversificar sus filas, incorporando a gente más joven, más mujeres y minorías, en un intento de seguir siendo relevante. Según los medios de comunicación estatales, la edad promedio del personal profesional de la organización es ahora de 42.5 años y más de la mitad de los cuadros del partido son mujeres. Sin embargo, los dos primeros puestos la primera y la segunda secretaría están ocupados por Castro, de 89 años, y José Ramón Machado Ventura, de 90.

“Este será el Congreso de la Continuidad”, anunciaba la convocatoria oficial del evento, “expresada en la transición gradual y ordenada de las principales responsabilidades del país a las nuevas generaciones”.

Delegados de toda Cuba se reunirán en La Habana del 16 al 19 de abril en el Congreso del Partido Comunista para hacer balance de la economía y fijar los objetivos de la próxima década. El congreso se celebra cada cinco años.
Delegados de toda Cuba se reunirán en La Habana del 16 al 19 de abril en el Congreso del Partido Comunista para hacer balance de la economía y fijar los objetivos de la próxima década. El congreso se celebra cada cinco años. Ismael Francisco AP

Muchos cubanos no son optimistas en cuanto a que un líder más joven como el actual presidente Miguel Díaz-Canel, del que se espera que se convierta en el nuevo jefe del partido, traiga muchos cambios.

Eloy Calunga, un joven de 30 años de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande de la isla, dijo que el congreso no está en contacto con lo que siente la mayoría del país. Acusó a los dirigentes cubanos de dar la espalda al pueblo y de trabajar solo para crear riqueza para sí mismos.

“No hay medicinas, no hay comida. Hay abusos diarios por parte de la policía en todas partes”, dijo. “A principios de año podía almorzar por 10 pesos y ahora necesito 50 o más. La mayoría de los productos están fuera del alcance de la mayoría de los cubanos sin acceso a los dólares”.

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Muchos estarán atentos para ver si Díaz-Canel, el presidente civil de 60 años que Castro eligió hace tres años para sucederle, comienza a trazar su propio camino como jefe del partido, sin miembros de la vieja guardia gobernando por encima de él. Un tecnócrata leal, se ha mantenido cerca de los principios socialistas fundamentales de la revolución, utilizando con frecuencia el hashtag #SomosContinuidad en sus declaraciones en las redes sociales.

Para Alejandro Gómez, diseñador gráfico de La Habana, el legado castrista seguirá teniendo una fuerte influencia en el gobierno incluso con los dos hermanos fuera.

“Hay un mecanismo bien estructurado que permite a la familia Castro seguir gobernando el país”, dijo. Para él, el congreso es un “espectáculo en el que la clase dirigente se reúne y gasta toneladas de papel en planes surrealistas y lineamientos irrealizables”.

Dijo que su vida se ha deteriorado “muy rápidamente” desde enero, y que le resulta difícil ganarse la vida vendiendo carteles a las empresas.

Incluso si Castro sale de la vida pública, es probable que siga desempeñando un papel destacado en la dirección del partido y en el apoyo a Díaz-Canel en lo que se espera que sea un momento doloroso de reformas necesarias, dicen los expertos. El cónclave del partido, programado del 16 al 19 de abril en La Habana, probablemente arrojará luz sobre cómo y cuánto participará Castro en la transición que se espera que dé a Díaz-Canel más margen de maniobra para influir en la política monetaria y de inversiones. Aunque ya no sea primer secretario, Castro podría mantener un papel como miembro del Buró Político.

Se espera que Miguel Díaz-Canel sea nombrado Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en su congreso de esta semana, después de que el actual jefe Raúl Castro dijera que la dirección de la isla necesita sangre nueva.
Se espera que Miguel Díaz-Canel sea nombrado Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en su congreso de esta semana, después de que el actual jefe Raúl Castro dijera que la dirección de la isla necesita sangre nueva. Ernesto Mastrascusa EFE

Es probable que en el congreso se discutan medidas para controlar la inflación tras una dolorosa reforma monetaria que se aprobó hace una década pero que solo ha empezado a aplicarse recientemente. La reforma monetaria pretende debilitar el peso y hacer más atractivas las exportaciones, entre otros objetivos, pero ha tenido un efecto aplastante sobre el cubano promedio.

“Van a evaluar la economía durante el periodo 2016 a 2020, y no hay nada tan bueno que decir sobre ese tiempo”, dijo el economista Omar Everleny Pérez. “Cuba tuvo un crecimiento muy bajo o una contracción, caída de las exportaciones y una producción agrícola más débil”.

Dijo que el congreso debería anunciar “acciones audaces”, priorizando proyectos que puedan aprobarse de forma realista, como la ampliación del acceso a internet, el uso de nuevos instrumentos financieros para perfeccionar la política monetaria y la inversión en más energías renovables.

Bajo el mandato de Castro, el gobierno comenzó a permitir que la gente comprara y vendiera sus coches y casas por primera vez en décadas, y permitió que hubiera más propiedad extranjera en las empresas locales. Se permitió el acceso a internet y a los teléfonos móviles. Pero la expansión gradual del sector privado cubano se ha visto afectada por la asfixiante burocracia de la isla.

“La revolución ha creado esta enorme burocracia y no funciona para la acción a corto plazo”, dijo Biniowsky. “Así que puedes tener un líder reformista y una lista de grandes iniciativas, pero la burocracia no las dejará pasar”.

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Recientemente, el gobierno anunció una ampliación de las actividades abiertas a la empresa privada, pero mantuvo los sectores más estratégicos y lucrativos del país bajo el poder del Estado, como la sanidad, la educación, los medios de comunicación y la ingeniería.

La nueva lista parece abrir un nuevo e importante espacio para la fabricación. Los cubanos podrán ahora solicitar licencias para abrir fábricas de queso, pintura y juguetes, por ejemplo, aunque el gobierno aún no ha definido el tamaño permitido de tales empresas.

Cuba ha sido capaz de controlar la propagación del coronavirus, pero la caída del turismo redujo una fuente clave de divisas y sumió a la isla en una grave escasez de alimentos.
Cuba ha sido capaz de controlar la propagación del coronavirus, pero la caída del turismo redujo una fuente clave de divisas y sumió a la isla en una grave escasez de alimentos. Ramon Espinosa AP

Y se habla de que Cuba cambiará sus leyes para permitir las “personas jurídicas”, o empresas y corporaciones que pueden vender acciones y ser compradas y vendidas. El sector privado cubano se compone básicamente de cooperativas o licencias en manos de particulares.

Muchos en la isla están ansiosos por una acción más decisiva y las protestas contra el régimen han aumentado en los últimos meses, impulsadas por el creciente acceso a las redes sociales. El movimiento de San Isidro, un grupo de artistas e intelectuales que exigen una mayor libertad de expresión, y el reciente video musical “Patria y Vida”, que se hizo viral por proponer una antítesis del mantra de Fidel “Patria o Muerte”, se suman a la presión sobre Castro y Díaz-Canel para que mejoren la protección de los derechos humanos y se apresuren con reformas que puedan ayudar a poner comida en la mesa para la gran mayoría.

Y aunque por ahora Estados Unidos se mantiene inmóvil en sus políticas hacia Cuba, la administración de Biden podría empezar a hacer algunos movimientos humanitarios si el congreso del partido se compromete a realizar esfuerzos para mejorar la vida de sus ciudadanos, dijo Jorge Duany, director del Instituto de Investigación Cubana de la Florida International University.

“No hay urgencia en la administración de Biden para adoptar medidas decisivas sobre Cuba”, dijo, “porque no es realmente políticamente significativo en este momento”.

El redactor de El Nuevo Herald Mario J. Penton contribuyó a este artículo.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de abril de 2021, 11:23 a. m. with the headline "Raúl Castro renunciaría al Partido Comunista. ¿Está Cuba al borde de un cambio?."

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