Cuba

‘No hay sugar daddies’. Miguel Díaz-Canel enfrenta decisiones difíciles con la salida de Castro

Foto de archivo. El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel (der.) asiste a una sesión parlamentaria junto con Raúl Castro, el 10 de octubre de 2019 en La Habana.
Foto de archivo. El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel (der.) asiste a una sesión parlamentaria junto con Raúl Castro, el 10 de octubre de 2019 en La Habana. Cubavision/AFP vía Getty Images

En los casi tres años que lleva como presidente de Cuba, la imagen pública de Miguel Díaz-Canel ha sido un marcado contraste con los uniformes militares y los trajes bien planchados de sus predecesores, Fidel y Raúl Castro.

Díaz-Canel es fotografiado a menudo con una camisa guayabera y aparece en los actos oficiales tomado de la mano de su esposa. Durante su primer viaje presidencial oficial a Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas, se reunió con representantes de empresas tecnológicas y dedicó tiempo a charlar con los cubanoamericanos que están a favor del involucramiento con la isla comunista.

Este hombre de 60 años –quien nació después de la revolución de 1959– es también un habitual de YouTube y Twitter, en un intento de conectar con la población más joven y cada vez más conectada de la isla.

Pero la vida no ha cambiado para la mayoría de los cubanos con Díaz-Canel.

Aunque ha introducido algunas reformas económicas largamente esperadas, su mandato ha estado marcado por la crisis económica más agobiante de la isla en décadas, agravada por las sanciones de Estados Unidos impuestas por el ex presidente Donald Trump. Las crisis han sido implacables: un avión de pasajeros cubano se estrelló, matando a 112 personas, un tornado azotó a La Habana y la pandemia del coronavirus puso a prueba al sistema de salud de la nación. Las autoridades, mientras tanto, siguen reprimiendo a los críticos que cada vez se hacen oír más, y que han protagonizado varias protestas en La Habana.

Ahora que el Congreso del Partido Comunista de Cuba se prepara para reunirse el viernes, y que Raúl Castro planea retirarse, muchos estarán atentos para ver si Díaz-Canel sale de debajo de la sombra de su predecesor para trazar su propio camino. Díaz-Canel ha estado caminando por una línea muy fina, tratando de llevar a Cuba a algo parecido a una economía del siglo XXI, mientras se aferra al sistema comunista unipartidista que ha gobernado la isla con un control férreo durante más de seis décadas.

Sin embargo, la agitación de los últimos tres años pudiera allanar el camino para una reorganización.

“Le da una base para hacer cambios que no se habrían hecho de forma voluntaria”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba. “Cuba tiende a hacer cambios solo cuando siente que tiene que hacerlo, y luego, una vez que siente que ha pasado el problema, vuelve a retroceder. La administración Díaz-Canel no tiene ese lujo. No hay sugar daddies –es decir, otros países– que acudan en su ayuda”.

La llegada al poder de Díaz-Canel lleva años preparándose.

Fue nombrado vicepresidente del país en 2013. Fue entonces cuando Raúl Castro anunció que dejaría la presidencia en 2018, entregando las riendas a Díaz-Canel, ampliamente considerado como un burócrata leal que ascendió en las filas del Partido Comunista de la isla. Raúl Castro mantuvo su título de primer secretario del partido, un cargo considerado más poderoso que el de presidente. Díaz-Canel está considerado como uno de los principales aspirantes a ese puesto cuando se retire.

Foto de archivo del 28 de octubre de 2020 donde se muestra al líder del gobernante Partido Comunista de Cuba Raúl Castro (centro) saludando junto al presidente cubano Miguel Díaz-Canel (izq.), durante la sesión anual del Parlamento cubano en el Palacio de Convenciones en La Habana.
Foto de archivo del 28 de octubre de 2020 donde se muestra al líder del gobernante Partido Comunista de Cuba Raúl Castro (centro) saludando junto al presidente cubano Miguel Díaz-Canel (izq.), durante la sesión anual del Parlamento cubano en el Palacio de Convenciones en La Habana. ARIEL LEY ACN/AFP vía Getty Images

A pesar de su larga trayectoria en el gobierno cubano, Díaz-Canel no era muy conocido en la escena internacional.

Ingeniero eléctrico de formación, aprovechó su paso por la Unión de Jóvenes Comunistas para convertirse en enlace del partido con Nicaragua en 1987. El nombramiento fue todo un acontecimiento: Díaz-Canel solo tenía veintitantos años y Nicaragua era considerada un importante aliado comunista en América Latina.

De 1994 a 2003, fue jefe regional del partido, primero en la provincia cubana de Villa Clara y luego en Holguín, una región del este de la isla; puestos que lo mantuvieron en el punto de mira del público local, donde cultivó la imagen de un hombre trabajador que presentaba un programa de radio e incluso apoyaba festivales de rock, espectáculos artísticos y una discoteca gay.

En 2013, años después de que Raúl Castro tomara el poder de su hermano enfermo, Díaz-Canel fue nombrado vicepresidente y eventual sucesor en la presidencia.

Kavulich dijo que Díaz-Canel era el “sucesor perfecto” de Raúl Castro.

“Eso es porque Miguel Díaz-Canel no tenía un personaje histórico. Era, y sigue siendo, un burócrata, un tecnócrata, no amenazante, desde el punto de vista físico. Ha iniciado el proceso de normalización del papel de la presidencia en Cuba por primera vez desde antes de la revolución”, dijo Kavulich.

La óptica es ciertamente importante. A lo largo de su vicepresidencia, mostró el tacto de un político moderno, saludando a los líderes mundiales en sus viajes al extranjero e incluso a los líderes del Congreso estadounidense que visitaron la isla después de que el ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunciara la normalización de las relaciones entre los países.

Sin embargo, los discursos de Díaz-Canel nunca se alejaron de la habitual jerga marxista y las consignas revolucionarias. En 2017, se filtró en internet un video en el que se veía a Díaz-Canel, durante una reunión de funcionarios del partido, adoptando una postura de línea dura, arremetiendo contra los disidentes y diciendo que Cuba no haría ninguna concesión a Estados Unidos.

El gobernante de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez participa en la ceremonia de colocación de coronas en el memorial de la Segunda Guerra Mundial en el cementerio Piskaryovskoye en San Petersburgo, Rusia. 27 de octubre de 2019.
El gobernante de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez participa en la ceremonia de colocación de coronas en el memorial de la Segunda Guerra Mundial en el cementerio Piskaryovskoye en San Petersburgo, Rusia. 27 de octubre de 2019.

“La gente lo veía como joven, vigoroso y de mente abierta”, dijo William LeoGrande, experto en América Latina y profesor de la American University. “Luego, pronunció ese famoso discurso en una reunión a puerta cerrada de funcionarios del partido. La gente se preguntó si era un intransigente fingiendo ser un moderado, o un moderado tratando de asegurar a los intransigentes que no será Gorbachov”.

Es una línea en la que Díaz-Canel ha continuado a horcajadas, incluso cuando asumió la presidencia en abril de 2018, defendiendo un tema de “continuidad”.

“El cambio generacional en nuestro gobierno no debe dar esperanzas a los adversarios de la revolución”, declaró durante un discurso en la ONU en septiembre de 2018. “Somos continuidad, no ruptura”.

Para entonces, sin embargo, Cuba y el escenario global eran enormemente diferentes que incluso unos años antes.

Más cubanos tienen acceso a internet, y foros para arremeter contra Díaz-Canel y el gobierno mientras la economía se derrumba. Cuando Díaz-Canel abrió su propia cuenta de Twitter, citó a Fidel Castro, diciendo que “el hombre necesita algo más que pan: necesita honra, necesita dignidad, necesita respeto, necesita que se le trate verdaderamente como a un ser humano, ¿habrá algún país que haya hecho más por los derechos humanos que Cuba?”

Las palabras provocaron las burlas de cientos de personas en las redes sociales; la publicación coincidió con la escasez de pan en toda la isla.

La semana pasada, cubanos armados con teléfonos móviles captaron un video que se hizo viral en internet en el que se veía a una multitud en La Habana maldiciendo a gritos a Díaz-Canel tras impedir la detención de un rapero llamado Maykel Osogbo, miembro del movimiento de protesta de San Isidro.

“Una de las nuevas variables con las que ha tenido que lidiar Díaz-Canel es que el acceso a internet está disponible de forma más masiva que lo que ocurría antes de 2018”, dijo Michael Bustamante, experto en Cuba del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Florida International University. “Los cubanos en Twitter y la cultura de los memes permitieron a una nueva generación joven lanzar una especie de mirada crítica constante sobre el Estado y de una manera sarcástica”.

A su vez, el gobierno de Díaz-Canel ha recurrido a formas conocidas para reprimir a los críticos internos, encarcelando y multando a periodistas independientes que también han encontrado una mayor audiencia en Cuba. El año pasado, Amnistía Internacional condenó la censura de la información sobre la pandemia del COVID-19 y su impacto en el país.

El otoño pasado, cuando un grupo de unos 300 artistas y activistas organizó una inusual protesta pública en La Habana por las libertades civiles, el gobierno de Díaz-Canel montó una campaña publicitaria para presentarlos como agentes de Estados Unidos y conspiradores anticastristas en Miami.

“Nos han montado un espectáculo mediático. Hay una estrategia de guerra no convencional para tratar de derrocar la revolución”, dijo Díaz-Canel en un mitin. “Este es el intento más reciente de los trumpistas y de la mafia anticubana. Tenían en su agenda que antes de fin de año tenía que caer la revolución cubana”.

Roberto Veiga, analista político cubano y miembro del Inter-American Dialogue, un centro de análisis de Washington, dijo que el presidente se apresura a calificar las críticas generales como una conspiración de los estadounidenses.

“Acerca de la actual problemática con artistas y activistas Díaz-Canel se ubica como ajeno, fuera de competencia”, dijo. “Al parecer no considera la crítica como componente esencial de la política”.

La economía, según la mayoría de los expertos, será en última instancia el mayor reto de Díaz-Canel si asume la secretaría del partido.

La economía cubana está en su peor momento desde el colapso de la Unión Soviética, con una contracción del 11% en 2020, según cifras del gobierno. El asombroso colapso económico de Venezuela ha reducido los valiosos envíos de petróleo. Trump, revirtiendo las políticas de Obama, instituyó una serie de sanciones económicas punitivas diseñadas para apretar al gobierno cubano, incluyendo la limitación de las remesas que se pueden enviar a las familias en Cuba.

“Cuando la gente juzgue a Díaz-Canel por su desempeño, será por el desempeño en la economía”, dijo LeoGrande.

La pandemia ha sido un factor importante en los problemas económicos del país, aunque los expertos afirman que el gobierno de Díaz-Canel ha gestionado la crisis sanitaria en gran medida bien en comparación con sus vecinos.

“El hecho de que lo hayan hecho bajo severas limitaciones de recursos agravadas por las sanciones de Estados Unidos es notable. La infraestructura de salud pública de Cuba, con los recursos agotados, ha resistido”, dijo Bustamante.

Pero la pandemia ha paralizado el turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país. Los cubanos esperan interminables horas en las colas filas de los supermercados estatales con los estantes vacíos.

El gobierno cubano esbozó ciertas reformas económicas hace años, pero apenas en los últimos meses Díaz-Canel anunció finalmente su aplicación.

El primero de enero, Cuba unificó su sistema de doble moneda, una medida destinada a facilitar la navegación por la economía a los tan necesitados inversores extranjeros. Pero eso no ha sido bueno para el cubano promedio, todavía.

“Las tiendas pasaron a ser en dólares americanos, una moneda que nosotros no cobramos, los precios de todo se dispararon, la tarea ordenamiento ha sido un desastre total con funcionarios que hoy dicen una cosa y mañana dicen otra completamente distinta”, dijo Verónica García, de 56 años, residente en Camagüey, quien calificó al presidente de la isla de “títere”.

En las últimas semanas, el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla también anunció que estaría abierto a las inversiones de los cubano-estadounidenses en un intento de ayudar a poner en marcha la economía. El mes pasado, el gobierno cubano anunció la expansión de pequeños negocios privados como la programación de software, veterinarios a pequeña escala y profesores de música. La lista, sin embargo, no incluye industrias como el periodismo, la medicina o la arquitectura.

“Ha iniciado reformas”, dijo Arturo Levy López, experto en Cuba y profesor de la Holy Names University en Oakland, California. “Su mayor problema es que sigue definiendo su presidencia como de continuidad”.

La rapidez con la que cambie el panorama de Cuba también dependerá de factores externos como la pandemia, la rapidez con la que regresen los turistas y hasta qué punto la administración de Biden relaja las sanciones, dijo LeoGrande.

“Biden prometió deshacer las sanciones de Trump que perjudican a las familias cubanas”, dijo. “Las remesas están en la cima de esa lista. Son literalmente miles de millones de dólares al año”.

En esta foto de archivo del 10 de diciembre de 2019, cubanos muestran billetes de dólar y CUC en una calle de La Habana.
En esta foto de archivo del 10 de diciembre de 2019, cubanos muestran billetes de dólar y CUC en una calle de La Habana. YAMIL LAGE / AFP / Getty Images

El futuro de Díaz-Canel pudiera depender de lo que ocurra cuando comience el congreso del partido esta semana.

Marcell Felipe, de Miami, jefe de la anticastrista a ultranza Inspire America Foundation, cree que los militares cubanos tienen –y seguirán teniendo– el verdadero poder en la isla. Cree que Díaz-Canel no es más que un “gerente de nivel medio” del poderoso general cubano Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien dirige un conglomerado de empresas estatales de la isla.

“La receta está madura para el cambio y no hay duda de que llegará. La cuestión es cómo y cuándo llegará”, dijo Felipe. “Pero una cosa está clara: Díaz-Canel no tiene el poder para efectuar el cambio”.

Los observadores de Cuba leerán las hojas de té, examinando quién asciende –y lo que es más importante, quién deja el gobierno– cuando se reúna el congreso. Si Raúl Castro se retira por completo, al igual que otras figuras del gobierno revolucionario como José Ramón Machado Ventura, de 90 años, y Ramiro Valdés Menéndez, de 88 años, podría abrir un espacio para que Díaz-Canel siga reformando la economía, dicen los analistas.

Dijo Kavulich: “El mejor resultado para Miguel Díaz-Canel sería que Raúl Castro se quitara el uniforme, se retirara y disfrutara de sus bisnietos”.

El redactor de El Nuevo Herald Mario Pentón contribuyó a este artículo.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de abril de 2021, 7:00 a. m. with the headline "‘No hay sugar daddies’. Miguel Díaz-Canel enfrenta decisiones difíciles con la salida de Castro."

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