Cuba

José Daniel Ferrer, el hombre detrás de la mayor organización opositora en Cuba

El disidente cubano José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), durante un encuentro con la junta editorial de el Nuevo Herald y el Miami Herald el 26 de mayo del 2016.
El disidente cubano José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), durante un encuentro con la junta editorial de el Nuevo Herald y el Miami Herald el 26 de mayo del 2016. pportal@elnuevoherald.com

De joven irreverente a activista del Movimiento Cristiano de Liberación en sus inicios, luego ex preso político y actual líder de la organización opositora más activa de Cuba, José Daniel Ferrer es probablemente uno de los mayores dolores de cabeza del gobierno cubano.

Uno de los prisioneros políticos del llamado grupo de los 75, el líder disidente, de 45 años, fue uno de los últimos en ser liberado en el 2011 bajo una licencia extrapenal que le impedía salir del país. La semana pasada llegó a Miami, luego de que el gobierno cubano los autorizara a viajar por una sola vez.

José Daniel Ferrer habla sobre sus inicios como opositor y la organización que lidera en Cuba, la Unión Patriótica de Cuba.

Ferrer fundó la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), que según su estimación cuenta con más de 3,000 activistas y simpatizantes, principalmente en Santiago de Cuba y otras provincias orientales, aunque también tiene cuadros en Camaguey, La Habana y la Isla de la Juventud. Cómo ha llegado a captar a esos cubanos, una cifra aparentemente pequeña pero mucho mayor que la de otras organizaciones opositoras en un contexto hostil, es una pregunta con más de una respuesta.

Primero destaca su liderazgo carismático, cultivado incluso en la prisión, cuando su oratoria y poder de convencimiento lograban mejorar la calidad de la comida o la evacuación de un enfermo a un hospital vecino. Su gusto por la política, explica en una visita a la junta editorial de el Nuevo Herald y el Miami Herald, comenzó escuchando furtivamente emisoras extranjeras. Se describe como un lector voraz. Más de una vez durante el encuentro cita a Sun Tzu y El arte de la guerra.

El líder checo Vaclav Havel parece ser otro referente.

“Cuando salí del servicio militar en 1991, obtuve una copia de El poder de los sin poder, de Vaclav Havel y entendí que podíamos derrocar a la dictadura. Hasta ese momento la duda de si me iba o no me iba [del país ] estaba latente pero la caída del bloque comunista más esa copia del libro, me animaron a empezar la lucha”.

Pero Ferrer se ha dedicado, además, a pensar cómo organizar a la UNPACU del modo más eficiente posible y el movimiento posee una estructura y funcionamiento que, a veces, recuerda a la de un partido político. Convertirse en uno es una de sus metas, confiesa.

Gracias a celulares y la llegada de Internet a Cuba, cada vez son más frecuentes los videos de protestas espontáneas en la isla. Muchos se preguntan si los cubanos están comenzando a perder el miedo

Los activistas tienen objetivos concretos y claros que cumplir, los cuales son supervisados regularmente. Una parte importante del trabajo es la labor cara a cara, intentando convencer a otros para que se les unan. Para eso también reciben entrenamiento.

Si algo ha destacado a la UNPACU entre otras organizaciones similares en la isla, es también su capacidad para trascender la protesta.

Ferrer explica que esa “labor valiente en las calles” es indispensable para mostrar al gobierno de la isla que existe “una vanguardia que no le tiene miedo”, un mensaje importante para que el resto de la población crea que un cambio es posible y que los opositores tienen algún chance de salir victoriosos. Al mismo tiempo, enumera otros ejes centrales del quehacer de la organización: una “labor social”, si se quiere, humanitaria con los más necesitados—aunque “sin pedir nada a cambio” aclara— y “una divulgación inteligente”.


Este es otro punto fuerte de la organización, que mantiene una presencia muy activa en las redes sociales, publica videos constantemente sobre sus actividades o entrevistas a la población y reparte puerta por puerta miles de DVDs y memorias flash con contenido propio o de medios internacionales de prensa. De vez en cuando, logran colar información de la UNPACU en el llamado “paquete”, el compendio de entretenimiento que circula informalmente por todo el país.

La organización crea sus propios materiales educativos con las fuentes más disímiles, incluidas películas de Hollywood reeditadas para “animar a la gente a perder el miedo” o hacer reflexionar a los activistas que se reúnen para discutirlo.

“Nadie desea lo que no conoce o nadie se libera de sus temores si no ven que otros se han liberado, que han podido perder el miedo”, afirma.


Una de las maneras en que la visita del presidente Barack Obama impactó positivamente a la oposición, además de la reunión con sus líderes, fue la atención mediática que por unos días se enfocó en la isla, subrayó.

“Cuando Obama llegó a Cuba, llegaron decenas de periodistas del mundo libre y nos preguntaron acerca de la situación de los presos políticos y las libertades fundamentales”, explica. Luego, miembros de la UNPACU descargaron de internet los artículos publicados y los distribuyeron casa por casa. “Entonces las personas dicen ‘verdad que tienen razón porque lo dijo el periódico’ ”.


Ferrer insiste en que esta labor de divulgación es esencial en un contexto como el cubano, en el que la prensa estatal está totalmente controlada por el Partido Comunista.

“Un pueblo que durante tantos años solo ha recibido la información que su represor quiere que le llegue, no puede ver las cosas como las puede ver una persona libre, por ejemplo, en Miami, que puede ver cuántos periódicos quiera”, señala.

Un paso hacia adelante ha sido la elaboración de un “programa mínimo” para la transición, en el que la UNPACU aboga por una reforma económica, una nueva ley electoral, una prensa libre y la liberación de todos los presos políticos, pero también por “la seguridad alimentaria y los salarios dignos”.


Asimismo, afirma que “la salud será considerada, junto a la educación y la seguridad social, un derecho innegociable de todos los cubanos”, una visión que acerca al movimiento al sentir de muchos cubanos en la isla.

La UNPACU está intentando, además, utilizar el pequeño espacio abierto por el cuentapropismo para que sus activistas puedan mantenerse al margen del estado y compensar así la emigración de muchos de sus miembros, que se unen al éxodo que sacude a la isla en los últimos años. Todo esto ocurre, por supuesto, bajo la estrecha vigilancia y la represión de la seguridad del Estado, que intenta impedir que la oposición siga creciendo.


Consciente del poder de intimidación del gobierno, su estrategia es ir construyendo poco a poco, a través de pequeñas acciones hasta lograr “la democratización de Cuba”, explica.

Luego de hora y media de conversación, queda claro que su pensamiento y liderazgo están detrás del éxito de la UNPACU, pero ¿qué pasaría si de pronto la organización no contara con su líder?

“Es un riesgo que se corre pero hay otras personas en otras organizaciones. De hecho en varias ocasiones he dicho [a los activistas] que si desaparezco y si no se sienten capaces de sostener la UNPACU, ‘pónganle fin y únanse al Frente Antitotalitario Unido, el Movimiento Pedro Luis Boitel o las Damas de Blanco’ ”, responde.


Precisamente, Ferrer sugirió a otras organizaciones opositoras poner a un lado diferencias sobre el cambio de política de Estados Unidos hacia Cuba y centrarse en aspectos comunes para llegar a iniciativas como la Mesa de la Unidad de la Acción Democrática, que apoya iniciativas como la presentación de candidatos independientes a las elecciones al poder popular en el 2017.

“Debemos incursionar en todos los sectores de la sociedad, en cuanto campo podamos ponerle batalla al régimen hay que hacerlo; no podemos dejar que se sienta cómodo en ningún sitio, que donde quiera que estén, sientan que hay mucho calor o que el asiento pincha”, dice en un tono burlón.

Ferrer planea visitar varias ciudades de Estados Unidos y luego viajar a Europa antes de regresar a la isla.

Nora Gámez Torres: 305-376-2169, @ngameztorres

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