Venezuela

Países vecinos colocan trabas para rechazar éxodo venezolano

Decenas de migrantes venezolanos hacen cola para tramitar el Permiso Temporal de Permanencia que les permita quedarse en Perú, el 20 de agosto del 2018, en los exteriores de la Superintendencia Nacional de Migraciones de Lima.
Decenas de migrantes venezolanos hacen cola para tramitar el Permiso Temporal de Permanencia que les permita quedarse en Perú, el 20 de agosto del 2018, en los exteriores de la Superintendencia Nacional de Migraciones de Lima. EFE

Los venezolanos, que por años recibieron con los brazos abiertos la inmigración de sus vecinos, parecen estar agotando la hospitalidad del resto de América Latina en momentos en que las naciones fronterizas comienzan a colocar trabas para protegerse de la avalancha de refugiados que huyen del país petrolero.

Las recientes decisiones de Ecuador y Perú de exigir la entrega del pasaporte, documento que desde hace meses dejó de ser otorgado por el régimen de Nicolás Maduro, está deteniendo el flujo de los millones de venezolanos que con pocos recursos pretendían dirigirse por tierra, muchas veces caminando, desde la frontera con Colombia hasta Perú. Previamente, un número significativo de venezolanos había estado realizando el recorrido portando sólo la cédula de identidad.

Y en lo que también está impactando el flujo migratorio hacia Brasil, un campamento de inmigrantes venezolanos en la localidad brasileña de Pacaraima fue atacado el sábado por residentes enojados por informes de que el dueño de un restaurante local había sido robado, golpeado y apuñalado presuntamente por inmigrantes venezolanos.

Grupos de hombres cargando piedras y palos, incendiaron tiendas de campaña y otros artículos pertenecientes a los venezolanos. El incidente forzó a unos 1,200 migrantes a regresar a Venezuela y al gobierno brasileño a militarizar la zona.

Pese a la situación de tensión que se vive en la zona, Brasil anunció el lunes que no cerrará su frontera con Venezuela.

Cerrar la frontera es una acción ilegal y no ayudaría a aliviar la situación en la localidad fronteriza, dijo el lunes el ministro de Seguridad Institucional, Sergio Etchegoyen.

Aun cuando no hay números exactos de la migración de venezolanos por la región, más de 2.5 millones de ellos podrían haber cruzado la frontera en los últimos 12 meses para escapar del colapso económico que padece el país petrolero, donde uno de cada tres habitantes solo come una vez al día producto de la escasez y la hiperinflación.

El total podría superar los tres millones y ese número de venezolanos está generando grandes fricciones entre los habitantes locales.

Aún así, la población venezolana tratando de escapar de la pesadilla generada en Venezuela por los regímenes chavistas de las últimas dos décadas necesitan de la ayuda y de la solidaridad de sus vecinos, instó el lunes desde Cúcuta la diputada del país petrolero, Gabriela Arellano.

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Decenas de migrantes venezolanos hacen cola para tramitar el Permiso Temporal de Permanencia que les permita quedarse en Perú. Ernesto Arias EFE

“El que pasa por este puente [fronterizo con Colombia] es un venezolano que tiene miedo, miedo de morir de hambre, miedo de morir de mengua en un hospital o miedo a que la inseguridad acabe con su vida”, dijo Arellano al solicitar a la comunidad internacional la apertura de un “corredor humanitario” para permitir el tránsito de personas hacia los países que están dispuestos a aceptarlos.

“Hago un llamado a todos los países de América Latina a activar los tratados que ACNUR [Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados], el Consejo de Refugiados de Noruega y la Cruz Roja Internacional tienen establecidos para tratar una situación tan crítica, tan aguda, como la que tiene hoy el pueblo venezolano, que ya pasó de crisis humanitaria a una emergencia humanitaria compleja”, agregó.

Mery "Balvina" Muñoz, una exiliada venezolana en Colombia, no tiene permiso de trabajo. Así que pasa la mayoría de los días cantando para ganarse unas monedas, incluyendo esta canción que su madre escribió mientras estuvo encarcelada en Venezuela.

Según datos recopilados por Arellano en las cancillerías de la región, el número de venezolanos en Colombia ya supera 1.5 millones, aunque solo poco más de la mitad de ese total se encuentran realizando trámites para legalizar su situación migratoria.

Asimismo, el total que ya se encuentra en Ecuador supera los 500,000 venezolanos, en Perú otros 400,000 y en Argentina 300,000. En Brasil, las autoridades estiman que unos 50,000 venezolanos han ingresado por Pacaraima durante el último año y medio y muchos se han establecido en Boa Vista.

Cerca de 5,000 venezolanos estaban cruzando la frontera entre Colombia y Ecuador todos los días, pero la nueva disposición de solicitar el pasaporte está conteniendo el flujo.

Según un informe publicado por la agencia EFE el lunes, menos de medio centenar de venezolanos trataban de ingresar a Ecuador a través de Rumichaca, punto fronterizo entre ese país andino con Colombia.

Pero no todos están de acuerdo en Ecuador con la disposición de exigir los pasaportes, que entró en vigencia el pasado sábado en ese país y que se hará lo mismo el próximo sábado en Perú.

El pedido de pasaporte es una medida cruel, dijo el lunes el Defensor del Pueblo ecuatoriano, Ernesto Pazmiño, en una entrevista de radio al resaltar que los venezolanos no llegan como turistas sino huyendo de una tragedia humanitaria.

“La crueldad de estas decisiones terminan generando discriminación y xenofobia”, además que va a “profundizar la tragedia humanitaria que viven”, dijo el funcionario, al advertir que lo único que conseguirá la medida es empujar a los venezolanos a buscar métodos ilícitos para ingresar al país.

“Si encuentran cerrada la frontera porque les piden pasaporte, buscarán pasos alternos y caerán en manos del crimen organizado […] y vamos a tener oleadas de personas no identificadas”, advirtió Pazmiño.

Varios ciudadanos venezolanos varados en la zona fronteriza ecuatoriana clamaban el lunes al presidente de Ecuador, Lenín Moreno, que les permitiera cruzar el país para llegar a Perú, su destino final.

José de la Cruz, que lleva dos días varado en la frontera después de caminar doce días por Colombia, indicó que si no le dan la opción de un paso regular por los controles migratorios, no dudará en ir por rutas clandestinas a Perú.

“Pasé hambre. Pasé demasiadas dificultades por las vías de Colombia, yo no voy a regresarme, estoy tan cerca de Perú que para ir para atrás, no”, dijo en declaraciones transmitidas por la agencia Efe.

“Vamos en tránsito a Perú, no queremos quedarnos en Ecuador. Mi destino es Perú porque me están esperando”, agregó.

En un hospital abarrotado cerca de la frontera de Colombia con Venezuela, los inmigrantes muestran los efectos de la decadente nación que dejaron atrás.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de el Nuevo Herald.
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