Venezuela

El ejército tiene que sacar a Maduro del poder, dice coronel venezolano buscado por el régimen

Cómo ocurrió el ataque a Maduro en Venezuela

Análisis de fotos y videos del aparente intento de magnicidio al gobernantes venezolano Nicolás Maduro.
Up Next
Análisis de fotos y videos del aparente intento de magnicidio al gobernantes venezolano Nicolás Maduro.

Le acusan de participar en dos operaciones distintas para asesinar a Nicolás Maduro y agentes del régimen secuestraron y torturaron a miembros de su familia mientras solicitaban a Colombia que lo extraditaran, pero el coronel retirado Oswaldo García Palomo asegura que el objetivo de su movimiento nunca ha sido matar al “dictador venezolano”.

García Palomo admitió en una entrevista con el Nuevo Herald que su organización coordinó el desarticulado levantamiento militar que pretendía derrocar a Maduro a mediados de mayo, pero aclaró que no participó en el reciente atentado con drones cargados con explosivos, negándose a hacerlo por considerar que la propuesta era una mala idea.

“Se los había advertido […] Matan a Maduro, y ¿qué pasa después? Era una acción aislada que lo único que iba a conseguir es que el mundo entero se volteara y pasaran a acusar a todos los que estamos luchando por la democracia en Venezuela de asesinos y de carniceros”, declaró en la entrevista realizada desde algún lugar del territorio colombiano a través de Skype.

“El mundo entero iba a condenar esa acción y se iba a perder todo el trabajo que se ha venido haciendo, dejando el camino libre a Diosdado Cabello [el número dos del chavismo] para ir contra cualquier persona sin que nadie pudiera hacer o decir nada porque le mataron ‘a su presidente’, en un atentado. Maduro no es presidente, es un ocupante ilegítimo del cargo, pero igual iba a quedar para el mundo como un magnicidio”, aseveró.

Maduro salió ileso de las detonaciones de los drones que interrumpieron un evento transmitido en vivo por televisión el pasado 4 de agosto. Aún así, el incidente desencadenó una ola de arrestos y acusaciones contra militares y dirigentes de la oposición.

GPalomo1.jpeg
El coronel retirado Oswaldo García Palomo. Captura de pantalla

García Palomo describe la lucha de su grupo (autodenominado Operación Constitución) como una gesta de emancipación.

El régimen tendrá que ser sacado por la fuerza, insiste el militar, puesto que es controlado por una mezcla perversa de intereses extranjeros y de intereses criminales que no va a salir por métodos pacíficos.

Pero el oficial insistió en que la acción de sacar de Maduro no puede consistir en un asesinato, sino que debe ser el resultado de un pronunciamiento institucional de la Fuerza Armada Nacional, a ser ejecutado por la reserva moral que aún queda dentro del estamento castrense.

El coronel retirado, quien es de la misma graduación que muchos de los generales que hoy forman parte del alto mando militar, dijo que en Venezuela ya la sociedad civil ha puesto demasiado de su parte y que llegó la hora de los uniformados de actuar.

“Nosotros,los militares, tenemos una gran deuda con el país”, señaló.

EL GOLPE DE MAYO

García Palomo es hoy uno de los hombres más buscados por el régimen de Maduro. Su organización logró coordinar acciones con algunos de los comandantes de batallones con mayor poder de fuego en el áreas de Caracas y de la región central del país, y muchos de ellos se habían comprometido a actuar en los días previos a la fraudulenta elección presidencial de mayo.

Ese movimiento fue comprometido por una delación que condujo a varios arrestos de oficiales.

Pero la amenaza para el régimen sigue latente, asegura García Palomo.

“Ellos controlan el generalato, la mayoría de generales está del lado de ellos. Pero la situación es diferente a nivel de los comandantes de batallones. Allí, ellos saben que están penetrados”, dijo el coronel retirado.

Es un segmento muy delicado dentro del sector militar, ya que los coroneles son los que tienen el control directo de la tropa y los eventos de este año le han demostrado a Maduro que ya no cuenta con la lealtad de muchos de ellos.

“Tuvieron que arrestar a los ocho mejores comandantes de batallones élites que tenían en Caracas, Valencia y Maracay, pero no tenían con quien remplazarlos. Estos eran los mejores que tenían, y que habían llegado allí después de haber pasado por un filtro impresionante”, explicó García Palomo.

Y si estos ochos le dieron la espalda al régimen y Maduro ya no podía confiar en ellos, qué garantía tiene que los siguientes ochos sí son confiables, dijo.

El régimen de Maduro anunció en mayo que había desarticulado un nuevo complot para asesinar al líder de la revolución bolivariana para luego proceder a derrocar su gobierno. Medios locales reportaron en ese entonces que cerca de una veintena de oficiales ya habían sido arrestados y que entre los civiles involucrados en la conspiración se encontraba la opositora María Corina Machado, una de las dirigentes más populares del país.

Documentos del tribunal de justicia militar obtenidos por el Nuevo Herald muestran que Machado efectivamente estaba siendo implicada en la denominada “Operación Armaguedón”, aunque el expediente carece de pruebas y los detenidos implicados han denunciado haber sido torturados.

El expediente, que también implica a García Palomo, descansa principalmente sobre acusaciones recogidas a través de “labores de inteligencia”, tratando esos pronunciamientos como si fuesen pruebas en sí mismas y sin ningún tipo de pruebas que las sustenten.

En la entrevista, el coronel dijo que el presunto atentado contra Maduro planteado en la Operación Armaguedón es un cuento fabricado por el régimen, aclarando que lo que sí existió y debió de ejecutarse en mayo fue la Operación Constitución, que pretendía derrocar a Maduro para reestablecer el hilo constitucional en Venezuela.

UN GOBIERNO DE TRANSICIÓN

La propuesta de una intervención por parte de militares para finalmente contener la tragedia venezolana viene ya siendo propuesta desde hace algún tiempo por algunos de los más influyentes portavoces de la política exterior de Estados Unidos.

El concepto fue introducido en febrero de este año por el entonces Secretario de Estado, Rex Tillerson, quien tras pronosticar un próximo cambio de gobierno en Venezuela dijo que este vendría con la ayuda de los uniformados venezolanos.

“En la historia de Venezuela, y en la historia de otros países latinoamericanos, con frecuencia han sido los militares los que han estado a cargo de eso [y] cuando las cosas están tan mal, cuando los militares llegan a la conclusión de que ya no pueden servir a los ciudadanos, entonces se las arreglan para orquestar una transición pacifica”, manifestó Tillerson.

El concepto fue posteriormente adelantado por el senador por Florida, Marco Rubio, una de las voces más influyentes sobre la política de Washington sobre Venezuela. “El mundo debería apoyar a las Fuerzas Armadas en #Venezuela si ellas deciden proteger al pueblo y restaurar la democracia removiendo al dictador”, declaró Rubio previamente este año a través de su cuenta de Twitter.

“Los soldados comen de la basura y sus familias están hambrientas, mientras Maduro y sus amigos viven como reyes y bloquean la ayuda humanitaria”, agregó.

García Palomo, quien logró sacar a su familia del país después de que algunos de sus miembros fuesen arrestados y torturados por el régimen, dijo que su movimiento es netamente militar, pero que entiende plenamente que una vez depuesto “el narco régimen”, el país debe pasar de inmediato a un período de “transición liderado por los civiles más honorables que tiene el país”.

El pueblo venezolano, en su desesperación, en este momento desea que se produzca un cambio “como sea”, para salir de Maduro.

Pero el movimiento está conciente de que el cambio debe producirse a través de los instrumentos que establece la Constitución, y que la actuación militar debe limitarse a los lineamientos establecidos en los artículos 333 y 350 de la carta magna que autoriza a los uniformados a actuar solo para reestablecer el hilo constitucional, roto ya por el régimen de Maduro.

De allí, el gobierno de transición debe ser encabezado por civiles, respaldado por la Fuerza Armada Nacional, abocado a la tarea de sentar las bases para retomar el sendero de la democracia, dijo.

Siga aAntonio María Delgado en Twitter:@DelgadoAntonioM
  Comentarios