Venezuela

Éxodo venezolano a Colombia pudiera beneficiar la economía a largo plazo

El éxodo venezolano ya tiene un profundo impacto en la economía de la vecina Colombia con la llegada de más de un millones de nuevos inmigrantes, pero a largo plazo pudiera significar un auge económico para ese país, según un nuevo informe.

En uno de los estudios más completos sobre la crisis de los inmigrantes venezolanos, el Banco Mundial informó el jueves que Colombia —donde vive más de 1 millón de venezolanos llegados recientemente al país— tiene que actuar rápido para asegurar que los inmigrantes se asimilen y puedan ser miembros productivos de la sociedad.

A corto plazo, la llegada masiva de inmigrantes significa “presiones significativas” para la economía colombiana, indicó el estudio. En particular, “el aumento acelerado de la demanda de trabajo, la cual afecta los niveles de empleo, su calidad y sus salarios” lleva “al afloramiento de tensiones entre la población local y los migrantes, explicado por la mayor competencia por recursos, ya de por sí escasos”.

Sin embargo, a largo plazo “Colombia podría alcanzar un mayor crecimiento económico producto de la migración” siempre que incorpore a los migrantes a la fuerza de trabajo y mitigue rápidamente problemas “que pueden convertirse en trampas de pobreza” para ellos, indicó el estudio.

El modelo del Banco Mundial sugiere que la mitad del medio millón de venezolanos en edad laboral pudiera impulsar el Producto Interno Bruto del país en 0.2 puntos porcentuales.

Aunque Colombia ha ofrecido a cientos de miles de venezolanos permisos temporales de trabajo, no todos los migrantes han podido recibirlos. El estudio concluyó que los migrantes venezolanos tenían dos veces más probabilidades de estar desempleados en comparación con los colombianos, y que la mitad vive por debajo del nivel de pobreza. Además, 40 por ciento de niños migrantes venezolanos no van a la escuela, dos veces el porcentaje de los niños colombianos.

El dramático colapso económico, político y social de Venezuela ha generado una de las mayores migraciones masivas en la historia reciente de América Latina. Y en una situación que lo complica todo, las sanciones financieras estadounidenses están afectando la capacidad de Caracas para importar alimentos y medicinas. La ONU calcula que más de 2.3 millones de venezolanos han huido del país en años recientes, muchos de ellos a países vecinos en Sudamérica.


La ola de recién llegados ha abrumado a los hospitales y escuelas, e incluso la infraestructura básica. El informe del Banco Mundial, titulado “Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazo”, indicó que los sistemas de acueducto y alcantarillado en algunas localidades colombianas fronterizas con Venezuela deben ser mejorados para hacer frente al aumento de la población. Mientras que los hospitales locales trataron a 125 inmigrantes venezolanos en el 2014, la cifra se disparó a 25,000 en el 2017.

El presidente colombiano Iván Duque dijo que el gobierno “ha respondido proactivamente y con total fraternidad” a la crisis, pero “la dimensión de esta migración requiere esfuerzos adicionales y un mayor compromiso de la comunidad internacional”.

La gran mayoría de los venezolanos se están marchando por razones económicos, pero “los movimientos actuales comparten características clave con la crisis de refugiados que se han presentado en otros países, indicó el informe.

Y no hay señales de que ese éxodo pierda fuerzas. El canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, ha dicho que es posible que a final de cuentas Colombia reciba a 4 millones de venezolanos.

El Banco Mundial expresó que hay señales de que el ritmo de la inmigración “pudiera mantenerse estable o incluso acelerarse en los próximos meses” en momentos que la crisis en Venezuela se agudiza y los migrantes que ya se han establecido en Colombia traen a familiares.

Durante muchos años, fueron los colombianos los que huyeron a otros países, con frecuencia para escapar de conflicto que azotó su país durante medio siglo. En respuesta, la política de inmigración colombiana se ha centrado en alentar el regreso de la diáspora.


Y ahora Colombia ha tenido que enfrentar la nueva realidad, “una dimensión inesperada que en varios aspectos ha desbordado el aparto institucional colombiano”, indicó el estudio.

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Un grupo de 400 venezolanos se instalaron en un lote cercano a la terminal de transporte de Cali, Colombia, y viven en carpas y con sus pocas pertenencias en bolsas de plástico, en una imagen de julio del 2018. Ernesto Guzmán EFE

Mientras los venezolanos, muchos de ellos sin dinero alguno, cruzan la frontera, a veces son reclutados por grupos guerrilleros colombianos u obligan a las mujeres a prostituirse. El Banco Mundial indicó que el país tiene que abordar estos asuntos “de una manera urgente a fin de evitar daños irreversibles”.

El estudio se publica en momentos que toda la región hace frente a la crisis migratoria venezolana. Esta semana, Perú anunció que dejará de emitir permisos temporales de trabajo a los venezolanos, alegando que el país ya no tiene la capacidad de absorber más personas.

Por su parte, el gobierno venezolano ha acusado a Colombia y a la región de exagerar la escala de la migración como parte de una campaña más amplia para desacreditar, y a final de cuentas derrocar, el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

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