Venezuela

Grupos de exterminio: La muerte acecha de noche a quienes protestan contra Maduro

Maduro dice que las tropas están listas para defender la ‘soberanía nacional’

El ejército venezolano está "listo y preparado para defender la soberanía nacional y la integridad territorial", dijo el presidente Nicolás Maduro durante un discurso ante soldados en el estado de Carabobo el 27 de enero.
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El ejército venezolano está "listo y preparado para defender la soberanía nacional y la integridad territorial", dijo el presidente Nicolás Maduro durante un discurso ante soldados en el estado de Carabobo el 27 de enero.

La muerte llega de noche en muchos barrios de Caracas, cuando desde sus humildes casas la gente protesta contra el régimen de Nicolás Maduro golpeando cacerolas. De inmediato aparecen los solados y los grupos paramilitares para “cazar” a los “escuálidos”, nombre que dan a los opositores.

Después que Juan Guaidó se juramentara como presidente interino de Venezuela, el atribulado régimen de Maduro comenzó a responder al desafío incrementando la violencia contra la población opositora, dando luz verde a los operativos de exterminio que día a día incrementan aceleradamente el número de muertos, dijeron organizaciones que velan por los derechos humanos.

Hasta las 5 de la tarde del viernes habían muerto al menos 29 venezolanos en manos de las fuerzas del régimen, dijo desde Caracas Marco Antonio Ponce, Coordinador del Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social.

Pero se considera que el número de víctimas es mayor. La cifra no incluye más de media docena de muertos cuya identidad las ONGs aún no han logrado determinar y decenas de heridos de bala que aún luchan por sobrevivir las agresiones de las fuerzas represivas.

Alarma internacional

La violencia ha comenzado a generar alarma a nivel internacional. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió el jueves una investigación “transparente e independiente” sobre las muertes de manifestantes gubernamentales.

Ese mismo día, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también manifestó preocupación, aunque entonces el número de muertos era menor. La “CIDH sigue de cerca los graves hechos de violencia en Venezuela en el contexto de las manifestaciones de hoy, que ya han generado al menos 16 muertes, decenas de heridos y detenciones”, indicó la organización a través de su cuenta de Twitter.

Según Ponce y otras ONGs que han analizado la violencia en Venezuela, las muertes no son solo el resultado de la represión gubernamental en Venezuela, sino de la incorporación de las ejecuciones extrajudiciales en las operaciones para contener el creciente descontento social.

La práctica fue primero identificada como un patrón durante las protestas del 2014, pero ya en el 2017 se había convertido en un método utilizado sistemáticamente contra la población, explicó Ponce.

Dos claras tendencias han aparecido en las muertes de los últimos días. En una de ellas, los operativos empiezan cuando los manifestantes inician las protestas dentro de sus casas golpeando las cacerolas.

En Caracas, esa forma de rechazo popular al gobierno de Maduro arranca después de la puesta del sol en los barrios y sectores de menores recursos, otrora bastiones del chavismo.

Los “colectivos” de la muerte

“De inmediato llegan los cuerpos de seguridad y los colectivos [bandas paramilitares al servicio del régimen] a disparar gases lacrimógenos, perdigones de escopeta y armas de fuego contra las viviendas”, relató Ponce.

Eso ha llevado a los moradores de las zonas a buscar la manera de defenderse, incluso con armas de fuego. También han comenzado a colocar objetos en las calles para tratar de bloquear la entrada a sus agresores.

Como resultado, se han registrado una serie de “enfrentamientos entre elementos de los cuerpos de seguridad y los colectivos contra los ciudadanos, propiciando una ola de violencia”, describió Ponce.

Uno de los elementos curiosos es la incorporación de elementos del hampa común en las batallas para defender a los residentes de la zona.

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Manifestantes protestan en las cercanías de un cuartel de la Guardia Nacinal Bolivariana el 21 de enero del 2019 en Caracas. Miguel Gutierrez/EFE TNS

Pero el grueso de los muertos no han sido el resultado de esos enfrentamientos, sino de ejecuciones cometidas por las bandas paramilitares contra manifestantes desarmados.

El presidente del Venezuelan American Leadership Council, Martín Rodil, un reconocido experto en los operativos de seguridad del régimen, dijo que las fuerzas de Maduro están utilizando las mismas prácticas que el régimen iraní utilizó en el 2009 para aplastar la denominada Revolución Verde.

El método iraní

En vez de dejar que fuese el ejército o la Guardia Revolucionaria iraníes los que salieran a reprimir, utilizaron a los integrantes de lo que llamaban el “Basij”, que eran “unos colectivos que andaban en moto y que, con pistola en mano, iban matando a cuanto manifestante encontraban en la calle”, dijo Rodil.

“A los primeros tres o cuatro muertos, la gente sigue allí, pero ya cuando llegas a los 40 o 50 muertos, la gente comienza a decirse, ‘mejor me voy para la casa porque me van a matar’”, agregó.

La ventaja de usar a los grupos paramilitares de esa manera es que brinda al régimen dictatorial los argumentos para alejarse del conflicto y luego argumentar, a través de sus aparatos de propaganda, que las muertes fueron provocadas durante conflictos entre civiles.

“Eso es más conveniente que dar órdenes a soldados a abrir fuego contra la población usando sus fusiles de reglamento, lo que llevaría a la comunidad internacional a declarar que desde el poder se ordenó a la Fuerza Armada cometer una masacre”, dijo.

Intimidación en el ejército

El primer teniente de la Fuerza Aérea Venezolana, Nelson Rincón, exiliado en Estados Unidos, dijo que los colectivos incluso están siendo utilizados para generar temor dentro de las Fuerzas Armadas.

Algunos de esos grupos están al servicio directo de generales involucrados en operaciones de corrupción y narcotráfico, y son utilizados para intimidar a oficiales que dan señales de descontento con el régimen.

“Muchos militares viven bajo el constante temor de que les hagan daño a sus familias. Los colectivos son grupos que no tienen ningún tipo de control legal que los regule. No se rigen bajo ningún tipo de procedimiento o manual de operación”, dijo Rincón.

“Y el régimen usa esos grupos para amedrentar y promover el temor, incluso entre los oficiales de más alta graduación”, añadió

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