Venezuela

El pasaporte venezolano: una misión casi imposible para los que viven en el exterior

Sonría a la cámara y aborde su vuelo internacional

Un nuevo proceso biométrico de embarque fue presentado el 1 de febrero de 2019 en el aeropuerto de Miami. En lugar de mostrar el pasaporte y el pase de embarque, los pasajeros se paran frente a una cámara y una computadora los autoriza a embarcar.
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Un nuevo proceso biométrico de embarque fue presentado el 1 de febrero de 2019 en el aeropuerto de Miami. En lugar de mostrar el pasaporte y el pase de embarque, los pasajeros se paran frente a una cámara y una computadora los autoriza a embarcar.

El pasaporte venezolano de Jhineska Aldana, de 25 años y residente en Atlanta, venció en diciembre del 2018. Seis meses antes de la fecha de expiración, comenzó a preocuparse y desesperada intentó varias veces obtener una cita a través de internet, pero no lo logró.

Y aunque Aldana sigue intentando que el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) de Venezuela le fije una cita, sus esfuerzos son en vano porque el portal no funciona.

Vanessa López, venezolana residente en Miami y maestra de una escuela primaria, lleva dos años esperando la renovación de su pasaporte. La última vez que revisó la página web del SAIME, su trámite estaba “en proceso”.

Además del problema con la página de internet de SAIME, los consulados venezolanos en Estados Unidos, siete en total, están cerrados.

Uno de los consulados queda en Brickell, en el downtown de Miami, el más cercano para Aldana, quien tenía la esperanza de realizar sus trámites ahí cuando reabrió en octubre de 2018, después de seis años cerrado tras la decisión de Estados Unidos de expulsar a la máxima diplomática de esa entidad bajo sospecha de espionaje. Las autoridades venezolanas cerraron las puertas del consulado en el 2012 después que el Departamento de Estado expulsó a la cónsul tras revelarse una grabación que implicó a la funcionaria en un presunto complot iraní contra Washington.

El consulado de Miami también es el centro de votación más grande dentro y fuera de Venezuela, con más de 5,000 personas inscritas en el Registro Electoral Permanente.

Nicolás Maduro ordenó la reapertura de la sede en Brickell para las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018. Pero el 24 de enero de 2019 Maduro anunció que rompía relaciones diplomáticas con Estados Unidos y el cierre de la embajada y todos los consulados en este país. El de Miami lo volvieron a cerrar.

María Gabriela Gómez, una joven venezolana que vive en Missouri, tuvo que viajar a Venezuela para renovar su pasaporte porque en el consulado de Chicago, que era el que le quedaba más cerca, no le garantizaban que pudieran prorrogarlo en menos de un año. Ella tiene visa de estudiante en Estados Unidos, pero para sacar su permiso para trabajar debía tener un pasaporte vigente.

Según Gómez, a pesar de la situación actual del país, no había otra forma de obtener su prórroga.

En los últimos años, más de 3.3 millones de venezolanos han emigrado a otros países. Una gran parte residen en Colombia y Perú, de acuerdo con cifras de la ONU. Muchos de ellos confrontan problemas para renovar su pasaporte y otros documentos en las sedes diplomáticas de Venezuela y tienen que esperar años para ello, según testimonios recogidos y expertos consultados por el Nuevo Herald.

Algunos como Aldana, se quedan en el limbo con un pasaporte vencido, mientras que otros se arriesgan a renovarlo ilegalmente en Venezuela pagando una pequeña fortuna.

El portal del SAIME mantiene activa la opción de pedir una cita en estas oficinas, pero en ninguna de las sedes diplomáticas nadie respondió a repetidas llamadas telefónicas de el Nuevo Herald.

“Sé que hay mucha gente que pidió cita para renovar el pasaporte hace un año y tenían cita para estas fechas en Miami y no pudieron hacer nada hasta ahora”, dijo Aldana.

Renovar el pasaporte en Venezuela

La otra opción para los venezolanos en el exterior es comprar un pasaje a Venezuela, que desde el aeropuerto de Miami puede costar entre $400 y $1,000, e ir a renovar el pasaporte en el país sudamericano.

Un venezolano que pidió mantenerse en el anonimato contó que en el 2018 tuvo que renovar su pasaporte venezolano y que le ofrecieron enviarle de contrabando desde Venezuela la calcomanía de la prórroga —que se pega en el pasaporte— por $250.

Según el hombre, varias personas que conoce han prorrogado el pasaporte venezolano de esa manera. Este tipo de trámites a través de intermediarios que cobran precios exhorbitantes —hasta $2,000, según reportes de medios locales— es un fenómeno que ha sido denunciado en las redes sociales y en medios locales.

Para Aldana, viajar hasta Venezuela sin la certeza de que allá logrará renovar el pasaporte a menos que le pague a un intermediario una cifra fuera de su alcance, no es una opción, dijo.

Otra venezolana que prefirió no dar su nombre por temor a represalias en Venezuela dijo que no sabe cómo obtener la prórroga para el pasaporte de sus hijos. Su familia lleva poco tiempo en Estados Unidos y tiene recursos limitados. Mientras espera la respuesta del consulado, teme que no tener pasaporte afecte negativamente los trámites de su familia para obtener la residencia permanente en Estados Unidos. Le han ofrecido una calcomanía de prórroga por $250 dólares, pero no ha querido arriesgarse.

No solo los que residen en el exterior

Los venezolanos que residen en el extranjero no son los únicos afectados por las dificultades para obtener el pasaporte. Hay personas que salieron del país como turistas y el documento de viaje se les venció mientras se encontraban en el exterior y ahora no pueden regresar a su país.

Según Angel Leal, abogado de inmigración de Miami, el régimen de Venezuela tiene la obligación de ofrecer una identificación y facilitar el ingreso al país de sus ciudadanos. Las personas que salieron como turistas y se les venció el pasaporte mientras viajaban tienen el derecho de poder entrar y salir libremente del país donde son ciudadanos, dijo.

“Lo normal sería que les den un permiso especial de viaje que indique que al llegar a Venezuela, esta persona debe tramitar una renovación o prórroga, pero al negarles esa posibilidad, dejan a muchos en el limbo”, dijo Leal. “Cualquier gobierno normal le emitiría un pasaporte provisional a sus ciudadanos para que puedan regresar a su país, pero estamos hablando de un régimen, parte de su represión y su persecución es tener control absoluto sobre el ingreso y salida del país”.

El abogado añadió que esa situación, además de crear una sensación de limbo, complica los procesos para obtener visados de trabajo, estudiante o cualquier tipo de estadía en Estados Unidos. Incluso es complicado si una persona se quiere casar en Estados Unidos y tiene el pasaporte vencido, dijo.

“Es un mecanismo que el régimen venezolano está utilizando para frenar la emigración masiva de sus ciudadanos. Venezuela tiene 30 millones de habitantes y se han ido más de 3 millones. El gobierno quiere dificultarles, para no decir imposibilitarles, tener un pasaporte vigente”, concluyó Leal.

Los periodistas de el Nuevo Herald Sonia Osorio y Antonio María Delgado contribuyeron a este reportaje.

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