Venezuela

Washington dice que Maduro está más débil que nunca, pero no puede pronosticar cuánto durará en el poder

Venezolanos recogen agua no potable en medio del apagón

Cientos de venezolanos en Caracas acudieron el 11 de marzo a recoger agua que cae sobre el putrefacto río Guaire, en Caracas. Tras cinco días de apagón eléctrico, la desesperación por conseguir agua crece.
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Cientos de venezolanos en Caracas acudieron el 11 de marzo a recoger agua que cae sobre el putrefacto río Guaire, en Caracas. Tras cinco días de apagón eléctrico, la desesperación por conseguir agua crece.

El devastador apagón ocurrido hace unos días en Venezuela ha debilitado el poder de Nicolás Maduro, pero no se puede decir cuánto tiempo durará al frente del régimen de Caracas, dijo el viernes Elliott Abrams, enviado especial de Washington para asuntos venezolanos.

Abrams dijo a reporteros que el apagón que comenzó el 7 de marzo socavó un gobierno ya muy impopular.

“¿Cuál es el impacto de esta situación sobre el tiempo que pueda durar el régimen? Obviamente lo va a acortar”, dijo Abrams a reporteros en Washington. “No estamos haciendo ningún pronóstico, y cuando miramos hacia atrás, ni nosotros ni nadie más ha pronosticado bien cuándo caen los regímenes”.

Estados Unidos y más de 50 naciones están presionando a Maduro para abandone el poder y permita que su rival, el presidente interino Juan Guaidó, forme un gobierno de transición.

El apagón que afecta a gran parte de Venezuela continúa después de más de 72 horas. Los venezolanos se las ingenian para cargar sus teléfonos o mantener productos de primera necesidad, como medicamentos, refrigerados.

Guaidó, de 37 años, asumió funciones ejecutivas el 23 de enero, diciendo que la Constitución lo obligaba a hacerlo porque Maduro estaba en el poder debido a unas elecciones fraudulentas. Aunque Guaidó, también presidente de la Asamblea Nacional, tiene respaldo de buena parte de la comunidad internacional y apoyo popular, no tiene pode real. Maduro, por otra parte, acusa a Guaidó de ser una marioneta de Washington que trata de llegar a la presidencia sin siquiera haberse postulado, y depende de sus fuerzas de seguridad y pandillas para reprimir y controlar las propuestas.


Y en medio de este tenso enfrentamiento político ocurrió el apagón generalizado la semana pasada. Maduro dijo que la culpa del apagón, sin dar prueba alguna, era un ataque cibernético lanzado desde Chicago y Houston, liderado por el Pentágono.

Abrams dijo el viernes que hay un consenso cada vez mayor de que la culpa del apagón es de la incompetencia y la falta de mantenimiento, que las líneas de transmisión desde la hidroeléctrica del Guri se incendiaron debido al exceso de maleza.

“Creo que se puede decir que el régimen de Maduro no se ha ocupado de la infraestructura en Venezuela”, dijo Abrams. “Lo vemos en el sistema eléctrico y lo hemos visto en la infraestructura petrolera”.

BASURA
Un hombre espera para conseguir algo de comer en un basural en el vecindario Minas de Baruta, en Caracas, Venezuela, el 14 de m arzo del 2019. RONALDO SCHEMIDT AFP/Getty Images

Aunque el servicio eléctrico se ha restaurado en buena parte de la capital, todavía hay zonas sin electricidad. La ciudad de Maracaibo ha sido afectada por saqueos y violencia en medio de la falta de luz.

Abrams dijo que Maduro parecía estar concentrando sus limitados recursos en restaurar el servicio eléctrico y en mantener el orden en la capital.

“Parece que piensan que lo que suceda fuera de Caracas no los amenaza”, dijo. “Es un juicio político del régimen”.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero la producción ha bajado significativamente en años recientes debido a la mala administración y la corrupción. Estados Unidos impuso sanciones en enero al monopolio estatal petrolero PDVSA, lo que limita su capacidad de recibir pagos e importar productos críticos para el procesamiento del crudo pesado.

Pero la fuerte baja en la producción petrolera —de unos 3.5 millones de barriles diarios en 1998 a solamente 1 millón ahora— “no tiene nada que ver” con las sanciones de Estados Unidos, dijo Abrams.

Washington y Caracas han sido rivales durante años y no han intercambiado embajadores desde el 2010. Pero esta semana, los últimos diplomático estadounidenses salieron del país y la embajada cerró. Ahora los venezolanos que tratan de solicitar diferentes tipos de visas estadounidenses tienen que viajar a Bogotá, Colombia, dijo Abrams.

La salida de los diplomáticos también deja sin representación a entre 30,000 y 40,000 ciudadanos estadounidenses en el país.

Washington ha indicado que está dispuesto a seguir apretándole las tuercas a Venezuela hasta que Maduro deje el poder. Y aunque Abrams repitió la amenaza del presidente Donald Trump de que “todas las opciones están sobre la mesa” en relación con Venezuela, subrayó que una intervención militar sería un último recurso.

“También creemos que una medida militar no es la adecuada para el futuro de Venezuela y del pueblo venezolano”, dijo. “La solución adecuada es una transición democrática”.

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