Venezuela

Cómo los regímenes de Chávez y Maduro recibieron millones en sobornos de Odebrecht

“División de Sobornos”: un vistazo a la red de sobornos de Odebrecht

La constructora brasileña Odebrecht está acusada de orquestar una de las operaciones de corrupción más grandes de la historia.
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La constructora brasileña Odebrecht está acusada de orquestar una de las operaciones de corrupción más grandes de la historia.

El presidente venezolano Hugo Chávez prometió en 2007 que la línea cinco del Metro de Caracas estaría terminada en cinco años. Pero tras obtener del gobierno chavista miles de millones en financiamiento, para 2015, la empresa brasileña Odebrecht apenas había terminado una de las 9 estaciones.

Para asegurar éste y otros lucrativos negocios, Odebrecht pagó al menos $142 millones en sobornos relacionados con proyectos de construcción en Venezuela, indican documentos internos inéditos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y revisados por el Nuevo Herald, McClatchy y Armando Info.

Al menos $92 millones fueron a parar a varias cuentas bancarias de una compañía offshore cuyo beneficiario, Leopoldo Briceño Punceles, es un venezolano con propiedades y compañías en Miami.

“Si el dinero sucio de Odebrecht se abrió camino desde Venezuela a Miami a través de compañías fantasma, esto debe investigarse de inmediato”, dijo Marco Rubio, senador federal republicano por la Florida, en un comunicado enviado a el Nuevo Herald.

El ICIJ, junto a más de 50 periodistas de medios de comunicación de Estados Unidos y América Latina, revisaron durante meses correos electrónicos, facturas de pagos, hojas de cálculo en Excel y registros de los documentos que estaban en Drousys, un sistema secreto creado específicamente por la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht para comunicaciones relacionadas con pagos no declarados y sobornos.

Los documentos ilustran la rampante corrupción en la cúpula del gobierno en Venezuela e identifican a algunos de los actores más importantes detrás del telón.

“El pago de sobornos se ha convertido en la norma en Venezuela”, dijo el abogado José Amalio Graterol. “Este tipo de operaciones son prácticas absolutamente comunes. La gran mayoría de entes públicos hoy operan bajo este tipo de prácticas, donde tenemos empleados encargados de emitir pagos por millones de dólares que sólo ganan unos 10 dólares al mes, y que disfrutan de altos niveles de vida en medio de la ruina y la pobreza creada por la propia corrupción”.

El pago de sobornos para la obtención de contratos, descubierto originalmente en 2016 por una investigación en Brasil del caso conocido como Lava Jato, es uno de los mayores escándalos en América Latina en los últimos años. El desenlace más dramático hasta ahora ha sido la muerte del ex presidente peruano Alan García, quien atentó contra su vida para evitar ir a la cárcel.

Durante las investigaciones en Brasil y Estados Unidos de las actividades ilícitas de la compañía, los principales ejecutivos del conglomerado admitieron haber creado la División de Operaciones Estructuradas para pagar sobornos fuera del sistema de contabilidad oficial de la empresa. La División generaba el financiamiento para estos pagos a través de una serie de subterfugios, como el sobregiro de gastos atribuidos como legítimos a proveedores de servicios y subcontratistas, pero que no aparecían en el presupuesto de los proyectos.

Muchos de estos pagos fueron sobornos a políticos y funcionarios de Brasil y otros países con la intención de obtener ventajas en la adjudicación de contratos. El Departamento de Justicia de Estados Unidos estimó que entre 2001 y 2016 Odebrecht pagó cerca de $788 millones en sobornos vinculados a más de 100 proyectos en 12 países, entre ellos Brasil, Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú y Venezuela.

En el caso de Venezuela, donde Odebrecht reconoció haber pagado sólo $98 millones en sobornos, la información en el sistema Drousys indica que la cifra es mayor y ronda al menos los $142 millones pagados entre el 2011 y 2014, relacionados con proyectos que no llegaron a completarse durante los gobiernos del Chávez y Nicolás Maduro. Los documentos obtenidos están incompletos y no incluyen todos los años en que Odebrecht estuvo operando en Venezuela, por lo que es probable que la cifra sea incluso mayor.

Aunque es probable que el dinero hubiera llegado hasta los líderes del chavismo, el rastro más visible de los sobornos conduce hasta el actual diputado Haiman El Troudi, quien fuera ministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas entre 2013 y 2015. Anteriormente, El Troudi presidió el Metro de Caracas entre 2010 y 2015 y el Metro de Los Teques entre 2010 y 2014.

Aunque los nexos de El Troudi con Odebrecht trascendieron hace dos años, el gobierno de Nicolás Maduro ha intentado tapar el escándalo y los fiscales que intentaron imputar a familiares del ex ministro viven ahora en el exilio. Pero los documentos secretos en Drousys no dejan dudas de que Odebrecht pagó sobornos millonarios relacionados con los proyectos supervisados por El Troudi y a compañías asociadas con personas de su círculo más cercano.

En los casos legales en Brasil y Estados Unidos, los ejecutivos de Odebrecht declararon que la División de Operaciones Estructuradas manejaba decenas de compañías offshore que no aparecían oficialmente vinculadas con la empresa, a través de las cuales canalizaba los pagos, de modo que el origen del dinero fuera difícil de establecer. La División usaba testaferros para esas compañías a cambio de comisiones. En Venezuela, la compañía parece haber usado el mismo procedimiento.

De Caracas a Doral

Leopoldo José Briceño Punceles es el beneficiario de Cresswell Overseas S.A., una sociedad registrada en Panamá creada en 2012 y que sigue activa. Poco se sabe de este hombre, que mantiene una presencia discreta en las redes sociales. Registros públicos muestran que Briceño Punceles aparece como agente registrado de al menos tres compañías en el sur de la Florida: una de compraventa de propiedades, un negocio de fotografía y un restaurante en Doral, ciudad que ha crecido impulsada por la emigración venezolana.

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El venezolano Leopoldo José Briceño Punceles aparece en los registros empresariales de la Florida como presidente del Soya Sushi Bar en Doral. Antonio María Delgado

Según las transacciones archivadas en el sistema Drousys, entre 2012 y 2014, Cresswell Overseas recibió al menos $92 millones en transferencias de Odebrecht relacionadas con la ampliación del Metro de Caracas, el Cabletren Petareño, y el Metro de Guarenas-Guatire, todas obras inconclusas pese a los millones gastados.

Mientras tanto, entre 2013 y 2015, Briceño Punceles adquirió discretamente tres condominios en Miami por un poco más de $1 millón. En 2018, adquirió una cuarta propiedad, para un total de $1.2 millones invertidos en propiedades en el sur de la Florida.

La constructora brasileña Odebrecht, acusada de orquestar una gran operación de corrupción, no es muy conocida por la mayoría de estadounidenses, pero las obras de su subsidiaria en Miami han moldeado el rostro del sur de la Florida.

La mayor parte de los pagos realizados a Cresswell Overseas están relacionados con la línea cinco del Metro de Caracas. Los recibos de las transacciones incluyen el monto y la fecha, así como información sobre la ruta del dinero y el misterioso nombre en clave “Camelo”. En todos los casos, la División se tomó el trabajo de hacer los pagos a través de otras compañías fantasma creadas para este fin.

La fiscalía brasileña obtuvo copias de algunos de estos contratos ficticios que la División de Operaciones Estructuradas disfrazó como supuestas labores de asesoría y otros servicios entre varias compañías offshore, incluidas Cresswell Overseas, Kleinfeld Services Ltd, Fincastle, Alfa International Corporation e Innovation Research Engineering and Development LTD, entre otras.

Varios recibos de los pagos entre estas empresas los identifican como pagos por asesoría. En una sola transacción de diciembre del 2014, la cuenta de Cresswell Overseas en el Meinl Bank, un banco en Antigua y Barbuda adquirido por Odebrecht para facilitar los pagos ilegales, recibió $2 millones por concepto de “contrato con Fincastle”, una de las compañías fantasma de Odebrecht. Entre junio y octubre de 2013, Cresswell Overseas había recibido cerca de $13.8 millones en una cuenta en el Banco Espirito Santo, en Madeira, Portugal. Y entre septiembre y diciembre de 2012, Cresswell Overseas recibió cerca de $34 millones en nueve transferencias de Kleinfeld Services Ltd., otra de las compañías ofsshore de Odebrecht, según consta en los estados de cuenta en el Meinl Bank.

Los intermediarios

El poco conocido testimonio de Alessandro Cesar Dias Gomes, uno de los representantes de Odebrecht en Venezuela que cooperó con la fiscalía brasileña, aclara que el destinatario de los pagos a Cresswell Overseas, identificado en Drousys con el código “Camelo”, es el abogado venezolano Luis Delgado Contreras, un intermediario que agilizaba la aprobación de contratos por la Compañía del Metro de Caracas y la Compañía del Metro de Los Teques, ambas subordinadas al Ministerio del Transporte Terrestre y Obras Públicas.

Según los testimonios de Dias Gomes y el presidente de la constructora Odebrecht en Venezuela Euzenando Acevedo, tras la enfermedad de Chávez, con quien Acevedo tenía una estrecha relación, fue necesario contratar a Delgado Contreras para recuperar los pagos atrasados a la compañía y asegurar nuevo financiamiento.

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Euzenando Azevedo

El ex fiscal venezolano Pedro Lupera, uno de los que investigó la corrupción relacionada con Odebrecht en Venezuela, dijo que Delgado Contreras parece haber sido “la mano derecha” de El Troudi. Tanto Acevedo como Dias Gomes declararon que los servicios de Delgado Contreras fueron más allá de cobrar pagos atrasados pues usó su influencia en el Ministerio del Transporte para obtener, además, la aprobación de financiamiento y “anexos” a contratos ya establecidos que significaron más ingresos para Odebrecht.

El ejecutivo dijo que Delgado Contreras también ayudó a obtener la aprobación de contratos adicionales por $12,000 milones.

Días Gomes también recordó una reunión con un ejecutivo del Meinl Bank y Delgado Contreras en la que se acordó que este debía abrir una cuenta en ese banco para facilitar el recibo de los pagos. “La reunión duró una media a una hora y quedó muy claro que todos sabían que la cuenta era para recibir los pagos ilícitos”, declaró el ejecutivo de Odebrecht.

Dias Gomes “manejaba” directamente la relación con el abogado venezolano, quien obtenía un 2 por ciento de cada pago o contrato que él facilitara. El brasileño dijo que Delgado Contreras había recibido un poco más de $100 millones en cuentas bancarias asociadas a Cresswell Overseas y Alfa International entre 2011 y 2015.

Correos electrónicos archivados en Drousys confirman también los pagos a Alfa International. Por ejemplo, en junio de 2012 se envió un pago de $490,000 a esa compañía relacionado con la obra del Metro Guarenas-Guatire. El beneficiario de la transacción es identificado como “Camelo”.

No fue posible contactar a Delgado Contreras para este reportaje.

Pero hasta ahora el papel de Briceño Punceles, bajo cuyo nombre estaba registrado Cresswell Overseas, era un misterio.

Delgado Contreras y Briceño Punceles eran socios en el negocio de “cobrar las deudas” y se repartían los pagos de Odebrecht entre Cresswell Overseas y Alfa International, dijo el abogado de Briceño, Luis Delgado (sin relación con Delgado Contreras).

El abogado dijo que Odebrecht contrató al bufete de abogados de Delgado Contreras, Escritorio Delgado Chapelin, para cobrar los pagos atrasados a Odebrecht. También dijo que Delgado Contreras y Briceño Punceles crearon una consultora que “ayudó en la representación de Odebrecht, particularmente en el financiamiento que se usó para garantizar los pagos”.

El trabajo realizado por Briceño Punceles y su socio incluyó la revisión y el procesamiento de las facturas “con las entidades apropiadas para el pago, proporcionando la documentación de respaldo y asegurando las fuentes de financiamiento”, dijo el abogado en una declaración escrita.

Briceño Punceles y Delgado Contreras también cabildearon para que el gobierno chavista emitiera bonos de deuda que luego podrían usarse para pagar a Odebrecht.

“Nuestro cliente trabajó con la Oficina Nacional de Crédito Público de Venezuela, que autorizó y asistió en diferentes emisiones de deuda durante los años 2012, 2013, 2014 y 2015”, dijo. “Las emisiones de bonos requirieron la aprobación de la Asamblea Nacional y la firma brindó asistencia y asesoría en esos esfuerzos”. Además, la firma obtuvo financiamiento para la compañía brasileña del fondo de inversión estatal Fonden y el Fondo Conjunto China-Venezuela Creado por Chávez en 2007.

“En el momento que Odebrecht contrató al Sr. Delgado y al Sr. Briceño, Odebrecht gozaba de una reputación impecable. Ni el Sr. Delgado ni el Sr. Briceño tenían ninguna razón para creer que Odebrecht estuviera involucrada en ninguna actividad ilícita”, agregó.

El Troudi

Pero los testimonios de los ejecutivos de Odebrecht así como registros bancarios obtenidos por la fiscalía suiza y enviados al gobierno de Venezuela en junio de 2017, indican que la ruta del dinero no paró en Delgado Contreras y Briceño, y probablemente llegaba a altos funcionarios del gobierno chavista, encargados de la aprobación de los proyectos. Ambos ejecutivos habían destacado a El Troudi como una persona de “relevancia” para la compañía.

“No tengo duda de que para el éxito de Luis Delgado Contreras en las ‘misiones’ que le eran asignadas, parte de la remuneración por él recibida pasaba a otras personas, ciertamente incluidos algunos agentes públicos”, declaró Acevedo.

En 2017 trascendió que las autoridades suizas, que estaban investigando el lavado de dinero procedente de Odebrecht en bancos de ese país, identificaron que familiares de El Troudi —su esposa María Eugenia Baptista Zacarías y suegra Elita del Valle Zacarías Días— eran las beneficiarias efectivas, junto a Delgado Contreras, de la cuenta de Alfa International en el banco Credit Suisse.

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Los investigadores suizos encontraron otras siete cuentas de los familiares de El Troudi en ese banco y varias cuentas a nombre de Delgado Contreras. Entre 2011 y 2012, la cuenta de Alfa International recibió 21.7 millones de francos suizos, aproximadamente $23 millones al cambio en 2012. La cuenta también recibió depósitos de Cresswell Overseas por 16.3 millones de francos (equivalentes a $17.3 millones en 2012).

“Una vez ingresado en la cuenta de Alfa International International SA, la mayor parte del dinero fue transferido a las cuentas a nombre de Elita del Valle Zacarias Días y María Eugenia Baptista Zacarías en Suiza y otros países”, indica la carta enviada por la fiscal general de la Confederación suiza, Dounia Rezzonico, y que envió a la fiscalía venezolana a través de la embajada de ese país en Caracas.

Al momento de enviar la carta en junio de 2017, el saldo en la cuenta de Alfa International ya se había esfumado.

Pese a que un equipo de fiscales venezolanos inició un proceso de investigación y el contenido de la carta fue reportado por Armando Info y otros medios venezolanos, los tribunales negaron cualquier posibilidad de abordar el caso.

El Troudi no respondió a una solicitud de declaraciones para este reportaje.

Según el abogado Luis Delgado, Briceño Punceles y su socio, Delgado Contreras, no creen haber hecho nada ilegal al aceptar los pagos de Odebrecht en compañías offshore por servicios que, en ocasiones, describió como de cobro de deudas y en otras como labores de asesoría. También dijo que ellos desconocían el sistema de empresas fantasma a través de los cuales se hicieron los pagos a Cresswell Overseas y Alfa International.

“Cómo esas compañías terminaron pagando sus cuentas, ellos no sabían sobre esas cuentas, pensaron que estaban tratando con Odebrecht”, dijo el abogado. “Desde su punto de vista, no estaban haciendo nada ilegal, estaban prestando un servicio, no eran políticos, no estaban en ninguna campaña, no estaban involucrados en obtener los contratos, esos contratos se negociaron directamente con el presidente Chávez entre Euzenando y él”.

“Se suponía que debían pagarles en un tercer país porque no se puede pagar en dólares estadounidenses dentro de Venezuela”, agregó.

Briceño Punceles ha ofrecido varias versiones sobre su relación con Cresswell Overseas. En recibos de transacciones bancarias obtenidos por la fiscalía brasileña, Briceño Punceles es descrito como “beneficario dueño” de Cresswell Overseas. Y en los registros de la compañía en Panamá aparece como su presidente, director, secretario y tesorero.

No obstante, Briceño dijo en 2016 a Univisión que abrió la compañía en Panamá pero nunca tuvo una relación con Odebrecht. E inicialmente dijo a el Nuevo Herald que no era el beneficiario de Cresswell Overseas.

“No tengo nada que ver con eso”, dijo en una corta llamada telefónica, supuestamente desde Venezuela.

Posteriormente, su abogado aseguró que su cliente nunca había negado que Cresswell Overseas era suya pues ya lo había admitido en un tribunal en Antigua y Barbuda, en la que lleva varios años batallando para tomar control de unos $50 millones pagados por compañías asociadas a Odebrecht a una cuenta en el Meinl Bank entre 2014 y 2016.

Delgado no sabe qué ha pasado con el dinero en las otras cuentas que tenía Cresswell Overseas en otras partes del mundo.

Antonio María Delgado, reportero de el Nuevo Herald, y Monika Leal, directora de servicios de información del Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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