Venezuela

Guaidó cumple seis meses en maratónica batalla contra Maduro sin luz al final del túnel

Guaido- Confiar en la solución de mediación es ‘una trampa’

El líder de la oposición de Venezuela, Juan Guaido, dijo en julio 9, 2019 que sería un "error" confiar únicamente en un método para resolver la crisis en Venezuela.
Up Next
El líder de la oposición de Venezuela, Juan Guaido, dijo en julio 9, 2019 que sería un "error" confiar únicamente en un método para resolver la crisis en Venezuela.

Al cumplirse este martes seis meses de su aparición en escena, la pugna del presidente interino de Venezuela Juan Guaidó con el régimen de Nicolás Maduro queda muy bien retratada en las palabras de Neil Armstrong cuando pisó la Luna.

Pero solo que al revés, ante lo que expertos ven como “un gran salto” en la lucha por la democracia, pero solo “un pequeño paso” en conseguir la salida de Maduro.

Y es que la lucha democrática de Venezuela está simultáneamente en su mejor y en su peor momento, tras haber alcanzado cruciales metas que eran impensables hace solo unos meses, pero que dejan en evidencia que todavía no se ve la luz al final del túnel, dijeron analistas.

Por una parte, es cierto Guaidó cuenta hoy con un abierto respaldo de la comunidad internacional, y la activa participación de Washington, para enfrentar a un impopular Maduro, que tiene cada vez menos amigos en el terreno internacional, siente menos confianza en sus militares y tiene cada vez menos dinero para gastar ante la ruina financiera del país.

También es cierto que Maduro es señalado hoy como el jefe de una feroz dictadura —en vez de una democracia con problemas, como hace solo unos años— sostenida claramente por narcotraficantes y otras organizaciones criminales, que cada vez es más violenta y represiva, en la medida en que su poder se ve amenazado.

Pero aún así Maduro parece estar ganando la partida, manteniéndose de pie y resistiendo una tormenta perfecta de factores adversos que ya hubieran derribado a cualquier otro hombre fuerte.

“En los pasados seis meses, lo que quedó en evidencia es que ninguna de las dos partes tiene la fuerza para someter al otro. Ni Guaidó logró sacar a Maduro del poder ni Maduro ha logrado desarmar la amenaza que representa Guaidó”, dijo desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma de asesores InterAmerican Trends.

“Hay un sentimiento de total incertidumbre”, agregó Juan Carlos Viloria, coordinador de la ONG Coalición por Venezuela. “Estamos con el Cristo en la mano y el rosario en el otro y no sabemos qué va pasar”.

Guaidó, quien todavía es presidente de la Asamblea Nacional, asumió la presidencia interina de la república el 23 de enero, después que ese cuerpo legislativo indicó que Maduro usurpaba el cargo tras haberse declarado ganador de un segundo período presidencial tras unas elecciones que la comunidad internacional consideró poco más que un simulacro electoral.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tardó poco más de cinco minutos ese mismo día en declarar que su gobierno reconocía a Guaidó como el jefe de Estado legítimo de Venezuela, y la gran mayoría de las democracias latinoamericanas hicieron lo mismo pocas horas después.

Hoy son cerca de 60 países los que han manifestado su respaldo abierto a Guaidó, al tiempo que Estados Unidos, Canadá y varios países europeos han comenzado a aplicar duras sanciones económicas para castigar al régimen bolivariano de Caracas, y a sus máximos líderes, por desmantelar la democracia, violar los derechos humanos y participar abiertamente en el narcotráfico.

“Se logró que el mundo libre reconozca a la administración de Guaidó como el legítimo gobierno de Venezuela aunque no tiene el control de las instituciones gubernamentales”, afirmó desde Londres Diego Moya-Ocampos, analista político de América Latina de la firma IHS Markit.

De esa manera, “se logró que el mundo entendiera de una vez por todas que en Venezuela lo que hay es una dictadura envuelta en el narcotráfico” que gobierna bajo un paradigma de crimen organizado que lo hace mucho difícil de erradicar que las dictaduras latinoamericanas del pasado, agregó.

Y ante eso, “Guaidó logró aglutinar bajo su liderazgo a las distintas facciones de la oposición que antes estaban divididas, y coordinar un plan económico que sirve de alternativa al chavismo una vez que cese la usurpación”, agregó Moya-Ocampos

Mantener a la oposición unida, contar con el respaldo internacional, formar un equipo listo para asumir el poder y contar con un plan de acción en pie para gobernar son tres factores que antes no existían y que eran vistos como requisitos previos para salir del régimen.

Pero aún así, es evidente que Guaidó parece estar perdiendo fuerza dentro de Venezuela con el paso del tiempo, y hoy genera mucho menos optimismo que hace seis meses.

“Las expectativas que hubo se desinflaron. Es un país desalentado... Y su estrategia [la de Guaido] se ha distanciado de la realidad venezolana”, expresó desde Venezuela Rubén Chirino Leañez, de la encuestadora Meganalisis.

La popularidad de Guaidó ha caído con el transcurso del tiempo. Según los datos de Meganalisis, más del 80 por ciento de los venezolanos consultados dijeron reconocer a Guaidó como el presidente de la república. Hoy ese número está por debajo del 50 por ciento.

Eso no quiere decir que la popularidad de Maduro haya aumentado, porque se responsabiliza a su régimen de la mayor crisis económica en la historia del país.

“Maduro sigue siendo el gran rechazado del país... pero el pueblo está en orfandad. No tiene un gobierno y se siente solo”, dijo Chirinos.

De La Cruz, de InterAmerican Trends, dijo que esa sensación de estancamiento también está frustrando a los participantes de la comunidad internacional, que ahora presionan a Guaidó para que participe en un proceso de diálogo con el régimen.

Pero esa propuesta tiene una gran resistencia dentro del país, incluso dentro de los dos bandos.

Para Guaidó esto es mucho más difícil que para Maduro. Primero porque los venezolanos han visto a Maduro en el pasado usar el proceso de diálogo y las promesas de nuevas elecciones como artimaña para aplastar las presiones internas, o para ganar tiempo, o para legitimarse al manipular artificialmente los resultados.

Pero también porque Guaidó sigue enfrascado —y ganó legitimidad originalmente entre el venezolano opositor— con su discurso del cese a la usurpación como primer paso, para luego establecer un gobierno de transición y después la celebración de elecciones presidenciales. Salir de ese orden va a generar un gran rechazo entre muchos que simplemente lo interpretarían como un acto de traición.

“Para Guaidó habría un costo muy alto salir a hablar de elecciones presidenciales. Para poder dar un paso en ese sentido tendría que desenredar primero el tema del cese a la usurpación. Y cada día que pase para solucionar ese problema le va a elevar el costo político”, dijo De La Cruz.

Pero para Maduro, salir a hablar de elecciones presidenciales también tendría un alto costo, en particular ante los elementos del chavismo involucrados con el crimen organizado y bandas paramilitares.

“Maduro no ejerce el control de todos los colectivos [bandas paramilitares]. No controla a todas las facciones y por lo tanto no tiene todo el control. Algunas de estas facciones [particularmente las más violentas] verían con desagrado el planteamiento electoral porque una posibilidad de cambio los dejaría en una situación de riesgo”, explicó De La Cruz.

Siga a Antonio María Delgado en Twitter: @DelgadoAntonioM

  Comentarios